Kim Kardashian, indemnizada con un euro por el robo a punta de pistola que sufrió en París hace casi 10 años

Una antigua recepcionista del hotel en el que ocurrieron los hechos ha recibido más de 100.000 euros de indemnización
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Casi diez años después de uno de los episodios más traumáticos de su vida, Kim Kardashian ha cerrado por fin su batalla judicial sobre el violento robo que sufrió en París en 2016.
Un tribunal francés le ha concedido un euro de indemnización por los daños derivados del atraco, exactamente la cantidad que ella misma había solicitado.
Se trata de una compensación simbólica con la que la empresaria no pretendía recuperar económicamente las joyas que le fueron sustraídas, sino obtener un reconocimiento judicial del daño sufrido y de la responsabilidad de los autores.

La resolución llega después del juicio penal celebrado en París en 2025 contra los integrantes de la banda responsable del asalto. Ocho personas fueron declaradas culpables de distintos delitos relacionados con el robo, mientras que dos de los acusados fueron absueltos. Debido al tiempo que ya habían pasado en prisión preventiva, ninguno de los condenados tuvo que volver a ingresar en prisión.
"La experiencia fue profundamente traumática y su impacto nos ha marcado profundamente. La decisión de hoy no se trata de compensación, sino de responsabilidad y reconocimiento", ha señalado la empresaria y la estilista Simone Harouche en un comunicado enviado a Associated Press.
"Agradecemos al tribunal y a todos los que nos apoyaron durante este proceso, y esperamos ahora seguir adelante y continuar nuestra recuperación", añaden.
Mientras tanto, el tribunal ha otorgado a una exrecepcionista del Hôtel de Pourtalès, donde ocurrieron los hechos, una indemnización de 109.516 euros. Al hotel lo han indemnizado con 50.000 euros y la estilista que estuvo presente durante el robo también ha recibido 1 euro, la cantidad que ella había solicitado.

El robo
La indemnización llega casi una década después de aquella madrugada del 2 de octubre de 2016, cuando Kardashian se encontraba en París con motivo de la Semana de la Moda.
La estrella estadounidense se alojaba en el exclusivo Hôtel de Pourtalès, un establecimiento de lujo en el que ocupaba un apartamento privado. Aquella noche, varios hombres disfrazados de policías irrumpieron en el edificio y se dirigieron hasta su alojamiento.
Los delincuentes llegaron al inmueble vestidos como agentes y redujeron al empleado que se encontraba en recepción. Después accedieron hasta la vivienda de Kardashian, que en ese momento se encontraba prácticamente sola. Dos de los asaltantes entraron en su habitación y la encañonaron mientras le exigían que entregara sus objetos de valor.
Kardashian fue atada con bridas y cinta adhesiva y permaneció a merced de los atracadores mientras estos buscaban las joyas. Durante el juicio celebrado años después, la empresaria relató el miedo que experimentó aquella noche y aseguró que llegó a pensar que iba a morir o que iba a ser víctima de una agresión sexual.
Entre las piezas que se llevaron se encontraba el espectacular anillo de compromiso de diamantes que le había regalado Kanye West, valorado en torno a 4 millones de dólares. En total, el botín estaba valorado entre seis y diez millones de euros.
Kardashian nunca llegó a recuperar la mayor parte de las joyas. Una de las pocas piezas localizadas fue un collar que los ladrones perdieron durante su huida. El resto, incluido el famoso anillo de compromiso, continúa sin aparecer.

Los llamados 'abuelos ladrones'
El caso no solo llamó la atención por la identidad de la víctima, sino también por la edad de gran parte de los integrantes de los atracadores. Los medios franceses terminaron bautizándolos como 'les papys braqueurs', los 'abuelos ladrones', ya que varios de ellos tenían entre 60 y 70 años cuando fueron juzgados.
La investigación se prolongó durante años hasta llegar al juicio de 2025. Diez personas se sentaron finalmente en el banquillo por diferentes grados de implicación en el asalto. El tribunal condenó a ocho de ellas por delitos relacionados con el robo y absolvió a otras dos.
El supuesto cerebro de la operación fue Aomar Aït Khedache, que tenía 69 años durante el juicio. La sentencia le impuso la pena más elevada: ocho años de prisión, de los que cinco quedaron suspendidos, por lo que la parte efectiva era de tres años. Sin embargo, Khedache ya había pasado varios años en prisión preventiva y no tuvo que regresar a prisión.
Otros de los acusados recibieron penas de siete años, con una parte importante suspendida, mientras que otros fueron condenados a penas de entre tres y cinco años. Las circunstancias personales de los acusados, su avanzada edad, problemas de salud y el largo tiempo transcurrido desde el robo fueron algunos de los elementos tenidos en cuenta por el tribunal a la hora de fijar las penas.
