La rutina de Julio José Iglesias Junior a sus 53 años: "Dormir bien, por lo menos siete horas, y hacer un poquito de deporte, nada más"
Julio José Iglesias Junio ha compartido con los medios de comunicación cuál es el secreto de su juventud: "Dormir bien, por lo menos siete horas, y hacer un poquito de deporte"
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Pertenece a una de las sagas más famosas a nivel nacional e internacional. A sus 53 años, Julio José Iglesias Junior ha convivido desde que era niño con la presencia de los fotógrafos, periodistas y paparazzi. La profesión de su padre, Julio Iglesias, y de su madre, Isabel Preysler, han hecho que su vida esté ligad a los focos. Por eso, sus apariciones mediáticas suelen ser bastante presentes. Eventos, alfombras rojas, presentaciones de álbumes, posados en revistas y apariciones en programas de televisión, son algunos de los lugares donde se puede ver al hijo de Julio Iglesias con frecuencia.
Si hay algo que caracteriza al cantante en todas estas apariciones públicas es su simpatía con los medios de comunicación y el estado físico en el que se encuentra a sus 53 años. Como él mismo ha explicado en multitud de ocasiones, su profesión como cantante le obliga a mantener un buen estado físico y mental. Además, en su día a día le ayuda y le sirve de apoyo la afición por el mundo del deporte, del fitness y de la alimentación sana que siente desde que era pequeño y que tanto como su padre, Julio Iglesias, como su madre, Isabel Preysler, le han inculcado desde niño.
La rutina de Julio Iglesias Junior y su gusto por un plato tradicional español
Durante la presentación de su nueva gira de conciertos 'Julio Iglesias Experience', el espectáculo en el que interpreta algunos de los grandes éxitos de su padre, Julio José Iglesias Junior sorprendió a los medios de comunicación por su buen estado físico, motivo por el cual varios periodistas le preguntaron cuál era su rutina para encontrarse tan bien.
Con una sonrisa y agradeciendo el gesto de los compañeros, Julio José Iglesias Junior confesó que su rutina se basa en dormir las horas suficientes y en practicar deporte cada vez que puede. "Dormir bien, por lo menos siete horas y hacer un poquito de deporte, nada más", confesaba el cantante con una amable sonrisa a los reporteros de 'Europa Press'.
Además de su rutina de sueño y de su amor por el deporte, otros de los deseos y gustos conocidos de Julio José Iglesias Junior son las lentejas. El ejercicio y una alimentación acorde con su estilo de vida saludable podrían explicar parte de su aspecto, aunque el cantante conserva una costumbre gastronómica muy alejada de las tendencias que suelen rodear a las celebrities.
Según recogía 'El Español', una de las grandes debilidades culinarias de Julio Iglesias Jr. se encuentra en la cocina de su madre, Isabel Preysler, y tiene un marcado sabor español: las lentejas. El artista ha reconocido en distintas ocasiones el especial vínculo que mantiene con este plato tradicional. “Lo que más me gusta es comer lentejas en casa de mi madre. A mi abuelo también le encantaban”, explicaba él mismo mientras recordaba una tradición familiar que ha pasado de generación en generación.
La elección de las lentejas no resulta casual teniendo en cuenta los hábitos alimentarios de Julio Iglesias Jr. El cantante se ha declarado vegetariano y ha explicado que evita la carne en su alimentación cotidiana. En determinadas ocasiones sí ha señalado que consume pescado como fuente de proteínas.
Por ello, cuando disfruta de las lentejas tradicionales de su familia, estas se tienen que adaptar a sus preferencias. El resultado es una versión más sencilla del popular guiso, sin los habituales productos cárnicos como el chorizo, el tocino o la morcilla.
La rutina de Isabel Preysler y la dieta que sigue la matriarca de la familia
Su madre, Isabel Preysler, es otro de los rostros que ha compartido alguno de sus secretos para mantenerse físicamente joven. La expresentadora confesaba en una entrevista con 'La Otra Crónica' cuáles eran sus secretos para lucir así de estupenda a su edad, trucos que hay que sumar a su buena genética. Secretos entre los que se cuentan las siete pastillas diferentes que se toma al día, de las cuales repite tres. Preysler aseguraba que fue un amigo herbolario quien la acercó al mundo de las vitaminas, que consume para paliar las carencias que puede acarrear su dieta. "Jamás me verás pedir un filete", señalaba Isabel durante su entrevista, que asegura tener "un pastillero para las comidas y otro para las cenas", aunque después de tantos años tomándolas las conoce perfectamente "y nunca las confundiría". Además, por seguridad, explicaba que se somete a exámenes de sangre de forma periódica para controlar qué le falta o qué le sobra.
El ritual de las pastillas de Isabel Preysler es muy estricto: por la mañana, la amarilla, un complejo vitamínico B, luego la de color beige, 500 miligramos del complejo vitamínico C y, por último, la redonda blanca, que es magnesio. Tras ellas, ya puede comenzar a ingerir sólidos, un desayuno formado por fruta fresca, algas, una cucharada de semillas de linaza y una minibaguete integral de semillas con mantequilla. Tras el desayuno, toca el almuerzo. Isabel explicaba que la cocinera conocía perfectamente a la familia y sus preferencias culinarias. Por eso, la cocinera de la casa tenía que servir platos diferentes a cada miembro de la familia. "Es una santa", comentaba Isabel. En el almuerzo llega el mayor arsenal vitamínico, que dosifica a lo largo de la comida: una pastilla de vitamina E para la piel, otra compuesta de calcio para los huesos, otra para fortalecer las uñas y el pelo y termina con una colágeno.
Además, algunos hábitos en la alimentación cambiaron tras el paso de Isabel Preysler por la clínica macrobiótica Sha, y si bien asegura que no es macrobiótica, afirmaba intentar que "las comidas sean alcalinas y no ácidas", aunque cede ante el tomate, no consumido por los macrobióticos pero que Isabel adora, por lo que reduce la cantidad en las comidas pero "intenta no suprimirlo". Isabel Preysler también compartía los caprichos que se daba de vez en cuando, generalmente a la hora de la merienda, cuando come sándwiches, galletas, tartas y chocolate negro. Además, adora el jamón serrano, los boquerones en vinagre, las aceitunas y la comida japonesa.
Al final del día, intenta que la cena sea ligera, con una pastilla de calcio, otra de colágeno y otra de magnesio. Una cena que la matriarca asegura que no tiene "horarios a la europea", ya que su familia "no hace caso hasta que subo yo a buscarles uno por uno", desvela. Una dieta rigurosa que se relaja los viernes, día en el que se reúne con sus amigas y cena perritos calientes con dos salchichas, pepinillos, mucho kétchup y mostaza; todo ello, eso sí, en baguettes integrales. Además de solo ingerir carne transformada, es decir, en albóndigas, perritos o hamburguesas y utilizar azúcar y arroz integral en sus comidas; Isabel Preysler sólo toma la fruta entre horas, prefiere beber zumos naturales que refrescos y toma un vaso de agua caliente en ayunas, para favorecer la eliminación de toxinas del cuerpo.