El príncipe Harry revela que cayó en depresión tras abandonar la familia real británica: "Me volví inútil"

El hijo menor del rey Carlos III se ha sincerado tras regresar a Reino Unido sobre los episodios más delicados de su vida
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Tras su regreso a Reino Unido, el príncipe Harry ha decidido hablar sobre uno de los episodios más delicados de su vida. El hijo menor del rey Carlos III ha reconocido que sufrió depresión dos semanas después de abandonar la familia real británica, irse de Reino Unido y trasladarse a Canadá con Meghan Markle y su primogénito, Archie. Y es que durante esa etapa también se distanció de la institución monárquica y comenzó una nueva etapa lejos de la presión de la Corona.
Así lo ha confesado el duque de Sussex este pasado jueves, 8 de octubre, en 'Redefining Grief: Building Resilience Through Loss', publicado por la plataforma MasterClass.
Durante la conversación, el hermano del príncipe Guillermo habla con la neurocientífica y experta en duelo Mary-Frances O'Connor sobre las consecuencias emocionales de la muerte de su madre, Diana de Gales, sus dificultades para gestionar el sufrimiento y el papel que la terapia ha desempeñado en su recuperación.
El proyecto, grabado en California durante el pasado verano, ha permitido conocer esa faceta más vulnerable del príncipe, que lleva años defendiendo la importancia de cuidar la salud mental.
La depresión que sufrió
Harry ha explicado que el traslado a Canadá supuso un cambio mucho más complejo de lo que podía imaginar. Después de años viviendo bajo una intensa presión mediática e institucional, esperaba encontrar tranquilidad lejos de sus obligaciones como miembro activo de la familia real británica.
Sin embargo, experimentó todo lo contrario. "Estando en Canadá, lejos del ambiente estresante en el que, presumiblemente, mi cuerpo estaba lleno de adrenalina, en dos o tres días experimenté un bajón de adrenalina, algo que nunca antes había experimentado", ha explicado.
Acostumbrado a vivir en un estado permanente de alerta, no supo cómo reaccionar cuando aquella intensidad desapareció. "Era como si necesitara estrés para que la adrenalina me permitiera funcionar, porque me volví inútil en casa" , ha reconocido, añadiendo: "De hecho, caí en una depresión durante unas dos semanas y sentía que no podía funcionar sin adrenalina".
La salida de la familia real británica
Hay que remontarse a 2019, cuando Harry y Meghan comenzaron a tomar distancia de sus responsabilidades institucionales. A finales de aquel año, la pareja se trasladó temporalmente a Canadá con Archie, que todavía era un bebé, para pasar un periodo alejada de la presión que rodeaba su vida en Reino Unido.
En enero de 2020 anunciaron su intención de apartarse de sus funciones como miembros de la familia real. La decisión, bautizada como 'Megxit', provocó una crisis en la institución.
La pareja terminó instalándose en California, donde ha desarrollado sus proyectos personales y profesionales durante los últimos años. La ruptura con la estructura monárquica también estuvo acompañada de una exposición pública sin precedentes. Entrevistas, documentales y las memorias de Harry, 'Spare', publicadas en 2023, en las que destapó episodios de su infancia, sus conflictos familiares y sus dificultades emocionales.

Ahora, seis años después de su salida, y tras mudarse de nuevo con sus hijos y Meghan a Reino Unido, ha aseverado: "Hubo un tiempo en el que los actos públicos me generaban un pánico absoluto. Empecé a darme cuenta de que me sentía muy agotado. Fue entonces cuando comprendí que había algo más, algo que debía investigar", ha recordado.
En la charla también se ha sincerado sobre su paso por el Ejército británico y las dos ocasiones en las que estuvo destinado en Afganistán. "Las cosas que vi, las cosas que viví, parecían ser el detonante de otros traumas que se habían acumulado en mi interior", ha indicado.
Tal y como afirma Harry, la terapia ha sido decisiva. "Aprendí más sobre mí mismo en dos o tres sesiones que en 20 años. En primer lugar, me ayudó a aceptar y reconocer que estaba de duelo, que era normal sentirlo y que lo que me había pasado había sido realmente muy duro".
