El bar donde comer y beber de lujo antes de un concierto en el Movistar Arena: "No nos limitamos a abrir latas"

El chef madrileño Álex Marugán acaba de abrir la cervecería Acorde, donde el plan consiste en cañas bien tiradas, una buena oferta de vinos (puedes pedir porrón) y platos de toda la vida hechos con mucho cariño y el mejor producto
Dónde comer antes o después de un concierto en el Movistar Arena (el antiguo WiZink Center)
Desde el pasado 6 de marzo tenemos nuevo templo del tapeo y del recetario castizo de visita obligada en la capital. Concretamente, a escasos 70 metros del Movistar Arena. Así que ya sabes dónde quedar con tus amigos el día que haya concierto o partido del baloncesto. Pero no te equivoques, Acorde también es el lugar perfecto para disfrutar de una cena en pareja o, directamente, ir a comer el domingo con la familia.
Básicamente porque dirigiendo los fogones se encuentra el chef Álex Marugán, que lleva años oficiando en el vecino Tres Por Cuatro y, desde hace no tanto, en Pacto Raíz y Koma (Collado Mediano). También cuenta con dos fichajes estrella que son los que están al pie del cañón a diario: Amaya (antes en Cadaqués, Quinqué o Saddle) y David (antes en El Señor Martín o Bistronómika). "Siempre digo que se me da mejor hacer equipos que cocinar", reconoce entre risas Marugán.

Durante nuestro encuentro, nos confiesa que nunca había hecho nada parecido a lo que está ofreciendo en Acorde, pero que siempre había querido tener una cervecería en la que poder comer rico y disfrutar compartiendo un porrón de vino con los amigos. Pero, cuidado, aquí la oferta va mucho más allá: desde huevos fritos con gamba cristal hasta ostras al natural, pasando por berberechos al vapor o tortilla vaga de gambas al ajillo y papada. Son algunos de los platos que puedes disfrutar tanto en sus mesas altas como en el comedor del fondo, donde el ticket medio ronda los 50 euros. En su bodega encontramos alrededor de 70 referencias, donde no faltan esos jereces que tanto gustan a nuestro anfitrión. Así que no tengas duda de que, si lo tuyo es más lo líquido que lo sólido, te lo vas a pasar muy bien en el número 104 de la calle Jorge Juan.
Así de primeras, solo con ver la carta, yo diría que esto es mucho más que una cervecería.
Sí, es mucho más que una cervecería (risas), pero el espacio que te encuentras, entres por la puerta que entres, respira ambiente de cervecería. Barra de mármol larga, detrás toda la oferta escrita a mano... También mesas altas, taburetes de los de toda la vida, aunque bastante más cómodos... (risas) Pues eso, una cervecería de las de siempre donde tienes embutidos, latas de conservas, cerveza bien tirada y copeteo de vino. Incluso ofrecemos porrón para el que quiera hacer su porrón de cerveza o de vino.
Pero conforme uno avanza y se adentra en el comedor del fondo, ahí la cosa cambia un poco.
Eso es, aunque allí seguimos sin renunciar a las raciones, a las gildas, que las hacemos nosotros, a embutidos de muy buena calidad, la mojama... Y, por ejemplo, hay latas que las tratamos. Tenemos unas navajas a las que les sacamos el aceite de oliva para sofreírlo con unos ajos, montarlo con un poquito con vinagre y echárselo por encima antes de servir. No nos limitamos a abrir latas y punto, sino que le damos un puntito más. Por ejemplo, a la sardina ahumada le ponemos un salmorejo nuestro. Y sí, al fondo de la cervecería tenemos un salón muy bonito, con mucha luz, porque tenemos unos ventanales enormes, donde te puedes comer un rape de un kilo asado para cuatro, un buen lomo de vaca madurado, unas chuletillas de lechal ricas, una presa ibérica, una gamba a la plancha, unos berberechos... Sin estar diferenciado por una barrera de ningún tipo, hemos creado dos espacios donde queremos que se dé mucha importancia a la gastronomía, estés en donde estés. Porque también hay unos huevos rotos, pero usamos un buen jamón, un buen huevo, una patata casera y lo bañamos todo con una emulsión de yema por encima. Siempre le damos un puntito más a todo.

¿Hay dos tipos de público o el de la barra suele terminar en el salón?
Muchos empiezan en un lado y acaban en el otro (risas). Empiezan tomándose unas cañas y cuatro gildas en la barra, y luego pasan al salón. Otros se animan después de compartir un porrón. Tenemos un espejo donde aparece toda la oferta de vinos por copas y muchos grupos de amigos lo prefieren porque, por un lado se va a oxigenar el vino, y además , te vas a divertir porque no hay nada como tomar el vino en un porrón de toda la vida. Yo suelo hacerlo muchos domingos. Me vengo al vermut y pido un porrón de manzanilla de Sanlúcar fresquita.
¿Habías hecho alguna vez algo parecido a esto?
No, pero siempre había tenido ganas. Y en este caso la idea surgió de mis socios, que son Paz Aparicio, directora del Movistar Arena, y su hermano José Antonio Aparicio, que es el presidente de Hostelería de Madrid. Y lo que pasó fue que un día Paz, que llevaba dos años viniendo asiduamente a Tres Por Cuatro, me dijo que había visto un local vacío. Y como desde el primer día hemos hecho muy buenas migas y hemos compartido muy buenos ratos juntos, también fuera del trabajo, me dio un teléfono y me dijo que preguntara por el local. Pero de primeras yo le dije que no podía, porque acababa de abrir Pacto Raíz y andaba un poco pillado. Pero me dijo que no había ninguna prisa, que ya veríamos como lo hacíamos pero que lo teníamos que hacer. Y al final me lio (risas). Ella dice que no, pero me lio bien.

Y aquí estamos, un año después. ¿Qué podemos encontrar de Tres por Cuatro en Acorde?
La filosofía y el amor por los guisos. Porque hay platos que alguno puede pensar que son los mismos pero no es así, Por ejemplo, tenemos también unos torreznos, pero en este caso les metemos pico de gallo, Aquí también hay buenos callos y garbanzos con oreja, pero es que yo nunca renuncio al guiso. Pero, en general, sí que creo que alguien que sea un habitual de Tres Por Cuatro va a saber reconocer cosas fácilmente. No porque haya los mismos platos, sino porque, al final, el fondo está ahí.
Hablemos del origen del producto que empleas, que siempre nos da una pista de lo que nos vamos a encontrar en el plato.
Pues para la cecina trabajamos con una familia pequeñita que la elabora en Castrocalbón, un pueblecito de León. El embutido es de Blázquez, que confieso que, aunque también me gusta mucho el jamón, estoy enamorado de su lomito. Y luego te podría decir que la gamba blanca, al ser para plancha, la traemos del Mediterráneo siempre. Trabajamos con una gente que va por diferentes lonjas y nos las cotiza siempre muy bien.
¿Vamos a encontrar más pescado y marisco que carne?
No te creas, creo que hemos hecho un poco de equilibrio. Tienes chuletillas de lechal, un lomo de vaca madurado, una presa ibérica. Y, por supuesto, los callos, que ya sabes que yo nunca los saco de la carta y los mantendremos durante el verano. También jugamos con fueras de carta. Amaya ha estado hasta hace poco haciendo buñuelos de bacalao, pero ahora justo acaba de empezar a usar el bacalao para rellanar pimientos de piquillo, que van con su salsita. Son todas cosas muy tradicionales pero muy ricas.

Lleváis apenas mes y medio, pero ya habrá una serie de platos que no faltan en ninguna comanda.
Yo soy un loco del cazón en adobo, me flipa de siempre, y es uno de los que mejor está funcionando. También tienes que probar una gilda, sí o sí. Lo del embutido ibérico (cecina, lomito, jamón) y el laterío (boquerón, anchoa, sardina, mejillón, chipirón relleno, navaja, sardina) lo dejo a elección de cada cual. Y luego creo que el que no pide tortillita de camarón, es porque se ha decantado por los huevos fritos con gamba cristal. Para rematar, se pide mucho el sapito asado, seguido del lomo de vaca madurada, que acompañamos con unos pimientos asados que hacemos con su jugo y tal. Y dependiendo del hambre que traigas, te diré que si quieres pedir un postre, el arroz con leche tienes que probarlo. Es al estilo asturiano, con el grano roto y muy cremoso.
Hay unas cuantas razones de peso para venir Acorde pero... ¿Lo notáis mucho los días de concierto?
Por supuesto, y seríamos tontos sino aprovecháramos esos días. Para nosotros es un plus, es un extra muy importante, porque al final esos conciertos nos vienen de maravilla a todos los que estamos alrededor del Movistar Arena. Dicho esto, nosotros lo que queremos es llenar el salón, que son ocho mesitas, y queremos verlas llenas de miércoles a domingo. Lo bueno es que ambos espacios conviven muy bien incluso los días de concierto, porque las previas de los conciertos se suelen hacer, generalmente, a unas horas en las que el salón está cerrado. A lo mejor, en algún caso, coinciden 15 minutos. Pero nada grave.

Ahora mismo estás implicado en cuatro proyectos diferentes, habrá quien piense que es fácil y todo.
Pues justo creo que Madrid pasa por un momento complicado si quieres emprender. Ahora mismo no es nada sencillo. Yo, por suerte, hace casi nueve años casi que abrí Tres Por Cuatro, que aunque tampoco es que fuera un momento fácil, no era como ahora. Ahora Madrid está en un momento salvaje. Es muy difícil atreverte a abrir algo. Más aún si no tienes detrás un pulmón económico potente para poder invertir en marketing, publicidad, comunicación... Tienes que contar con una inversión fuerte para todo eso. Nosotros, con Pacto Raíz, estamos teniendo que pelear mucho. El que emprenda ahora tiene que saber muy bien dónde se mete.
