La semana laboral de 4 días: la sociedad ante "un cambio de paradigma, de vivir para trabajar o trabajar para vivir"

Sobre las posibilidades reales de la implantación de la jornada de 4 días opinan dos expertos, Daniel Toscani Giménez y Pedro César Martínez Morán
Las nuevas generaciones se han incorporado al mercado laboral con expectativas diferentes a los trabajadores a los que le faltan 10 años para jubilarse
El Gobierno dará 150.000 euros a las empresas que implanten la semana laboral de cuatro días
La semana laboral de 4 días sin reducción de sueldo es una realidad en Bélgica. Aquí en España la han pedido los políticos de izquierda, los sindicatos y los trabajadores. Los empresarios son menos entusiastas -pendientes de los números en sus cuentas de beneficios y la productividad-, aunque en este rechazo hay algo de barrera mental que dura 70 años cuando se implantó la jornada de 40 horas a la semana. Ahora, la sociedad vive un "cambio de paradigma" que sería "el de vivir para trabajar al de trabajar para vivir".
Así lo explica el profesor de la Universidad de Comillas, doctor en Finanzas conductuales, Pedro César Martínez Morán, que habla de este cambio de paradigma que tiene mucho que ver con las nuevas generaciones, que se han ido incorporando al mercado laboral con otras expectativas y aspiraciones, diferentes a los trabajadores a los que le faltan 10 años para jubilarse.
"Estamos asistiendo al cambio de paradigma de vivir para trabajar a trabajar para vivir. Por primera vez en la historia hay cinco generaciones trabajando al mismo tiempo en las empresas y cada generación ha traído su propia visión de este paradigma. Esto está provocando que los objetivos y los principios vayan cambiando."

Es cierto que la flexibilidad laboral se ha ido extendiendo por el panorama laboral español, asegura este especialista: "ya hay infinidad de empresas que cuentan con horarios flexibles de entrada y de salida", incluso los convenios colectivos se van recogiendo aspectos relativos a una mejora de la vida personal y profesional. Sin embargo, es normal que "las personas con el correr del tiempo requieran mayor flexibilidad, autonomía del trabajo y unas condiciones que vayan mejorando. Es lícito pensar en mejorar y en trabajar en unas condiciones que les facilite llevar una vida personal más compatible", argumenta Martínez Morán.
El punto crítico es el aumento de la productividad puesto que lo mismo que hacemos en 40 horas tendríamos que hacerlo en 32. Tendremos que hacer más en menos. Ese es el examen que tendremos que aprobar todos los trabajadores
Los datos dicen que el 55% de los trabajadores de la Generación Z, aquellos nacidos entre 1997 y 2015, espera que la semana de cuatro días se convierta en la norma, según una encuesta de la compañía Regus. Sin embargo, no todos podemos aspirar a trabajar menos horas, porque -por el momento- todas las actividades no lo permiten.
El profesor de Derecho Laboral en la Universidad de Valencia, Daniel Toscani Giménez, solo lo ve "viable en empresas tecnológicas y trabajos intelectuales con horario flexible en la que se trabaja por objetivos y se puede organizar y rendir lo mismo en cuatro días. La empresa sigue obteniendo el mismo resultado por el mismo dinero y todos contentos".
