"¿De verdad, mamá?”: Carolina y su familia celebran la aprobación de la omaveloxolona, un medicamento para frenar la Ataxia

Carolina Mesa Vaya, una joven sevillana de 17 años afectada por Ataxia de Friedreich, podrá acceder por fin a la omaveloxolona, tras la aprobación de su financiación
La esperanza de un medicamento para la Ataxia de Friedreich que cuesta 300.000 euros: "Solo tres personas en España han tenido acceso"
Sevilla"Hoy no es un día cualquiera, y esto tampoco es un vídeo cualquiera". Con estas palabras, Marian Vaya, madre de Carolina, resumía la emoción que recorría a su familia tras recibir la noticia que esperaban desde hace años. Ayer, 28 de enero, la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) aprobó finalmente la financiación de la omaveloxolona, el único medicamento autorizado hasta hoy capaz de frenar la progresión de la Ataxia de Friedreich.
Han sido meses de espera, llamadas, informes y silencios largos. "Años de lucha, de aprender palabras que nunca quisimos, de pelear contra relojes que no se detienen… noches con miedo, mañanas con cansancio y una esperanza que se sostenía casi a pulso", explica Marian.
Porque después de mucho pelearlo y exponerse, en una etapa tan complicada de la vida como es la adolescencia, Carolina lo ha conseguido. Ella, que hace tan solo unos días volvía a alzar la voz para que la escucharan y la atendiera, hoy puede decir que lo ha logrado, porque seguro que, de alguna manera, su constancia algo ha tenido que ver.
Ahora, la confirmación de la financiación les abre una puerta que, aunque no borra diagnósticos ni les va a devolver lo perdido, sí que les ofrece un cambio fundamental en la vida de Carol y sus hermanos.
Un momento para sentirlo todo
Marian cuenta emocionada cómo recibió la llamada que le anunciaba la mejor de las noticias: "No sentía una emoción sola, eran muchas, todas a la vez", reconoce. "Claro que hay alegría, porque durante años nos dijeron 'no hay nada', y esa frase me taladraba por dentro. Pero ahora hay algo, y para una enfermedad neurodegenerativa como la de mis hijos, lo cambia todo".
Una madre que ve coómo la enfermedad avanza en sus tres hijos y que ahora tiene la oportunidad de frenar un poco esas prisas. Ante eso solo cabe el alivio, el vértigo y la ilusión. "No es una varita mágica. No es una cura. Pero es un antes y un después. Es tiempo. Es freno. Es posibilidad. Hoy lo celebro a gritos. Hoy respiro un poco más hondo y sigo con esperanza".
