Victoria Esperanza vuelve a alzar la voz, ahora por Francisca, una niña de Almería que necesita un trasplante de médula: "Hacerlo por ella igual que conmigo"
Victoria Esperanza, tras recuperarse de su trasplante de médula, lanza un emotivo llamamiento para ayudar a Francisca, una niña de Almería que necesita un donante compatible
Victoria Esperanza recibe, 37 días después, el alta tras el trasplante de médula: "No ha tenido ni un solo día malo"
SevillaVictoria Esperanza empieza a recuperar, poco a poco, una rutina que durante meses parecía imposible. Diez días después de recibir el alta tras su trasplante de médula, la pequeña sevillana sigue protegida en casa, sin apenas contacto social, pero ya ha vuelto a algunas de las pequeñas cosas que marcan la normalidad: comer la comida de su abuela, jugar con sus juguetes y retomar las clases con la profesora que acude a domicilio.
Su madre, Mar, asegura feliz que el seguimiento médico está siendo bastante positivo. "El martes tuvimos analítica y el miércoles consulta, y nos dijeron que las plaquetas estaban subiendo y las defensas también, que eso es señal de que la médula está trabajando", relata. El próximo paso es un aspirado de médula que permitirá confirmar si el injerto ha prendido completamente. "Lo que van a ver es si toda la médula es del donante, si ha cogido al 100%, que en principio parece que sí", añade.
Así que después de tanta lucha, la familia está viviendo este momento desde la calma y la esperanza. "Lo vivimos desde la alegría de saber que Victoria se va a curar, o está curada, y que todo esto pasará a ser un mal recuerdo", afirma su madre. Pero junto a esa tranquilidad hay también una convicción que la familia ha repetido desde el inicio del proceso, y es que la historia de Victoria tenía un propósito más allá de su propia curación.
La historia de Francisca, una niña de Almería
"Siempre hemos dicho que Victoria traía una misión, y pensamos que esa misión es dar visibilidad a la donación de médula", explica Mar. Por eso, cuando conocieron el caso de Francisca, una niña de tres años de Almería que se encuentra ingresada en el hospital de Málaga y necesita un trasplante, no dudaron en dar un paso al frente, y se pusieron en contacto con los padres de la pequeña. Porque tras su experiencia, saben lo importante que es sentirse apoyado.
Así que, de ese gesto, ha nacido un nuevo llamamiento público. La pequeña Victoria ha grabado un vídeo en el que cuenta que lleva diez días fuera del hospital, que sus plaquetas y defensas están subiendo y que se encuentra bien, pero también que sigue teniendo una misión. "Ahora tenemos una misión muy importante, hay una niña en Almería que se llama Francisca", dice la pequeña, mirando a cámara, antes de pedir a quienes la escuchan que hagan por ella lo mismo que hicieron en su día por ella.
Un mensaje directo en el que la familia pide que todas las personas de entre 18 y 40 años que aún no sean donantes de médula se registren en su punto de donación más cercano, en cualquier provincia. Insisten en que se trata de un proceso muy sencillo. Una pequeña muestra de sangre permite entrar en el registro nacional (REDMO), y si existe compatibilidad, la donación puede llegar a cualquier lugar de España.
"Queremos que se sigan moviendo las redes y todas las personas", insiste Mar. "Que todo aquel que tenga la edad y todavía no lo haya hecho, se haga donante de médula, que vean que con un simple gesto pueden salvar una vida". Para la familia, la prueba está en su propia hija: "Gracias a su donante, hoy podemos seguir disfrutando de Victoria y ella puede seguir disfrutando de la vida".
Victoria y Francisca, historias de pequeñas luchadoras
Victoria, que durante meses fue el centro de una movilización solidaria que logró encontrar un donante compatible, ha decidido ahora devolver esa ayuda a su forma. Ya no solo como paciente, sino como voz. Como una niña que, después de atravesar uno de los procesos más duros de su vida, utiliza su historia para que otra familia tenga la misma oportunidad.
La recuperación continúa, con controles médicos, cuidados estrictos y una vuelta a la normalidad lenta y vigilada. Pero el foco ya no está solo en ella. Está también en Francisca. En una niña de tres años que espera un donante compatible y cuya vida puede depender de una decisión sencilla.