Sevilla prohibirá la circulación de coches de caballos en horas punta y las franjas de más calor
La nueva normativa endurece también las restricciones por calor y prohíbe el servicio cuando se decrete el aviso rojo por altas temperaturas
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SevillaEl paisaje urbano de Sevilla se prepara para un cambio histórico en una de sus señas de identidad más reconocibles. El Ayuntamiento acaba de iniciar los trámites para modificar la ordenanza que regula el transporte de viajeros en coches de caballos, una normativa que no se actualizaba desde el año 2014.
El objetivo actual del gobierno municipal es doble, principalmente, proteger la salud de los animales frente al rigor del clima y, de forma inédita, evitar que los carruajes bloqueen el tráfico rodado en las arterias principales de la ciudad.
Esta reforma responde a las frecuentes quejas de los conductores sevillanos por las retenciones que se generan en puntos clave como el Paseo de Colón o el Paseo de las Delicias. En estas avenidas, que conectan el centro histórico con zonas como el Parque de María Luisa o el barrio de Triana, la velocidad limitada de los caballos suele provocar embotellamientos en momentos de máxima afluencia.
Franjas horarias definidas
La intención de la Delegación de Movilidad es definir franjas horarias en las que estos vehículos tengan prohibido el paso para garantizar la fluidez de la circulación.
Hasta ahora, la convivencia entre los coches de caballos y el tráfico moderno se basaba en una normativa que el actual ejecutivo considera anticuada. Con la apertura del periodo de consulta pública, se busca recoger aportaciones de ciudadanos y colectivos para dar forma a un texto que será más estricto.
El Ayuntamiento cuenta actualmente con 97 licencias vigentes, un número que se mantiene estable pero que ahora deberá adaptarse a una disciplina de tráfico mucho más rigurosa para evitar el colapso de las vías públicas de titularidad municipal.
Un semáforo de alerta por calor
Más allá de la movilidad, el gran bloque de la reforma se centra en el bienestar animal, un tema especialmente sensible en una ciudad donde los termómetros superan con frecuencia los 40 grados. La nueva ordenanza establecerá tres niveles de protección basados en las alertas de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
El cambio más drástico llegará con el aviso rojo por calor, escenario bajo el cual quedará terminantemente prohibido que los animales presten cualquier tipo de servicio.
En el caso de que la alerta sea naranja, el servicio se interrumpirá de forma obligatoria entre las 14:30 y las 19:30 horas. Además, el Ayuntamiento pretende imponer un límite máximo de dos horas de trabajo continuado para evitar el agotamiento de los équidos.
Con el aviso amarillo, se extremarán las precauciones para asegurar que el animal mantenga una temperatura corporal adecuada, reforzando las medidas de hidratación y descanso a la sombra que ya se venían recomendando en años anteriores.
Más control de los agentes
Esta sensibilidad hacia el caballo no se limitará solo a las horas de sol. La modificación normativa también prevé aumentar las facultades de inspección y control sanitario. De esta forma, los agentes de la Policía Local tendrán mayores competencias para vigilar que se cumplan estas medidas, pudiendo llegar a inmovilizar el carruaje en caso de infracción grave.
Se busca así profesionalizar aún más un sector que es clave para el turismo pero que debe adaptarse a los estándares modernos de protección animal y eficiencia urbana.
Vigilancia en las cocheras donde descansan los animales
El texto en el que trabaja el consistorio incluye también una supervisión más estrecha de las cocheras municipales situadas en Torrecuéllar, donde descansan los animales tras su jornada. Se realizarán inspecciones veterinarias periódicas para garantizar que los ejemplares se encuentren en perfecto estado de salud y para prevenir posibles enfermedades contagiosas que pudieran afectar a la cabaña equina de la ciudad.
Otro de los puntos fundamentales será la revisión de la denominada 'revista', una suerte de inspección técnica que los carruajes deben superar anualmente. En este examen no solo se valora el estado estético y de seguridad del vehículo, sino también la aptitud física del caballo. El objetivo es que solo aquellos animales que estén en plenas facultades puedan realizar una actividad que el Ayuntamiento califica como de "interés público" y vinculada a la identidad sevillana.
El gobierno municipal espera que la tramitación de esta nueva ordenanza sea ágil para que pueda entrar en vigor antes de que comiencen los meses de máximo calor. Para ello, se buscará el consenso con las asociaciones del sector, como la Asociación Híspalis, que representa a los propietarios de las licencias.
La meta es alcanzar un equilibrio entre el mantenimiento de una tradición centenaria y las exigencias de una ciudad moderna que no puede permitirse bloqueos en su movilidad ni episodios de sufrimiento animal.
Sanciones y retirada de licencias
Para asegurar que las nuevas reglas se cumplan, el régimen sancionador será otro de los pilares que sufrirá cambios. En los supuestos más graves, como el incumplimiento reiterado de los horarios por calor o el maltrato evidente del animal, la ordenanza contempla incluso la retirada definitiva de la licencia, una medida que hasta ahora era extremadamente compleja de ejecutar.
La reforma también tocará aspectos de limpieza urbana, reforzando la obligatoriedad del uso de bolsas receptoras de excrementos y el adecentamiento de las paradas. Sevilla busca así proyectar una imagen de ciudad que cuida su patrimonio histórico pero que es capaz de regularlo con rigor y modernidad.