Ola de calor

La sombra de los naranjos puede reducir hasta 12 grados la temperatura en Sevilla

Naranjos en Sevilla. Universidad Sevilla
  • Un estudio de la Universidad de Sevilla destaca el papel del arbolado urbano para combatir el calor extremo y mejorar la habitabilidad de la ciudad

  • El estudio destaca que la sombra proyectada por los naranjos disminuye la radiación solar

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Caminar bajo la sombra de un naranjo en pleno verano sevillano no solo supone un alivio momentáneo. También puede marcar una diferencia térmica de hasta 12 grados sobre el pavimento. Así lo revela un estudio desarrollado por el ArqWellness LAB del Instituto Universitario de Arquitectura y Ciencias de la Construcción (IUACC) de la Universidad de Sevilla, que pone en valor el papel climático del arbolado urbano frente a las olas de calor cada vez más frecuentes. 

El trabajo concluye que el principal beneficio ambiental del naranjo urbano reside en la sombra que proyecta su copa, capaz de reducir de forma significativa la radiación solar y la temperatura superficial del espacio público durante los episodios de calor extremo característicos de la capital andaluza. 

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El refugio climático de las calles 

El estudio, liderado por el profesor Miguel Ángel Campano Laborda, señala que, en condiciones estivales habituales en Sevilla, la sombra de los naranjos puede disminuir entre 8 y 12 grados la temperatura de los pavimentos expuestos al sol. Esta reducción no solo mejora la sensación térmica de los peatones, sino que además limita la acumulación de calor en calles y aceras. 

Según la investigación, este efecto reduce también la reemisión térmica de las superficies calientes hacia las personas y minimiza el calor acumulado que permanece en el ambiente incluso después de la puesta de sol, uno de los fenómenos más característicos de las noches tropicales sevillanas. 

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Menos radiación y más confort 

Los investigadores destacan además el impacto de los naranjos sobre la llamada Temperatura Radiante Media (MRT), un indicador que mide la radiación emitida por las superficies que rodean al peatón. Bajo la copa de estos árboles, esta temperatura puede descender entre 4 y 6 grados, reduciendo de manera directa el estrés térmico que perciben las personas al caminar por la ciudad. 

“En un escenario de aumento de la frecuencia e intensidad de olas de calor, estas diferencias adquieren una relevancia creciente”, explica el profesor Campano, que ha tomado el naranjo como ejemplo representativo del comportamiento climático del arbolado mediterráneo en entornos urbanos. 

El investigador recuerda que el naranjo no solo forma parte del paisaje sevillano desde hace siglos, sino que constituye uno de los símbolos más reconocibles de la identidad de la ciudad. Presente en plazas, patios y calles, su función va hoy mucho más allá del valor ornamental o patrimonial. 

Beneficios para la salud pública 

El estudio también pone el foco en los efectos positivos del arbolado urbano sobre la salud y la calidad ambiental. Los árboles ayudan a retener determinados contaminantes atmosféricos, favorecen la biodiversidad y ofrecen refugio a aves e insectos que forman parte del equilibrio ecológico urbano. 

No obstante, los expertos advierten de que la planificación del arbolado requiere criterios científicos y sanitarios. La elección de especies con elevada producción de polen alergénico o la falta de diversidad botánica puede incrementar los problemas respiratorios entre la población sensible. 

“En ciudades como Sevilla, donde determinadas condiciones climáticas favorecen concentraciones elevadas de polen en épocas concretas del año, la gestión del arbolado debe integrar criterios botánicos, ecológicos y sanitarios”, subraya Campano. 

La lucha contra la isla de calor 

Además de la sombra, el estudio destaca la capacidad de los árboles para refrescar el entorno mediante la evapotranspiración. Aunque el efecto de un árbol aislado sobre la temperatura del aire es limitado, la continuidad del arbolado urbano puede contribuir a amortiguar el fenómeno de isla de calor que sufren muchas ciudades. 

La investigación señala también otros beneficios asociados a los naranjos y al arbolado urbano, como la reducción de escorrentías durante las lluvias, la creación de microzonas de ventilación y sombra o la disminución de las cargas térmicas en edificios gracias al sombreado de fachadas. 

Ciencia y adaptación climática 

Este trabajo se enmarca en varias líneas de investigación desarrolladas por el ArqWellness LAB junto al grupo de Botánica Sistemática y Aplicada de la Universidad de Córdoba, centradas en calidad ambiental, salud y adaptación climática. 

Actualmente, el equipo participa en proyectos europeos como Horizon EU EDIAQI y Urbanew EMC3, impulsados junto al Ayuntamiento de Sevilla para desarrollar indicadores de habitabilidad, bienestar y neutralidad climática en entornos urbanos. 

Además, la colaboración con la iniciativa Forever Green del Real Betis Balompié ha permitido acercar el debate sobre el papel del arbolado urbano a la ciudadanía y reforzar la divulgación científica sobre la necesidad de adaptar las ciudades al cambio climático. 

Desde el ArqWellness LAB insisten en que el futuro de ciudades como Sevilla pasa por integrar el arbolado urbano dentro de estrategias de adaptación climática basadas en evidencia científica. En una ciudad donde el verano puede convertir las calles en auténticos hornos urbanos, la sombra de los naranjos empieza a considerarse mucho más que un símbolo: un recurso esencial para hacer habitable la ciudad.