La Fundación Juan Carlos Aragón defiende que el autor fallecido cumplió su condena de maltrato: "Redimió su pena y rehízo su vida"
El comparsista, fallecido en 2019, fue condenado por malos tratos en 2010 contra una de sus exmujeres
Retiran la condecoración a policía local que falseó su participación en un parto en una casa en Algemesí
La Fundación Juan Carlos Aragón, a través de un comunicado firmado por la viuda del autor como presidenta de la entidad, ha defendido que el autor de Carnaval fallecido en mayo de 2019, con respecto a la sentencia de malos tratos dictada contra él, "cumplió su condena, redimió su pena, se trató de su adicción y rehízo su vida".
Además, en el comunicado cuestiona con enorme sorpresa que sea, precisamente, más de 15 años después de la condena, más de 20 años desde la denuncia y más de 12 años desde la remisión definitiva de las penas cuando se haga pública esta sentencia". En este sentido, cabe recordar que ha sido la exmujer la que ha hecho pública ahora la sentencia que finalmente ha parado los honores que se le iban a dar al autor por parte del Ayuntamiento con una placa en la plaza del Falla.
Igualmente, cuestiona el relato de la exmujer del autor que lo denunció y fue víctima, según la sentencia, de esos malos tratos, afirmando la fundación que "es absolutamente incierto que sufriera malos tratos durante los años que asevera que estuvo de relación con Juan Carlos Aragón".
Para ello, argumenta una serie de fechas de la denuncia y posteriores autos y asegura que "en la propia vista en la que se les notifica a las partes (Juan Carlos Aragón y su exmujer) la sentencia condenatoria, la denunciante en ese mismo instante procesal manifiesta libre y voluntariamente su deseo de que el condenado no cumpla la media de alejamiento que se le impuso, manifestando literalmente que estaba viviendo con el acusado y que no quería que se ejecutara la pena".
Igualmente, asevera que "durante toda la tramitación de las diligencias previas que desembocaron en la posterior sentencia condenatoria, quedó patente y de manifiesto el deseo de la exmujero de retirar la denuncia y que se sobreseyera las actuaciones judiciales sin ningún tipo de responsabilidad hacia Juan Carlos Aragón".
Asimismo, la fundación ha querido "resaltar que, tras la notificación de la sentencia, Juan Carlos Aragón abandona el domicilio familiar donde convivía con la exmujer y alquila un piso en Cádiz en diciembre de 2005, fue la exmujer la que abandona su domicilio y se instala con él en Cádiz hasta que finalmente en 2015 Juan Carlos Aragón decide poner fin a la relación con la exmujer".
"No volvió a cometer un delito en su vida"
Además, también asegura que tras contraer matrimonio el autor con una nueva mujer --actual viuda y presidenta de la fundación que ha emitido el comunicado-- la exmujer "ha enviado diversos mensajes a través de la aplicación WhatsApp en las que le pedía perdón a Juan Carlos por todo el daño que le había ocasionado durante los años de relación, le declaraba su amor, le solicitaba una foto actualizada de Juan Carlos con su hijo a ser posible y sin gafas y llega a mostrarse preocupada por su estado de salud". En este sentido, señala que estas últimas conversaciones se realizan apenas 15 días antes de su fallecimiento.
La fundación, igualmente, señala que desde el fallecimiento de Juan Carlos Aragón la exmujer "ha acudido a actos en el que se homenajeaba a Juan Carlos Aragón, a actuaciones de sus agrupaciones donde estaba Juan Carlos Aragón y jamás puso el menor reparo, ni queja a todos esos actos y homenajes", por lo que "causa enorme sorpresa" que sea ahora cuando se haga pública la sentencia.
Finalmente, la fundación hace hincapié en que Juan Carlos Aragón "no volvió a cometer delito en su vida y la condena no debe ser perpetua para quien ya ha cumplido su pena con la ley y la sociedad". "No podemos pasar por alto y debemos aclarar que Juan Carlos Aragón no tiene antecedentes penales y no los tenía cuando fue condenado, por ello es absolutamente incierto que maltratase a dos mujeres, únicamente tiene una condena, que se cumplió en el año 2013", ha añadido.
"Existe una diferencia importante entre preservar la memoria de unos hechos y convertir a una persona en objeto de una condena perpetua incluso después de haber cumplido íntegramente su pena y haber fallecido", concluye la fundación.