La introducción del olivo estuvo ligada a la romanización, extendiéndose conforme avanzaba la ocupación del territorio
En lugares como Cástulo en Linares y Marroquíes Bajos en Jaén empezó la producción de aceite de oliva en la provincia
JaénInvestigadores de la Universidad de Jaén (UJA) han descubierto "evidencias directas" de que cultivaron los primeros huesos de aceituna en la provincia jienense concretamente en el siglo I a.C..
Se han encontrado en yacimientos como El Cerro de la Atalaya en la Higuera de Arjona y en el Cerro de los Vientos en el Puente del Obispo. Los resultados obtenidos indican cuándo se introdujo el olivo en el Alto Guadalquivir.
Estuvo estrechamente ligada al proceso de romanización, extendiéndose de forma gradual a medida que avanzaba la ocupación y organización del territorio. El estudio se ha enmarcado en el proyecto '¿Quién levantó los olivos?'.
El Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA organizó las I Jornadas de Arqueología de la Olivicultura, que han sido el broche final a ese proyecto, financiado por la Fundación BBVA a través de sus becas Leonardo.

Mediante dataciones radiocarbónicas pudieron hallar esas pruebas, aunque todavía desconocen cuáles fueron los centros de producción de aceite en esos momentos.
Según los investigadores, los análisis de isótopos estables de carbono (δ13C) y nitrógeno (δ15N) han permitido obtener el primer registro isotópico en plantas de crecimiento retardado del Mediterráneo occidental, estableciendo un umbral que permite diferenciar entre condiciones de mayor o menor disponibilidad hídrica.
“Esto ha permitido reconstruir las condiciones ambientales en las que fueron cultivados los olivos en la antigüedad a lo largo de una secuencia cronológica de más de 1000 años”, sostiene la investigadora de la UJA, Eva María Montes Moya, coordinadora científica del encuentro de arqueología.
Producción de aceite en Linares y Marroquíes Bajos en Jaén
“Es a partir del siglo I d.C cuando encontramos evidencias directas de la producción de aceite en lugares como Cástulo (Linares) y Marroquíes Bajos en Jaén”, apunta la profesora.
En conclusión, los resultados muestran que, en términos generales, los olivares de la provincia de Jaén fueron cultivados bajo condiciones de disponibilidad hídrica limitada, como es habitual en cultivos de secano.
Sin embargo, se han identificado algunos episodios puntuales que indican una mayor disponibilidad de agua en el entorno, coincidiendo con las épocas Altoimperial, Emiral y Califal.
Estas diferencias, señala Eva María Montes, podrían deberse tanto a cambios en las condiciones climáticas como a distintas estrategias de gestión agrícola, o un desigual acceso a los recursos hídricos.

Ya que son precisamente en estas épocas en las que se registra una intensificación del cultivo del olivo, según los análisis carpológicos de diferentes asentamientos del Alto Guadalquivir.
Por otro lado, los valores obtenidos sugieren el uso recurrente de abonado orgánico desde al menos el siglo I a.C y a lo largo de toda la secuencia cronológica analizada.
Algo que evidencia la aplicación continuada de estrategias de manejo con el objetivo de mantener la productividad de los olivares como una de las bases del sistema agrícola de la región.
