Un Tribunal permite a un vecino de Lepe tener a sus dos vacas como mascotas y no tendrá que sacrificarlas
La Junta pedía el sacrificio de las dos vacas por riesgo "de contagio de enfermedades como la brucelosis o tuberculosis"
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Un vecino de Lepe (Huelva), José Antonio Oria, no tendrá que sacrificar a sus dos vacas y podrá tenerlas como animales de compañía, según la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que entiende que el hombre podrá disfrutar de Tiberia 1 y Tiberia 2, como mascotas si cumplen todos los requisitos legales para ello.
La sección tercera de la Sala de lo Contencioso Administrativo en Sevilla del TSJA, en su sentencia, informa que ha estudiado el recurso del propietario de los animales, tras ser admitido el que había presentado la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, que reclamaba el sacrificio de los animales "obligatorio y sin derecho a indemnización".
Las vacas llamadas, Tiberia 1 y Tiberia 2, viven "en la finca situada en la parcela 478 del polígono 12 de Lepe y propiedad del recurrente", según la sentencia, pero el hombre pedía que se concediese la suspensión del acto administrativo para tener a sus animales.
La Consejería argumentaba que estos animales pueden entrar en contacto con otros, "con el consiguiente riesgo de contagio de enfermedades como la brucelosis o tuberculosis, como el riesgo para la salud y seguridad de las personas" y subrayaba que "ni siquiera se encuentran debidamente identificados".
El abogado de José Antonio Oria certificó ante la sala que sus ejemplares están inscritos en el registro de Identificación de Animales de Compañía desde el 12 de noviembre del 2025 y tienen sus correspondientes pasaportes, y restó importancia al hecho de que la identificación se realizará con posterioridad al inicio del expediente administrativo, lo que "no invalida su eficacia actual".
Tiberia 1 y Tiberia 2 se salvan de ser sacrificadas gracias a la Ley de Bienestar Animal
"La finalidad de la normativa de la identificación es garantizar la trazabilidad y el control sanitario, y dicha finalidad está, al día de hoy, plenamente cumplida", ha indicado el letrado, para añadir que el 26 de marzo pasado, técnicos de la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía certificaron la correcta identificación de los animales "mediante la lectura positiva y legible de sus respectivos microchips".
Los magistrados, teniendo en cuenta estos argumentos, han suspendido cautelarmente el sacrificio de los animales, aunque los mantienen inmovilizados en la finca de Lepe en la que viven, y ha dado a las partes un mes desde la notificación el pasado jueves de la sentencia para que presenten, si así lo consideran, un recurso contra su decisión.
José Antonio Oria posee una finca de unas 14 hectáreas en el municipio onubense, donde viven las dos vacas, ‘Tiberia 1’ y ‘Tiberia 2’, desde que su propietario fue invitado a una comida en Sevilla y supo que las entonces terneras iban a ser sacrificadas.
Se basa en la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que permite tener como animales de compañía los que han sido de producción, siempre que dejen de tener esa finalidad.
Su artículo 1 apartado b dice que tienen que dedicarse a "explotación, transporte, experimentación y sacrificio en todo su ciclo vital salvo el supuesto de que, perdiendo su fin productivo, el propietario decidiera inscribirlo como animal de compañía en el Registro previsto en la presente ley”, y con ese párrafo en mano acudió a un veterinario y comenzó el proceso.