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Guerra animalista en Jaén por el "boicot" de un párroco a una colonia felina: “¡Llévese los gatos a su casa!”

Guerra animalista en Jaén por el "boicot" de un párroco a una colonia felina: “¡Llévese los gatos a su casa!”
Uno de los gatos que viven en el entorno de la parroquia. Cedida por PACMA Jaén
  • Un cartel colocado en la parroquia avisa de que seguirán tirando la comida que le pongan a los gatos

  • La diócesis asegura que se trata de una propiedad privada y que la colonia supone problemas de salubridad

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Una colonia felina ha desatado en Jaén una disputa animalista con la Iglesia en el centro de la diana. La aparición de un cartel en la Parroquia de Santiago Apóstol de la capital jienense, avisando de que se tirará la comida de los gatos comunitarios que viven en las inmediaciones, ha enfrentado directamente al partido animalista PACMA con la Diócesis de Jaén.

“La comida que aquí pone no la comen sus gatos, la retiramos inmediatamente. Lleva usted meses gastando dinero tontamente”, avisa un cartel colocado entre los setos donde la responsable de la colonia dejaba el alimento y cuencos con agua. “Con esa constancia que tiene podría llegado a ser ministro. ¡Sea razonable! ¡Llévese los gatos a su casa!”, dice el mensaje.

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Este cartel ha sido el detonante del conflicto, pero la polémica comenzó hace unos meses cuando, según denuncia PACMA Jaén, la persona encargada de alimentar a los animales se dio cuenta de que el agua y el pienso que colocaba desaparecía de los cuencos al poco rato de colocarlos.

Pillado 'in fraganti'

Fue entonces cuando, ante sus sospechas, la cuidadora decidió esconderse para ver qué pasaba y pilló in fraganti a un responsable de mantenimiento de parroquia desechando la comida que les acababa de poner, según explica la representante de PACMA Jaén, Noemí Pulido, a Informativos Telecinco.

Al descubrir que eran los responsables de la parroquia quienes estaban retirando la comida a los gatos, Pulido afirma que la alimentadora “tuvo una acalorada discusión con ellos, se marchó del lugar y cuando volvió poco después se encontró con el cartel”, tras lo cual denunció la situación ante la organización animalista.

Asimismo, asegura que la colonia está gestionada por el Ayuntamiento y forma parte del Programa C.E.R.: captura, esterilización y retorno, para asegurar el control de la población de las colonias de gatos.

La alimentadora deja la comida a esta colonia felina entre unos setos desde fuera de la iglesia

“La chica que alimenta a las colonias tiene a su cargo varias colonias pero la comida la paga de su bolsillo. Me parece de muy poca vergüenza que encima se burlen escribiendo en el cartel que está tirando el dinero”, señala indignada. "¿No predican amor? Pues los animales también son una creación de Dios", remata.

"Problemas de insalubridad"

Desde la Diócesis de Jaén afirman el conflicto está en que el lugar donde dejan los cuencos de agua y pienso está dentro de una propiedad privada y que, además, la situación genera una problema de higiene y salubridad. Asimismo, la institución religiosa defiende a su párroco y asegura que no está en contra de los animales.

Una versión que según la portavoz de PACMA “es completamente mentira porque la comida se la colocan desde fuera entre los setos”.

Por ello, advierte de que van a tomar las medidas oportunas, empezando por un escrito a la Diócesis, otro al Ayuntamiento de Jaén e incluso amenaza con emprender acciones legales contra el sacerdote: “Si hace falta vamos a llegar hasta el final, porque las colonias de gatos están protegidas por la Ley de Bienestar Animal”, detalla.

Programa C.E.R.

Esta colonia de gatos, como otras tantas, está gestionada por el Ayuntamiento de Jaén dentro del programa C.E.R., una iniciativa que consiste en controlar la población de los gatos mediante la captura, esterilización y retorno a su hábitat.

De esta manera, se pretende evitar que los gatos tengan más crias al mismo tiempo que vigilan su salud para evitar, precisamente, los problemas de salubridad que alegan desde la diócesis.

Los voluntarios autorizados esterilizan a los gatos para evitar el descontrol de la población felina y, después, los devuelven a su calle. El programa otorga a estos voluntarios el carné oficial de cuidador y se encargan de alimentar a los gatos y controlar que estén bien.