Ciencia y Tecnología

Dos investigaciones revelan que Almería se ha movido de su sitio más de medio metro en 25 años

Los estudios analizan casi tres décadas de análisis de datos terrestres y satélites. Google Maps
  • Almería se desplaza como un bloque sólido empujado de forma constante hacia el noreste por la colisión de las placas tectónicas

  • En los últimos 25 años, la provincia se ha desplazado 61 centímetros; mientras Málaga y Huelva se han movido medio metro

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La provincia de Almería no se detiene. Y no es una frase hecha, sino la conclusión literal de dos investigaciones científicas a partir del análisis de miles de mediciones realizadas por satélite durante un cuarto de siglo.

Concretamente, en los últimos 24,8 años, la estación geodésica de Almería se ha desplazado 61 centímetros hacia el noreste, a razón de aproximadamente 2,5 cm anuales. Un movimiento totalmente imperceptible para el ser humano, pero que va sumando año tras año, siglo tras siglo, y que empezó hace millones de años.

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Históricamente, medir el desplazamiento sutil de una masa de tierra requería décadas de observaciones imprecisas. Ahora, este silencioso viaje tectónico ha sido cartografiado con gran precisión gracias a unos receptores geodésicos que calculan su posición mediante satélite con un margen de error milimétrico. De esta manera, se puede detectar si un punto concreto de la superficie se ha desplazado y en qué cantidad.

Para ello, en el estudio Analysis of the movement of permanent GNSS stations in Spain with directional statistics, un grupo investigadores de la Universidad de Extremadura han clasificado y analizado más de 8.739 datos registrados por la estación permanente de Almería (ALME) desde 1999 a través de los Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS).

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Estos datos, una vez tratados informáticamente y analizados revelan que Almería se desplaza como un bloque sólido empujado de manera constante hacia el noreste debido a la colisión de las placas tectónicas africana y euroasiática.

Andalucía también se mueve

Pero este fenómeno no es exclusivo de la provincia almeriense. Los investigadores analizaron también el comportamiento de otras estaciones permanentes de la península y de Andalucía.

Por ejemplo, en el caso de Málaga, las mediciones muestran que también está involucrada en este desplazamiento terrestre con un desplazamiento de 0,56 metros en 26 años. Por otro lado, las estaciones de Huelva y Tarifa (Cádiz) revelan un desplazamiento de 0,53 metros en 21,5 años y 20 centímetros en 7 años, respectivamente. Todas ellas en sentido noreste.

Estas diferencias, aunque parezcan imperceptibles, corroboran la fragmentación y la existencia de microbloques geológicos independientes en el sur de España, una de las zonas más expuestas a los terremotos precisamente por su situación entre las placas tectónicas de Europa y África.

Tres décadas midiendo sobre el terreno

Esta tesis está reforzada por un segundo macroestudio (Tectonic salient characterization based on GNSS data: The case of the Eastern Betic Tectonic Arc in the western Mediterranean), liderado por investigadores de las Universidad de Jaén, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Alicante, que aporta una recopilación de 28 años de datos practicados directamente sobre el terreno del sureste de España.

A través de una red de medición de puntos fijos instalados en Murcia y Almería para entender el riesgo de terremotos del programa CuaTeNeo, se han rastreado los movimientos de las fallas activas más importantes como las de Carboneras, Palomares y Alhama de Murcia. Estas medidas demuestran que el suelo en la zona se deforma a una velocidad de 2 milímetros al año.

Sin embargo, aunque estas investigaciones son clave para entender los movimientos de la corteza terrestre, no permiten predecir cuándo, dónde ni cómo será un hipotético terremoto, aunque estos datos podrían ser un primer paso para modelar mapas de riesgo sísmico más fiables.

Asimismo, los autores subrayan que esta investigación es clave para mantener actualizados los marcos de referencia cartográficos nacionales y europeos, ya que será necesario ir corrigiendo los sistemas de navegación para compensar estos desplazamientos, garantizando así su funcionamiento exacto.