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Dos padres de Almería rescatan el parque de bolas de su infancia y devuelven la ilusión a Aguadulce: "Antes venía de niña y ahora lo llevo con mi pareja"

Débora y Jose se han hecho cargo del mítico Cocopark de Aguadulce (Almería). Redacción Andalucía
  • Treinta años después, Déborah y Josñe han recuperado el negocio para devolverle su esencia original

  • La inauguración ha sido todo un éxito: "Todo el mundo nos pregunta por Coco", el cocodrilo bailarín más famoso de Aguadulce

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Cada década suele ir ligada a la aparición de modelos de negocio que nacen, proliferan y muchos terminan desapareciendo. Parques acuáticos que terminan abandonados por falta de rentabilidad, videoclubs superados por la tecnología y locales de ocio para niños que no sobreviven a la economía de padres que llegan a fin de mes cada vez menos desahogados.

Pero José y Déborah, unos jóvenes padres de Aguadulce, Almería, han demostrado que los sueños de la infancia pueden recuperarse. Y lo han hecho tomando las riendas del 'CocoPark', el parque de bolas donde ella misma celebraba sus cumpleaños hace más de veinte años y en que ahora trabaja junto a sus hijos y al que acuden los de cientos de familias que les dan la enhorabuena por su emprendimiento.

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Como muchos otros establecimientos similares, el local abrió sus puertas en los años 90, cuando Aguadulce aún era un pueblo costero sin muchas opciones de ocio infantil. "Que te invitaran a un cumpleños en 'CocoPark' era extraordinrio", recuerda Débora.

Confiesa que quedó fascinada desde la primera vez que acudió allí siendo una niña, cuando las fiestas de cumpleaños solían celebrarse en casas repletas de niños y familiares: “Era la novedad: un parque de bolas, el primero que venían mis ojos, y era un bombazo. Columpios nuevos, toboganes enormes, pasadizos secretos con luces, alegría… era una fiesta”.

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Aquel parque se convirtió en el lugar donde toda una generación quería celebrar su cumpleaños con sus amigos. "Que te invitaran a un cumpleaños en 'CocoPark' era extraordinario", recalcan estos padres.

Época de declive

Con el paso de los años, CocoPark fue traspasado en varias ocasiones y, aunque nunca llegó a echar el cierre, sí fue perdiendo aquella chispa que lo hizo especial. Déborah lo comprobó cuando, años después, volvió como madre acompañando a su hijo a un cumpleaños: "Fui creciendo, me hice mamá y llegó el momento de llevar a mi niño al colegio. Entonces, un día me llegó la invitación de un cumpleaños al 'CocoPark' de Aguadulce", relata a Informativos Telecinco.

Aunque era el mismo local y la misma ubicación, constató sorprendida que estaba muy cambiado: "Pensé: yo antes iba como niña y ahora llevo a mi hijo, pero ya no era el mismo parque, había perdido su esencia", recueda.

Emprendedores y conciliadores

La oportunidad de resucitar la esencia que recuerda con nostalgia fue una cadena de casualidades. Déborah y José, se dedicaban a la agricultura, pero con tres hijos de 2, 6 y 15 años necesitaban un respiro para pasar tiempo con ellos.

Decidieron pedir una reducción de jornada a pesar de que ello supone también una reducción de sus ingresos, por lo que empezaron a darle vueltas a la idea de tener su propio negocio para mejorar su economía.

“Desde que nos conocimos, siempre quisimos tener un negocio propio para trabajarlo nosotros y nuestra idea era que pudiéramos estar nuestros niños con nosotros y criarlos", detalla.

Un anuncio de traspaso

Tras meses buscando locales, analizando ideas y tras algún que otro plan frustrado, de repente Déborah se encontró con un anuncio de traspaso publicado hacía apenas 40 minutos. Se trataba del 'CocoPark'. "No me lo pensé, se lo mandé a José y ese mismo día por la noche fuimos a verlo. A partir de ahí fue todo muy rápido", cuenta.

Firmaron el contrato de traspaso y, aunque el local estába listo para abrir al día siguiente, decidieron cerrar durante dos semanas y media para ponerlo a su gusto. "Fueron días caóticos de ocho de la mañana a dos de la madrugada", afirma Déborah. Pintura, limpieza, nuevos espacios para que los niños puedan correr libremente, cambios de mobiliario y una idea clara: recuperar la esencia de aquellos cumpleaños.

Éxito en la inauguración

Contra todo pronóstico por ser verano, época en la que las familias optan por planes de playa y piscina, la inauguración fue todo un éxito: la gente no cabía por la puerta.

De momento, agosto está completo, septiembre ya tiene fechas reservadas y los fines de semana se han convertido en una carrera contrarreloj. "Tenemos cumpleaños de domingo a domingo, estamos desbordados, pero muy contentos", aseguran sin esconder que temían que no tuviera el éxito recibido.

Y Coco, el enorme cocodrilo bailarón que durante tres décadas ha sido la mascota del parque, también ha vuelto. La pareja se planteó si mantenerlo o no, pero la respuesta de los padres fue clara: "Coco no puede faltar, es el gran protagonista del parque". Tanto es así, que José ya ha empezado a disfrazarse de Coco el cocodrilo y cada tarde el reptil más famoso de Aguadulce vuelve a salir a bailar entre niños que no saben que ese mismo personaje hizo disfrutar a sus padres cuando tenían su edad.

Precios para todas las familias

El éxito de CocoPark no ha sido casual. Déborah y José han apostado por precios asequibles. "Lo vi desde el lado de los padres y decidimos que preferíamos ganar un poco menos y, si salen las cuentas, seguir adelante con precios que lleguen a todos los bolsillos", asegura.

Ahora, mientras sus hijos juegan entre las mismas piscinas de bolas donde ella lo hizo décadas atrás, Déborah sonríe al recordar el camino recorrido. "Venía aquí cuando era pequeña y ahora lo llevo junto a mi pareja. Es un sueño hecho realidad", afirma. Y, a juzgar por su agenda, ese sueño no tiene intención de terminar.