David Tomé se convierte con 19 años en el cabrero más joven de Málaga: "Mi sueño de niño no era ir al parque sino irme con las cabras"
Su vocación por las cabras nació a los seis años y nunca ha abandonado su sueño pese a no venir de una familia de tradición ganadera
A los 12 años se compró su primera cabra y recientemente acaba de adquirir su primer rebaño de 200 ejemplares
A sus 19 años, David Tomé se levanta cada mañana a las 6 para trabajar. Pero no va a una oficina ni nada que se le parezca, sino a la nave donde le esperan cada día sus 200 cabras. Este malagueño natural de Torrox (Málaga) tenía muy claro desde que era niño que quería ser cabrero: "Desde chico era lo que me gustaba y me llamaba la atencion, como el que tira por ser policia u otra cosa", cuenta a 'Informativos Telecinco'.
David no viene de una familia de ganaderos, a diferencia de otros que siguen los pasos de sus padres o abuelos. Pero su interés por las cabras y la vida rural nació cuando tenía seis años y no ha parado de crecer hasta convertirse en su auténtica pasión.
"Mi familia pensaba que cambiaría de idea"
Cuenta que de pequeño, su sueño no era ir al parque a jugar sino a pasar el día en el campo con un ganadero amigo de su padrastro. A los 12 años se compró su primera cabra y ahora ha conseguido de pasar a tener 15 animales a unos 200 que ha adquirido recientemente. "Creas una conexion especial con ellas díficil de explicar", asegura.
Él siempre tuvo claro que su vocación era ser ganadero. Su familia pensaba que era una cosa de niños y que cambiaría de idea, pero nada más lejos de la realidad, pues nunca ha cejado en su empeño por cumplir con su ilusión: "Nunca se me ha quitado de la cabeza", asegura.
Su pasión por el mundo de la ganadería destaca por ser el cabrero más joven de la provincia que se dedica a una tradición en peligro por la falta de relevo generacional y las dificultades económicas y laborales que atraviesa el gremio. "La gente joven no quiere esto porque es una vida muy esclava, pero para mí no lo es porque me gusta", afirma Tomé.
El campo, en peligro por la falta de relevo generacional
Y es que su profesión no entiende de días libres, de vacaciones ni de condiciones adversas. "Los animales necesitan comer todos los días, llueva o truene", asegura.
Llegar hasta ahí tampoco ha sido fácil. La burocracia y las dificultades para acceder a las ayudas institucionales han sido los principales obstáculos para David, que hace un llamamiento a las administraciones para simplificar los trámites y facilitar el acceso a las ayudas, de modo que más jóvenes como él puedan emprender en el sector. Por ahora, su siguiente paso es emprender una ganadería de cabras enfocada en el ecoturismo para, más adelante, abrir una quesería local.
"Debería haber más jóvenes en el campo", reclama él. La historia de David no es solo la de un joven que persiguió un sueño desde niño, sino también el reflejo de un sector que se apaga poco a poco. El 41% de los ganaderos y agricultores españoles tiene más de 65 años, mientras que solo un 9% es menor de 41 años, lo que evidencia un grave problema de relevo generacional en el sector primario nacional.