Montse, de perder a tres seres queridos en la carretera a dar charlas para recuperar puntos del carné: "No quiero dar pena"
La pérdida más traumática fue la de su hijo Aitor en un accidente de tráfico: "Es el mazazo más grande que puede dar la vida"
Su historia cala entre los conductores: "Un chico me dijo que no le gustaría que su madre se vieran en mi lugar
TarragonaPerder a seres queridos en accidentes de tráfico es el triple varapalo que Montse Esparza ha sufrido a lo largo de su vida. Primero fue su tío, luego su hermana y por último su hijo. En todos los casos fueron imprudencias de otras personas. Un profundo dolor con el que se ha visto en la obligación de convivir y que comparte a través de charlas en cursos de recuperación de puntos en autoescuelas de Tarragona, aunque ella no tiene carné de conducir.
"Con el tiempo vas sobreviviendo porque la vida te enseña que no todo es un jardín de rosas. Nunca hemos olvidado a nuestra hermana, a pesar de haber continuado con nuestra vida. Pero lo de mi hijo es el mazazo más grande que puede dar la vida a unos padres", admite la vecina de Reus en una entrevista a la web de Informativos Telecinco.
Desde bien pequeña, Montse tuvo que lidiar con la pérdida de familiares por accidentes en la carretera: "Mi tío murió en Pamplona. Estaba pasando por un paso de cebra y una furgoneta que salía de una cuesta no hizo el 'stop' y se lo llevó por delante. Falleció de tal manera que ni nos lo dejaron ver".
"Siempre me había puesto en el lugar de mi madre, pero ahora la madre era yo"
Luego llegó el caso de su hermana, la menor de los diez hijos que habían tenido sus padres. Un caso que con 14 años impactó de por vida a Montse: "Un camionero no la vio y se la llevó por delante. Mi hermano tuvo que meterse debajo del camión a sacarla. Era una niña que hacía un mes que había hecho la comunión. Y precisamente ese día, el 31 de julio de 1965, estaba muy contenta porque iba a por las fotografías".
El fallecimiento de su hermana le sometió a un dolor profundo que dejó devastada a toda la familia y que marcó para siempre su vida. "De adolescente decidí que nadie fallecería porque yo condujera. Me hice ese propósito y no he querido nunca sacarme el carné de conducir. Lo que pasa es que estoy rodeada de toda la familia que lo tiene".
Así fue creciendo y afrontando una vida marcada por la pérdida de seres queridos en carreteras, pero Montse aún tenía que afrontar un varapalo que acabó por hacerle tocar fondo: "A mi hijo le robaron su vida y la nuestra dio un giro de 180 grados. Siempre me había puesto en el lugar de mi madre, pero ahora la madre era yo y sabía cómo había sufrido la mía".
"Le robaron su vida y la nuestra"
El fatídico accidente ocurrió la noche del 14 al 15 de junio de 2002, cuando su hijo Aitor tenía 20 años: "Iba junto a su primo y dos amigos a repostar en una gasolinera. A la vuelta, cuando ya se había incorporado a la carretera, sufrió un accidente de tráfico provocado por otra persona. Él falleció en el acto y el resto resultaron heridos".
Un suceso que acabó con la vida de su pequeño: "No tuvo una segunda oportunidad. Le robaron su vida y la nuestra. Ya nada es lo mismo y a pesar de que ha pasado tiempo, seguimos llevándolo en nuestra mente y en nuestro corazón". Desde entonces, Montse sobrelleva este dolor dando a conocer su historia a conductores que han perdido puntos del carné de conducir por diferentes infracciones.
La Plataforma para la Prevención de Accidentes de Tráfico (PAT) le brindó apoyo en su día y, desde entonces, forma parte de la entidad y dio su primera charla un año y medio después de la muerte de su hijo: "Les explico cómo cambia la vida después de un hecho tan grave y ya no tienes ganas de reír. Les pido, por favor, mucha precaución y que no infrinjan ninguna norma. Que no miren el móvil y no beban. Que piensen en los demás porque ellos se mueren pero luego queda la familia".
"La única persona que da pena es mi hijo porque está muerto"
Su historia cala entre los conductores: "Un chico me pidió permiso para salir de la reunión y me dijo que no le gustaría que su madre se viera en mi lugar. Le comenté que cualquier vehículo se puede convertir en un arma de matar cuando no se lleva como se debe y que no haga nada de lo que no se debe hacer conduciendo".
Sus palabras inspiran, aunque Montse tiene claro que en ningún caso quiere transmitir lástima. "No quiero dar pena, la única persona que da pena es mi hijo porque está muerto", admite la vecina de Reus, con un dolor que le acompañará de por vida y que trata de difundir entre los conductores con infracciones al volante: "Mientras yo hable de mi hijo no se ha muerto del todo".