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La increíble historia del buzón de La Palma que solo recibe cartas de amor: "Fue la forma de mi padre de quejarse contra la burocracia"

Imagen real del buzón de La Palma que solo recibe cartas de amor
Imagen real del buzón de La Palma que solo recibe cartas de amor. Cortesía
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Todo empezó hace unos cuantos años, cuando todavía los recibos eran de papel y no un mail. Ángel Greses estaba harto de recoger solo facturas y notificaciones en el buzón de su casa de Santa Cruz de la Palma. Así que se armó con un rotulador negro, salió a la calle y dejó claro que, a partir de entonces, aquel buzón solo recibiría cartas de amor. Fue “su forma de quejarse contra la burocracia”, confirma al otro lado del teléfono su hija, Guadalupe Greses. Porque esta historia, que parece sacada de una película o de una novela, es “totalmente real”. “Parece un poco disparatada, pero fue así”, concede con humor Greses.

La intrahistoria del buzón en le que solo se reciben cartas de amor

A mi padre le daba pánico la burocracia en general. Se enfadaba de verdad”, explica. Así que reconvirtió su buzón y pronto comenzó a recibir cartas de amor. “Lo que no esperaba es que fuesen a llegar cartas de verdad, no se lo esperaba nada”, confiesa su hija. La gente empezó a enviarlas de forma espontánea y, cada vez que el letrero perdía brillo, era de nuevo repintado. Ángel Greses murió en 2022, pero su hermana y su hija son ahora las albaceas de esta peculiar estafeta.

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Rosa Planells

Gudalupe Greses se encontró las cartas después de la muerte de su padre, guardadas en una carpeta amarilla. “Leerlas me emocionó mucho”, apunta. No solo volvió a encontrarse con su padre (que subrayaba pasajes), sino que también descubrió cómo completos extraños se sinceraban emocionalmente en el papel. “Me dieron ganas de que nunca se perdiesen”, señala. Fue así como empezó a publicarlas en un perfil en Instagram, primero “para familiares y amigos” y luego para una audiencia mucho más amplia. “No me esperaba que fuese a hacer tan grande”, reconoce.

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Ahora, el buzón sigue físicamente en Santa Cruz de la Palma y cuenta con una delegación en redes sociales y un mail al que se pueden enviar cartas electrónicas. Y su historia aparece en ‘Solo cartas de amor’ (Aguilar), que acaba de llegar a librerías.

¿Podría haber nacido el buzón en un sitio distinto a la isla de La Palma? Greses reconoce que esta es una pregunta que le hacen mucho los medios. No tiene clara la respuesta, aunque sí apunta que La Palma, con sus volcanes, su pequeño tamaño y el océano, “tiene un ambiente especial” y tantas historias que “darían para muchos libros”. Sobre lo que no tiene duda es que el buzón debe mucho a la personalidad de su padre, un palmero con una personalidad artística que se autoproclamó conde de Velhoco y que era feliz con sus pinceles y sus historias literarias.

¿Cómo son las cartas que reciben?

Ahora que se acerca San Valentín cabe preguntarse si hay temporada alta para las cartas de amor. Greses reconoce que no llevan la cuenta de cuántas reciben, pero que la recepción es “bastante aleatoria”. “Las que ganan son las de desamor”, asegura. Quizás, es porque los corazones rotos dan más juego literario. O quizás les ayuda que el buzón está al lado de un instituto y esos son años de intensos corazones rotos.

Aun así, el buzón entiende que el amor es muy amplio y variado y que las cartas pueden tocar muchos palos. Han recibido desde bendiciones a la isla y a la propia casa hasta cartas de duelo o de amor de hermanos. En ‘Solo cartas de amor’, Greses hace una antología de algunas de las que han recibido a lo largo de los años. Una de las más conmovedoras es, de hecho, una que aborda el duelo ante la muerte de un padre. Las cartas también saben idiomas. Los propios turistas que pasan por la isla son los primeros en pararse ante el buzón y añadir lenguas al repertorio.

Una de las cartas del buzón de La Palma

Aunque ahora este buzón de La Palma está también en internet, el punto de partida (y su esencia) está en las cartas de papel, esas que cada vez son más esquivas en unos buzones en los que, años después del enfado del conde, ya no llegan ni recibos de la luz. ¿Sobrevivirán a pesar de todo las cartas de papel? “Creo y espero que se siga manteniendo el hábito de escribir cartas. Es muy especial”, defiende Guadalupe Greses. No solo debes escribir a mano, revisarlo y enviarlo, sino que, al otro lado, debes pararte a leerlo al recibirlo. “Ese ritual nos conecta. Es terapéutico y sanador”, señala. “Este tipo de rituales deberían mantenerse”, asegura. Larga vida entonces a las cartas de amor.