Jamie y Narcisa compañeras de piso en Barcelona, con 28 y 94 años, gracias al proyecto 'Vivir y Convivir': "He encontrado una joya"
El programa solidario de convivencia entre generaciones está impulsado por la Fundació Roure
Participan mayores de 65 años para combatir la soledad no deseada y estudiantes que buscan alojamiento
BarcelonaUn programa solidario de convivencia ha unido a Narcisa, de 94 años, y a Jamie, una estudiante de 28 años. Desde hace un mes, comparten vida y sonrisas en un piso cerca de la Sagrada Familia en Barcelona. Son una de las 80 parejas que forman parte del programa Vivir y Convivir de la Fundació Roure para intercambiar compañía por alojamiento gratuito.
Narcisa Domenech vivía sola desde que enviudó hace casi 40 años. Un susto de salud le hizo replantearse su independencia y pidió a sus hijos que la ayudarán a encontrar compañía, sobre todo, para no pasar las noches sola. Y entró en el programa de intercambio. "Me han traído a una flor. He encontrado una joya", asegura Narci tras un mes de convivencia "que se me ha pasado volando".
Así habla de Jamie Maite Rodríguez, una universitaria de República Dominicana, que llegó para cursar un máster en turismo sostenible. Dejó su trabajo para venir a España. Al principio, compartió piso pagando 500 euros por una habitación mientras esperaba que le asignarán una pareja porque ya conocía el proyecto por una amiga de su país. "Los estudios los estoy pagando yo. No acabar con los ahorros es una ayuda pero es más que eso. Es un compromiso de compartir vida".
Y la comparten intercambiando sonrisas, conversaciones y tiempo juntas. Salen a comprar, a caminar, ven televisión o cocinan. Las dos se deshacen en elogios. "Se levanta por la mañana y ya me sonríe. Yo le explicó mis batallas. Ahora estoy acompañada y más contenta", explica Narci que la considera "una más de la familia". Para Jamie, "Es recibir sabiduría, sus referencias, su punto de vista y también le pido consejos". Y no acaba ahí: "Estoy encantada con mi abuelita catalana y con tener una persona sabia y muy divertida cerca de mí. Siento que me ha enriquecido la vida".
Tan felices como ellas están sus familias. "Me gusta saber que sus dos hijos, que la llaman cada día, y sus cuatro nietos están más tranquilos porque estoy aquí. Me gusta sentir que estoy ayudando", explica la estudiante.
Jamie acabará el curso en septiembre y bromea "Quiero llevármela al Caribe". Una propuesta que Narcisa, entre sonrisas, confiesa que "Si me pilla con 10 años menos, me voy". Las dos tienen claro que ha nacido un vínculo que no olvidarán.
Hacer match
Más de 25 años avalan el éxito del proyecto pionero en relaciones intergeneracionales para combatir la soledad no deseada y facilitar alternativas de alojamiento a jóvenes que estudian lejos de su casa. "Un 60% de los estudiantes participantes no habría podido cursar estudios en Barcelona sin la ayuda de este programa, según datos de la Fundació Roure", destaca Olga Ibáñez, psicóloga del programa Vivir y Convivir.
Las personas acogedoras han de tener más de 60 años, mantener un buen estado físico y emocional y tener una vivienda en buenas condiciones. A los estudiantes universitarios hasta los 35 años, se les pide hacer un acompañamiento de dos horas y media al día, encargarse de su habitación y su comida y no llegar más tarde de las diez y media de la noche.
Olga Ibáñez es, precisamente, una de las encargadas de emparejarlos: "Se les pregunta por aficiones, sus necesidades, cuando se sienten más solas o por su personalidad". Un equipo se encarga de hacer un seguimiento durante el tiempo que dura la convivencia, que es, como mínimo, un curso universitario.
El intercambio aporta múltiples beneficios a las personas mayores. Por un lado, el cognitivo porque la interacción les estimula mentalmente. A nivel físico, se activan porque hacen más actividades y a nivel emocional, se reduce la soledad y el aislamiento. Y los jóvenes, obtienen experiencia, consejos y les cambia el concepto de hacerse mayor. Para Ibáñez, el programa sirve para romper estereotipos por ambas partes y comprenderse: "En la convivencia los jóvenes entienden lo que implica hacerse mayor y planifican de otra forma su vejez como sociabilizar".