Los perros truferos, los protagonistas de un curso de adiestramiento en Lleida: "Es el mejor detector"
El curso lo ha organizado la Escuela Agraria del Pirineo en Bellestar (Lleida)
España es una potencial mundial en producción y exportación de trufa negra
LleidaEspaña es una de las grandes potencias del mundo en la producción y exportación de trufa negra. La inversión en cultivos de árboles truferos crece por el rendimiento que dan con poca inversión. Los árboles inoculados con el hongo, como encinas, robles, avellanos o pinos, se plantan y a los cinco años empieza la producción del hongo, que se alarga más allá de los quince. Además, la trufa negra está de moda en la gastronomía. En la alta cocina, es protagonista por el aroma que aporta y su valor está por las nubes. El precio de los diamantes negros puede oscilar entre los 400 y los 1.500 euros el kilo.
La trufa vive un momento de expansión por las buenas condiciones naturales del territorio y la truficultura se consolida como una oportunidad de diversificación agraria y desarrollo rural en Cataluña. En este contexto, la Escuela Agraria del Pirineo del Departamento de Agricultura ha organizado un curso básico de adiestramiento de perros truferos, en la finca Les Colomines, en Bellestar (Lleida). Una formación que ha puesto el foco en el papel esencial del perro en la búsqueda de este hongo y en la importancia de un buen entrenamiento.
"El perro es el mejor detector de trufas y hay demanda de truferos porque muchos de los que tienen cultivos necesitan personal y perros adiestrados para recoger los hongos. Es una salida laboral", señala Raúl de la Morena, intérprete micológico por el European Mycological Institute y guía de perros detectores de trufa por la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales.
Acompañado de su perra Cueva, este profesor, con experiencia en plantaciones, búsqueda de trufa silvestre y competiciones, se ha encargado de impartir el curso para dar herramientas a los propietarios de los perros para adiestrarlos desde un punto de vista de bienestar animal. Tienen que detectar el hongo, que se esconde entre 15 y 40 centímetros bajo tierra, y que "para expandirse emana un olor al exterior para que los animales lo detecten y lo extraigan, lo coman y expandan sus esporas por el bosque. Es una forma de reproducirse", explica.
Y para localizar las preciadas y buscadas trufas, "se trata de encontrar un motivador del perro y cuando las encuentra, se le da. Tenemos que conseguir que relacione el olor a trufa con algo positivo que le va a suceder después", indica el formador. La búsqueda tiene que ser un juego para que quiera encontrar los hongos, sin llegar a saturarlo. Cuando reconoce el olor, escarba la tierra hasta llegar a la trufa. El guía tiene que encontrar el momento de pararlo para que no la dañe y, entonces, se le premia. Esa es la parte fácil porque "lo complicado es tener perros que se dejen el mínimo de trufas debajo de la tierra".
La formación, con una duración de quince horas, combina contenidos teóricos y prácticos. Se les explica las principales especies de trufa, los árboles huésped y los tipos de suelo donde se desarrollan. Luego, con ejercicios, se trabaja la obediencia para poder dirigir al perro en una plantación silvestre o en el bosque. Con sucedáneos de trufa, se les enseña el reconocimiento de los olores y, para la motivación, es mejor dar como recompensa un objeto como una pelota, en lugar de comida. "Los resultados del adiestramiento no son en un día y será un recorrido largo porque irá evolucionando", asegura el profesor. Un perro que tiene que ser "alegre, dinámico y sociable. Es más importante la motivación y las ganas de jugar con ese olor con el guía que la raza".
Esta formación, en la que han participado doce alumnos, nueve de los cuales han asistido con su propio perro, se enmarca en la oferta de formación continua de las Escuelas Agrarias y responde al creciente interés por la truficultura en Cataluña. En este sentido, Raúl de la Morena subraya que “la demanda de formación en este ámbito está creciendo de forma clara y es importante ofrecer itinerarios más extensos que permitan consolidar competencias tanto en truficultura como en adiestramiento canino”.