Las olas de calor serán más intensas y frecuentes en Cataluña con más de 30 días al año a partir de 2031
En 2030 podría haber olas de calor durante una cuarta parte del curso
Un centro no preparado para el cambio climático condiciona la salud, el bienestar y el aprendizaje
BarcelonaEn un futuro próximo las oleadas de calor cada vez serán más intensas y frecuentes. Así lo indican los datos. En Cataluña el número anual de días de oleadas de calor pasará de los cinco de finales del siglo XX a los más de 30 o 40 entre 2031 y 2060. El Servicio Meteorológico de Cataluña indica que en 2050 habrá más de 65 días de calor con más de 30 grados y más de 20 tórridos. Unos aumentos de temperatura que se producirán en buena medida durante el curso escolar, en primavera y otoño, con incrementos de hasta 6°C.
Unas oleadas de calor que impactarán y afectarán a los centros educativos. Un informe de la Fundación Equitat.org alerta que en 2030 se superarán los umbrales de calor de 27 grados entre 22 y 65 días durante el curso escolar en función del territorio. Es decir, se pueden llegar a superar los límites de confort durante más de una cuarta parte del curso, afectando al rendimiento académico.
El informe “Calor en la escuela: Cómo adaptar los centros educativos al nuevo clima del país“ propone un plan para adaptar todas las escuelas e institutos públicos de Cataluña al nuevo contexto climático en un período de entre 5 y 10 años y con una inversión inferior a los 130 millones de euros anuales. Es la principal propuesta del estudio, elaborado por Mar Satorras (Instituto Metrópoli), Isabel Ruiz Mallén (UOC) y Joana Ortiz (IREC- Instituto de Investigación en Energía de Cataluña), con un grupo de expertos del ámbito climático, de la salud, social y educativo.
Peor rendimiento
Para empezar, casi la mitad de los edificios, 1.220 de 2.500, son anteriores al año 2000 y no se han reformado con criterios de adaptación climática. Esto implica que una mayoría de los centros no está preparada para el nuevo contexto climático y arrastran, además, déficits de envejecimiento como aislamiento deficiente, materiales obsoletos o ventilación limitada. Unas limitaciones estructurales que van a impedir garantizar condiciones mínimas de confort si no se actúa de forma integral. "Las escuelas del país se diseñaron para un clima que ya no existe" ha explicado Ismael Palacín, director de Equitat.org, que alerta de las afectaciones que puede tener para la educación aplazar la adaptación de los centros. “Significa aceptar que miles de niños, jóvenes y docentes estudian y trabajan en espacios que comprometen su salud, su bienestar y su aprendizaje”.
El informe recuerda que la exposición prolongada al calor tiene un grave impacto en el rendimiento académico. Afecta a las habilidades cognitivas del alumnado y de los docentes y comporta menos capacidad para realizar tareas complejas, limita la comprensión lectora, la actividad neuronal y la memoria. Hay investigaciones que confirman peores resultados en PISA del alumnado más expuesto al calor. Hasta el punto de que las puntuaciones caen un 0,18% cada día de más de 26,7 grados mientras que el rendimiento mejora cuando se reduce la temperatura. Un impacto que es aún mayor y frecuente en entornos con bajo nivel socioeconómico, por las condiciones y la baja calidad de los edificios escolares y las viviendas o la falta de acceso a sistemas de refrigeración.
Actuaciones
El informe combina medidas de urgencia en paralelo a las inversiones y plantea cuatro grandes líneas de acción para asegurar que el conjunto de la red educativa está preparada para un aumento sostenido de las temperaturas y para episodios de calor cada vez más frecuentes e intensos en el curso escolar. Primero, proponen la instalación de ventiladores de techo en todas las aulas, mejorar la ventilación nocturna o a primera hora de la mañana para rebajar la temperatura en el aula, instalar sistemas de sombra naturales o fuentes de agua en los patios y habilitar espacios climatizados como el gimnasio o el comedor para momentos de máximo calor y concentración de personas.
Se propone un plan de adaptación climática de los centros entre cinco y diez años vista con una mejora integral de los edificios, haciendo un diagnóstico obligatorio para reducir la demanda energética, como mejorar el aislamiento de las fachadas o cubiertas, una estrategia de ventilación adecuada y seleccionar equipos de ventilación eficientes. A ello le suman un programa de educación climática para la comunidad educativa, el acompañamiento de una oficina multidisciplinaria de la conselleria de Educación y un acuerdo de país.
Adaptar todos los centros costaría menos de 200 euros al año por alumno durante una década, un máximo de 130 millones al año. Según el estudio, no actuar puede implicar menos días lectivos, peores resultados, más desigualdad y soluciones más caras e ineficientes.