Cómo hablar con los niños de noticias como el brote de hantavirus: "Una de nuestras tareas es protegerlos de aquello que no tienen capacidad de entender”

Guerras, brotes como el del hantavirus o la crisis climática: la agenda informativa está dominada por cuestiones preocupantes que pueden ser traumáticas para la infancia. Una experta explica lo que hacer
La alerta de una doctora en Educación y Psicología sobre las pantallas en colegios en menores de seis años: "No existe ningún beneficio"
A diario leemos noticias que tratan temas preocupantes para la población, como ha sucedido con el brote de hantavirus en un crucero, y el sentimiento general es que las cosas no son, a nivel global, muy optimistas. El 78,9% de la población española cree incluso que podría haber una guerra en las que se usen armas nucleares, según datos del CIS, y solo un 19,4% considera que esto no va a ocurrir. Y, si bien el 79,4% de la ciudadanía se clasifica como “más bien optimista”, un 41,7% sostiene que, si se usan armas nucleares, sería el fin de la humanidad. El temor al futuro o casi al devenir del presente parece así más común, mientras se enquistan problemas globales y tensiones geopolíticas.

Pero, ¿cómo se abordan estos temas con las niñas y niños? ¿Cómo tocar la actualidad cuando la agenda informativa está llena de tantas zonas de grises? Algunos padres y madres, como nos confiesa una madre, prefieren proteger a sus criaturas de la actualidad, evitando que escuchen las noticias o que se enteren de las cosas que ocurren en el mundo. ¿Es una estrategia de silencio entonces la mejor opción?
Ventajas de no exponer a los niños a noticias estresantes
En cierto modo, y dado que muchos de estos temas escapan al universo en el que se mueven las criaturas, no tocarlos con ellos parece una cuestión un tanto sensible. “La ventaja de no exponer a los niños y niñas a sucesos estresantes que no necesitan y por su edad evolutiva no van a entender será un sistema nervioso más regulado y con un mejor desarrollo”, apunta a 'Informativos Telecinco' Xenia García Romero, coordinadora del título 'Experto Universitario en Intervención en Trauma: EMDR' de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). “Estarán por tanto más sanos y felices”, confirma.

Las personas adultas, como educadoras, deben hacer así de filtros informativos. “Un trauma es un evento altamente estresante que supera las habilidades de la persona para poder integrarlo”, señala García Romero, que apunta que “una de nuestras tareas es proteger a las niñas y niños de aquello que no tienen capacidad de entender ni asimilar”. La experta señala que compartir esta información sobre cuestiones traumáticas “no tiene beneficios y, sin embargo, para ellos tiene un coste muy alto”. La infancia puede sumirse en un “estado de inseguridad y miedo”.
“El nivel de comprensión, expresión y regulación emocional va madurando con los años”, explica García Romero. Esto hace que a ciertas edades resulte imposible entender ciertas cosas. La experta lo explica echando mano de los frutos secos y los bebés. No se los damos porque pueden atragantarse y, además, su cuerpo no está preparado para comerlos. “Con la información difícil de manejar y altamente estresante pasa igual”.
La estrategia del blindaje es, aun así, un tanto problemática, porque a partir de ciertas edades es bastante complicado controlar toda la información que llega a ojos y oídos de las criaturas. Igualmente, también impactan las cuestiones de distancias. Puede que se pueda hacer un bloqueo informativo de lo que ocurre en zonas geográficas lejanas, pero no tanto de lo que pasa más cerca. ¿Resulta acaso más confuso enterarse de qué ocurre en el mundo sin guía? La experta señala que solo se deja sin guía a la infancia cuando se está ahí “para ayudarles a integrar lo sucedido”.
Y recuerda un dato, el del “impacto negativo que sabemos que tienen las pantallas en cerebros inmaduros”. “Nuestro papel es poner límites también en el uso de dispositivos, no hacerlo es peligroso, la recomendación es de cero pantallas de 0 a 6 años, salvo algunas excepciones y siempre con supervisión adulta”, señala.

Cómo abordar la actualidad con niñas y niños
Pero ¿qué ocurre cuando la información ya ha llegado por una o por otra razón? ¿Cuáles deberían ser los modos de compartir la realidad para que la infancia pueda entenderla? La experta recomienda adaptar la información siempre a la edad y al nivel de comprensión de cada criatura. Lo que alguien puede entender a los 12 años, se puede escapar a su hermano de 7. Igualmente, hay que ser capaz de transmitir lo necesario. “Si ve algo que le asusta, lo importante será acompañarlo, explicárselo de forma sencilla, nombrar qué es normal que haya podido sentir y ayudarle a calmarse”, señala la profesora de la UNIR.
También recomienda preguntar si tienen dudas, en lugar de “desbordar con información que no necesita y puede abrumarle”. La clave está en crear un entorno de confianza y seguridad, en el que se pueda decir “lo que piensa, siente y nota sin sentirse juzgado”. Por eso, en todo este proceso es importante acompañar sus emociones, validarlas y normalizarlas. Esto ayudará, en paralelo, a reducir los sentimientos de miedo.
Al fin y al cabo, las noticias pueden generar ansiedad. Es lo que ocurre ya con la emergencia climática. Algunos estudios ya han demostrado el crecimiento de la ecoansiedad entre la juventud. Un 82,1% de la juventud española reconoce haberla sentido en alguna ocasión, según datos que recoge Ayuda en Acción. “La referencia siempre somos nosotros, los adultos”, señala García Romero. “Tenemos que capaces de ayudarles a llegar a la calma y, para eso, ser fuente de confianza, seguridad y no juicio”. “Si nosotros nos angustiamos, ellos también se angustiarán”, indica.
