Enfermedades

Los pisos de acogida para pacientes y cuidadores desplazados lejos de casa: "Es tener un hogar cerca del hospital"

Manel García, junto a su mujer, en el piso de acogida. Fundació Josep Carreras
  • Las entidades de acogida de Barcelona atendieron a 1.072 familias en 2025

  • 259 solicitudes quedaron pendientes por falta de recursos de alojamiento

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BarcelonaManel se notaba muy cansado. Unas analíticas indicaron "que algo no estaba bien". El diagnóstico llegó al poco tiempo. Tenía leucemia mieloide aguda. "Me bajaron los ánimos. Estaba en un pozo por el miedo", recuerda Manel García, de 58 años. En el Hospital de Trueta de Girona siguió el tratamiento de quimioterapia. "Compartes habitación con personas que se van y te asustas. Sientes angustia. Vas al lado del pensamiento más oscuro", admite. Le comunicaron que estaba en remisión, un momento que aprovechó para pedir matrimonio a María Ángeles y casarse. A los cuatro meses, le volvieron a detectar la leucemia y llegó un momento en que necesitaba un trasplante de médula ósea.

Una intervención que le suponía desplazarse desde La Jonquera (Girona) hasta el Hospital Duran y Reynals en L'Hospitalet del Llobregat (Barcelona). "Yo tenía una cama en el hospital, pero no puede estar una persona contigo en un sillón. A través de la Fundació Josep Carreras nos buscaron una vivienda lo más cercana al hospital porque mi mujer tiene baja visión y así podía ir y volver a pie", explica.

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Sin ese piso de acogida, Manel tiene claro que "hubiera sido imposible estar tanto tiempo. En la zona de Bellvitge no había nada para alquilar y el único hotel que hay en la zona es de lujo. Si no lo hubiéramos encontrado, no sé que hubiéramos hecho", lamenta. Un lugar que se convirtió en mucho más que un piso durante los once meses tras el trasplante y ocho ingresos por complicaciones. "Era como tener un hogar fuera de casa cerca del hospital. Es como tu casa tras tanto tiempo".

Un espacio, que les dio seguridad en unos momentos inciertos: "Psicológicamente, es muy importante porque tienes el miedo de la enfermedad y has de pensar en las personas que están fuera que no sabes cómo estarán. Te da una gran tranquilidad saber que están bien y reconfortadas. Yo estoy en la cama rodeado de médicos. La medicina me ha curado a mí, pero la Fundación Josep Carreras me ha cuidado psicológicamente. Si estás con el miedo y la preocupación de dónde estarán y si estarán bien, sufres por ellos. Nunca tendré suficientes palabras de agradecimiento". Hace dos meses ya han vuelto a casa "con ganas de volver a disfrutar de la vida" mientras sigue la recuperación.

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Dos semanas en el coche

En el caso de Anna, un piso de acogida también resolvió no solo el alojamiento. A finales de 2024, una llamada le anunció el trasplante de páncreas y riñón para su hija Judith en el Hospital Germans Trias de Badalona. "Cuando salgo de Girona, me dicen que son unos pocos días en la UCI y en planta. Si todo hubiera ido bien, me hubiera alojado en un hotel", explica Anna Fontanilles. La salud de Judith se complicó tras el trasplante. "Cuando la hija se te está muriendo, no te vas del sofá. No estás capacitado para buscar nada. Volver a casa era imposible. Estás desesperada y bloqueada. Acabé durmiendo en el coche en el parking. Dormía, me cambiaba de ropa y volvía a entrar. Así dos semanas". Mientras su familia buscaba una alternativa, pero "los precios de los pisos turísticos eran desorbitados, que no bajaban de los 1.200 euros al mes yo sola".

Reconoce que le insistieron para buscar una solución. "Solo quería estar en el coche hasta que me explicaron que existía la Fundación Jubert Figueras que tenía pisos. Y la misma tarde, me dieron las llaves de uno compartido para ir a descansar, ducharme y dormir en una una habitación. Me dio mucha tranquilidad saber que tenía un lugar a cinco minutos del hospital", recuerda emocionada. Además, Anna destaca "el apoyo burocrático para resolver documentos y el acompañamiento de los voluntarios. Les estaré toda mi vida agradecida".

Faltan recursos

Las entidades de acogida que ofrecen alojamiento a pacientes y familiares que deben desplazarse a Barcelona para recibir tratamiento han atendido en 2025 a 1.072 familias, entre pacientes adultos y pediátricos, más sus cuidadores. Una cifra que no deja de crecer año tras año. También lo hacen las peticiones que no pueden atender. El año pasado fueron 259 solicitudes, un 40% más, que no se han podido asumir por falta de recursos de alojamiento, lo que ha dejado a muchas familias sin una alternativa adecuada en unos momentos complicados. Esa carencia añade más estrés porque, a menudo, deben buscar por su cuenta un lugar donde pernoctar, un gasto en muchos casos inalcanzable para la economía familiar.

Por lo que respecta al tipo de alojamiento, de las 1.072 familias desplazadas atendidas, 907 fueron acogidas en recursos propios de las diez entidades, mientras que las demás pudieron ser ubicadas en hoteles, gracias a convenios de colaboración, lo que les permitió acceder de forma casi gratuita. Con estas 86.685 pernoctaciones se podría llenar casi cinco veces el Palau Sant Jordi de Barcelona.

En la actualidad, las entidades disponen de 55 alojamientos y 156 habitaciones en el área metropolitana de Barcelona, dónde se garantiza un ambiente adaptado a las necesidades de las familias desplazadas de cualquier parte del mundo. Las entidades reclaman reforzar estos recursos esenciales porque, según indican, los avances científicos y los servicios de alojamiento han de ir de la mano para garantizar una atención más humana y eficiente y para reducir las desigualdades territoriales de acceso a la salud.