Barcelona

Jeffrey, el barman de Barcelona que saca la basura amontonada junto a su negocio: "Me duele ver mis calles así"

Jeffrey tira al contenedor la basura acumulada junto a su coctelería en la calle de la Cera. Cedida
  • Jeffrey regenta la coctelería Never en la calle de la Cera de Barcelona desde hace dos años

  • El empresario reclama más limpieza para retirar los kilos de basura acumulados a pie de calle

Compartir

BarcelonaCada tarde, al levantar la persiana de su coctelería Never en la calle de la Cera de Barcelona, Jeffrey se pone unos guantes y sale a la calle con un carrito de la compra. "Retiro todas las bolsas de basura. También limpio lo que puedo, incluso el suelo. Tiro agua, luego lejía y jabón de friegaplatos", cuenta el barman.

En media hora, hace varios viajes a los contenedores que están a poco más de un minuto caminando hasta la plaza Pedró. Lleva así dos meses, cansado de ver cómo se acumulan kilos y kilos de basura a las puertas de su local, y también de los restaurantes de sus socios, a pocos metros. "Soy de toda la vida del barrio. Tengo el negocio aquí. Amo Barcelona. Me duele ver mis calles así. Los clientes, a veces, no llegan a entrar por toda la acumulación de basura. Ya no es que me afecte al negocio, como persona, he decidido no discutir más. Es un gesto. Si no, ¿quién lo hace? ¿Tengo que esperar el camión de la basura a las dos de la madrugada?", lamenta.

PUEDE INTERESARTE

Jeffrey abrió su coctelería en el casco histórico de Barcelona hace un par de años con "la ilusión de aportar al barrio del Raval nuevos locales para atraer clientes a lugares con encanto con un buen servicio y una buena gastronomía. Estamos en la lucha para aportar en las calles del Raval. Se conoce por las malas noticias, pero es un lugar con mucha historia".

Montañas de basura

Una reserva perdida hace unos seis meses hizo saltar la chispa. "Era para un evento. Al llegar, se echaron atrás y cancelaron la reserva. No entendían por qué estaban así las calles, porque olía mal y había tanta basura. No querían celebrar su cumpleaños en un local bonito por dentro, pero para llegar les daba vergüenza por la higiene". Y añade: "Es una vergüenza y es una lástima. Es rabia y a la vez dolor. Me da coraje ver un lugar así donde he crecido. Me duele. Estoy luchando por mi negocio y hacer las cosas bien".

PUEDE INTERESARTE

Hace dos meses que Jeffrey ha decidido tomar la iniciativa y levantar la voz cansado de ver la basura amontonada a lado y lado de la estrecha calle. "Si cuido el local, puedo perder clientes porque las calles están tan sucias, es una impotencia. Recibía comentarios como que lástima que lo de fuera esté así. Tienes mal sabor de boca y, a lo mejor, ese cliente no vuelve. A mí, me daba vergüenza recibir a los clientes con bolsas de basura que ocupan media calle", explica.

En el estrecho espacio no faltan "armarios, mesas, muebles, sofás, colchones, congeladores, neveras llenas comida podrida, pañales, ropa, garrafas o bombonas de butano o de helio". Unos desperdicios, entre los que campan a sus anchas, y "se van concentrando cucarachas y hay una familia de ratas, que se ha multiplicado, que va corriendo de bolsa en bolsa".

Junto a otros restauradores, intentaron buscar soluciones. "Nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer? Intentamos reunir firmas para solicitar más limpieza o que pusieran contenedores, pero no fue posible. Vimos que pasaba el tiempo y no podía más".

Jeffrey reclama al Ayuntamiento de Barcelona "más limpieza y que pongan contenedores en la misma calle. Pido más control, más apoyo y más seguridad. Los clientes vienen con miedo. En muchas ocasiones, les acompañamos hasta la ronda Sant Antoni para que cojan un taxi y no los asalten".

Desde el consistorio barcelonés, explican que unas obras en la calle de la Cera, entre Riereta y Carretes, impiden el paso de vehículos de una cierta medida. Por ello, los servicios de limpieza se han reorganizado con otra operativa. Desde el Ayuntamiento de Barcelona, se recuerda que no se pueden depositar bolsas de basura fuera de los contenedores.

Mientras tanto, Jeffrey sigue determinado a continuar hasta "que vengan a limpiar".