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El Tibidabo, el parque de atracciones más antiguo de España, cumple 125 años: "Un espacio único, mágico, innovador y emblemático"

El parque de atracciones del Tibidabo cumple 125 años
Imágenes históricas de los 125 años de vida del Tibidabo. BSM
  • La inauguración del parque fue el 29 de octubre de 1901 con el funicular como gran atracción

  • En los 125 años de vida, el Tibidabo ha mantenido la esencia con atracciones históricas emblemáticas

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BarcelonaEn lo alto de la montaña del Tibidabo, rodeado de un parque natural, nació un sueño hace 125 años. El farmacéutico Salvador Andreu i Grau promovió la creación de un tranvía, un funicular y un gran parque de atracciones a finales del siglo XIX. El 29 de octubre de 1901 se celebró la inauguración del Parque de atracciones Tibidabo, el más antiguo en funcionamiento en España y el segundo de Europa tras el Prater de Viena. "Está más vivo que nunca. Es un espacio único, mágico, innovador y emblemático. 125 años después se ha preservado la esencia y el patrimonio con atracciones emblemáticas y únicas que nos hacen diferentes. Nació con la voluntad de ser innovador, que hoy preservamos, incorporando ingenios y mecanismos que descubrían nuevos mundos. Era un lugar con magia que, hoy por hoy, se mantiene viva y por muchos años", explica Rosa Ortiz, directora de Parc d'Atraccions Tibidabo.

Su primera gran atracción fue el funicular, una infraestructura pionera en España: "Lo que nos dice la historia es que había un grupo de empresarios catalanes con capacidad para adquirir los terrenos. Fueron unos visionarios porque primero apostaron por cómo llegar a la montaña de una forma divertida e impensable. Se disfrutaba de la naturaleza, había merenderos y, después, introdujeron elementos únicos como unos espejos en los que se veían deformados, que eran un divertimento máximo, y sumaron los autómatas, que eran muy exclusivos. Asociaron subir a la montaña con lo nunca visto".

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Y esa emoción es una pieza clave de un parque de atracciones con más de un siglo de vida. Una referencia del ocio familiar. "Se continúan generando momentos únicos y vivencias reales. Se experimenta el vértigo o la velocidad con una sonrisa. Son recuerdos inolvidables, que hacen que se preserve durante tantos años, eso sí, innovando con atracciones y espectáculos", afirma Ortiz.

El Ferrocarril Aéreo, la atracción más antigua
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El Ferrocarril Aéreo es la atracción más antigua y "era una obra de ingeniería muy singular para disfrutar de las vistas". Se estrenó el 22 de mayo de 1915 y fue la primera gran atracción mecánica, que invitó a sentir la sensación de vuelo de los visitantes y que, aún continúa como 'Embruixabruixes'.

Pronto le acompañaría una gran y singular estructura metálica bautizada como la Talaia en 1921. Sus 50 metros de altura elevan a los visitantes a más de 550 metros sobre el nivel del mar con unas panorámicas de vértigo de Barcelona. "Era lo más alto de lo alto. Se hacía el comentario de que si subías a la atalaya se curaba la tosferina porque se estaba respirando el aire más puro", señala la directora.

La Talaia, una estructura a 50 metros de altura

A ese parque de altos vuelos se suma el Avión en 1928, una réplica del que realizó el primer vuelo comercial entre Barcelona y Madrid. Una atracción única en Europa que simbolizaba el espíritu de modernidad: "Se decía: '¿Has viajado en avión? Aún no, pero he subido en el avión del Tibidabo. Se mueve por su propia hélice y da una sensación casi de vuelo real". Cien años después, sigue surcando los cielos y es uno de los emblemas del parque. "Eran experiencias únicas, mágicas impensables. Fueron pioneros ideando el concepto del parque de atracciones y también escogiendo un espacio como este a 500 metros por encima de Barcelona", destaca Ortiz.

El Avión, una réplica del primer vuelo comercial entre Barcelona y Madrid

Al legado histórico que forma parte de la memoria visual y emocional, el Tibidabo ha ido sumando atracciones y más atracciones como la Montaña Rusa, única en Europa, "haciendo la primera bajada sobre la ciudad", o Merlí, una caída libre con vistas panorámicas. Una de las últimas incorporaciones, es la realidad virtual en el Tibidabo Express "con movimiento y velocidad que convierte una atracción en dos. Está sincronizada con cada asiento. Es un antes y un después".

En el Tibidabo no falta la Montaña Rusa

Un espacio, en continua evolución sin perder la esencia, abierto 150 días al año por el que pasan 600.000 visitantes que disfrutan de las 35 atracciones de este parque, propiedad del Ayuntamiento de Barcelona y gestionado por la empresa pública BSM. "El futuro es mantener la esencia, innovar en facilitar a los clientes los accesos, la comunicación, la tecnología para mejorar la calidad de la experiencia, preservar el entorno, la sostenibilidad, la solidaridad, la educación y trabajar la experiencia del visitante para generar esos recuerdos. Tenemos un lugar único, mágico, inigualable donde conviven historia, innovación y unas vistas de Barcelona maravillosas", concluye Ortiz.