Las neveras de casa también se pueden hackear: un experto en seguridad explica cómo protegerlas de un ciberataque
Luis Corrons, Security Evangelist de Gen, explica para la web de 'Informativos Telecinco' cómo se puede atacar un sistema de refrigeración y qué medidas reducen el riesgo
Francia ordena a su Agencia Nacional de Seguridad que investigue el ciberataque a los congeladores de varios supermercados
Las neveras han sido noticia después de que un ciberataque en Francia arruinara millones de toneladas de comida en todo el país. ¿Cómo llega un ataque informático hasta un aparato así? ¿Puede ocurrirle a la nevera de casa? ¿Hay forma de ‘blindar’ estos equipos? Luis Corrons, security evangelist de Gen y experto en ciberseguridad, explica qué ha ocurrido en la web de 'Informativos Telecinco'.

“Pensemos en ellos como el cerebro del sistema”
Preguntado por cómo es posible que se pueda ‘hackear’ una nevera, el experto explica como “muchas instalaciones de refrigeración se gestionan mediante sistemas informáticos que permiten supervisar temperaturas, recibir alertas y hacer ajustes a distancia”.
Sobre esta primera casuística, añade que “esa conexión facilita el mantenimiento, pero, también puede convertirse en una vía de entrada si no está bien protegida”. Así pues, no es la nevera como tal la que es vulnerable, sino que se trata del sistema electrónico que las controla.
“Pensemos en ellos como el cerebro del sistema: quien consigue controlarlo puede alterar su funcionamiento sin necesidad de tocar físicamente cada congelador”. Dicho de otro modo, un ataque informático puede acabar teniendo una consecuencia muy tangible, como que se estropeen los alimentos.
En un supermercado, un mismo sistema puede coordinar numerosos equipos de refrigeración y, si se compromete ese punto de control, el impacto puede extenderse a todos ellos. Lo que ha sucedido en este ciberataque, es que se ha producido a gran escala.
Del servicio de climatización a los terminales de cobro
Aunque el ciberataque en Francia ha sido inaudito en el país, aunque no es la primera vez que un sistema de refrigeración está involucrado.
Corrons recuerda el caso de los almacenes estadounidenses Target: “En 2013, la cadena sufrió el robo de los datos de unos 40 millones de tarjetas de crédito y débito. La intrusión comenzó con el robo de las credenciales de una empresa que le prestaba servicios de climatización y refrigeración. Con ese acceso como punto de entrada, los atacantes llegaron a los terminales de cobro”.
El ataque producido hace trece años usó los sistemas de refrigeración como puerta de entrada y no como ‘arma’, como sí ha sucedido en esta última ocasión.
Una contraseña de fábrica y un aparato sin actualizar
Del mismo modo que sucede con las cuentas de internet o las contraseñas de nuestros equipos, “para atacar (una nevera) ha de existir alguna forma de interactuar con él y una debilidad que se pueda aprovechar. Puede ser un fallo en su software, una contraseña de fábrica que nadie ha cambiado o un acceso remoto mal protegido”, explica Corrons.
Uno de los problemas frecuentes, señala, “es que el dispositivo siga funcionando durante años, pero haya dejado de recibir actualizaciones de seguridad”. Y prosigue: “que funcione no significa que siga siendo seguro”.
¿Nuestra nevera de casa es segura o corre peligro?
Ante la vulnerabilidad a gran escala de las neveras industriales, ¿puede ocurrirle lo mismo a nuestra nevera de casa? Explica que “podría llegar a suceder lo mismo si se trata de una nevera inteligente, o con funciones conectadas”.
Sobre esto, matiza que “las consecuencias pueden depender de la marca y el modelo del fabricante, aunque tener conexión no implica que un atacante pueda controlar cualquier aspecto del funcionamiento”.
Ahora bien, la historia cambia por completo cuando se trata de un electrodoméstico convencional: “sin conectividad ni sistemas externos de control, no se ofrece esa vía de ataque por internet. Por tanto, tampoco es cuestión de que cualquier persona tema que le apaguen la nevera desde otro país”.
Cómo controlar el riesgo de ciberataque a nuestra nevera
En el caso de que tengamos una nevera inteligente, ¿hay alguna forma de poder mitigar el riesgo de ciberataque? Corrons explica que "podemos reducirlo mucho, aunque hablar de un blindaje absoluto sería engañoso”, advierte. “En casa conviene mantener actualizados el aparato, su aplicación y el router; utilizar contraseñas únicas; activar la verificación en dos pasos cuando esté disponible y desactivar las funciones remotas que no se necesiten”.
Otro de los puntos que destaca tiene que ver con los smartphones, si compramos una nevera “smart”: “Debemos valorar el tiempo que el fabricante va a estar ofreciendo actualizaciones. Si la nevera funciona durante muchos años para refrigerar, su seguridad debería acompañarla durante todo ese tiempo”.
En una instalación industrial, la cosa cambia: “los paneles de control deben estar protegidos y sin exposición directa a internet. El acceso de mantenimiento debe limitarse a las personas autorizadas, mediante conexiones seguras, y los equipos han de mantenerse actualizados. Son algunas de las medidas que recomienda el CERT francés tras los ataques”.
Añade más elementos a la lista: “alarmas independientes para detectar cambios peligrosos de temperatura y un plan para actuar rápidamente”. Concluye el experto con la idea de que “la protección es una responsabilidad compartida entre fabricantes, instaladores, empresas de mantenimiento y propietarios”.
