El escándalo que puede reventar la serie A: unos 50 jugadores implicados en fiestas con prostitutas y gas de la risa tras los partidos

Una imagen del estadio San Siro
El escándalo de prostitución que puede reventar la serie A. Europa Press
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Una investigación dirigida por la fiscal adjunta de Milán, Bruna Albertini, ha desarticulado una sofisticada estructura empresarial que garantizaba a cerca de 50 futbolistas de la Serie A (incluyendo figuras del Inter, el Milan y otros equipos visitantes) veladas de lujo que terminaban en encuentros sexuales remunerados y el consumo de sustancias psicoactivas indetectables como el gas de la risa.

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La operación de la Guardia di Finanza ha culminado con el arresto domiciliario de cuatro personas, señalando como cabecillas a Emanuele Buttini y su pareja, Deborah Ronchi a los que se habría incautadoi más de un millón de euros. Según explica el fiscal Marcello Viola, los sospechosos tenían ingresos reales totalmente desproporcionados a sus declaraciones oficiales , y que, de hecho, eran "exclusivamente atribuibles a la organización de eventos".

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A través de la sociedad Ma.De Milano, con sede en Cinisello Balsamo, la organización operaba bajo la apariencia de una agencia de eventos de moda, captando a sus clientes mediante la cuenta Made_luxury_concierge, seguida masivamente por la élite del Calcio.

Según los documentos judiciales, los futbolistas pagaban facturas astronómicas de miles de euros por mesas repletas de champán. El itinerario finalizaba frecuentemente en habitaciones de hoteles de cinco estrellas, como el Hotel Me - Il Duca en la Plaza de la República, o en las propias estancias que la organización gestionaba para garantizar la máxima discreción y evitar que los atletas fueran reconocidos en establecimientos públicos. Según adelanta La Gazzetta, alguna de esas estancias eran cerca de la discoteca Tocqueville, una terraza en Ceresio o el restaurante Pineta, donde se organizaban cenas-espectáculo con unas 70 u 80 mujeres. 

Una cosa es que las chicas de la imagen estuvieran allí por sí mismas; otra muy distinta es que las acompañantes ofrecieran sus servicios a cambio de una tarifa que ascendía a miles de euros. Lo primero no es un delito, y lo segundo tampoco sería ilegal si alguien, además de las chicas, no se beneficiara de ello. Sin embargo, la investigación de la Fiscalía de Milán, dirigida por la fiscal adjunta Bruna Albertini, acusa específicamente a dos de los cuatro sospechosos de estar en el centro del asunto.

La organización mantuvo sus actividades incluso durante los confinamientos por el COVID-19, destaca el diario Marca. Mientras Italia permanecía cerrada, la agencia operaba una discoteca clandestina en un local semioculto en Cinisello Balsamo, donde se organizaban eventos sociales con escorts casi a diario. En abril de 2021, un control policial identificó a 17 personas en el lugar, el cual se saltaba todas las restricciones sanitarias.

Por el momento, los nombres de los 50 futbolistas y otros deportistas implicados permanecen bajo secreto de sumario en el auto judicial, aunque el impacto de estas revelaciones amenaza con provocar un seísmo en los despachos de los grandes clubes de la Serie A.