Alejandro Grimaldo: el 'Peque' de La Pobla de Vallbona casado con una criminóloga, que fue nominado al Balón de Oro antes de ir con España
Grimaldo fue nominado al Balón de Oro antes de que ningún entrenador de la selección le considerara imprescindible.
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Alejandro Grimaldo García nació el 20 de septiembre de 1995 en Valencia y creció en La Pobla de Vallbona, un municipio de poco más de 20.000 habitantes en el interior de la provincia. Allí dio sus primeras patadas al balón en el Atlético Vallbonense antes de que el Valencia CF le reclamara con cinco años. Con doce, fichó por La Masía del Barcelona. Fue entonces cuando empezó a acumular el primer apodo que le acompañaría durante años.
El lateral por el que nadie habría apostado
En el vestuario del FC Barcelona B, Grimaldo era conocido como 'El Peque'. El sobrenombre dice todo lo que hace falta saber sobre su físico. Mide 1,71 metros, una estatura escasa para la posición de lateral en el fútbol de élite. Pero ese mismo dato que podría haber sido un obstáculo se convirtió en seña de identidad.
Por ejemplo, el Bayer Leverkusen lo describe como un futbolista con el centro de gravedad muy bajo, lo que le convierte en un jugador intenso en el movimiento, rápido en la reacción y el giro, y difícil de derribar. El mismo cuerpo que parecía pequeño para Segunda División española resultó ser perfecto para la Bundesliga alemana.
Ana Fuster: la mujer criminóloga
Cuando Grimaldo llegó al Benfica en 2016, comenzó una etapa nueva en todos los sentidos. En Lisboa no solo se convertiría en leyenda del club portugués, sino que también encontraría a la persona con quien construiría su vida fuera del fútbol. Su relación con Ana Fuster comenzó en 2018, durante sus años en Portugal.
Ana Fuster es licenciada en Derecho y Criminología. Es el tipo de perfil que contrasta con el de las parejas más visibles del fútbol mediático español, y es discreta, alejada de los focos, con una carrera académica propia. Entre Valencia y Alemania es donde desarrollan actualmente su vida, manteniendo los vínculos con la tierra de origen mientras el fútbol los ha llevado a Leverkusen.
El 1 de diciembre de 2022, cuando Grimaldo todavía jugaba en el Benfica, llegó Lucía, su primera hija. Era pocos meses antes de que el lateral firmara con el Bayer Leverkusen para emprender lo que se convertiría en la temporada más extraordinaria de un club alemán en décadas. Lucía nació en el tramo final de una etapa, justo antes de que comenzara la siguiente.
El Balón de Oro sonrió antes que el seleccionador
La paradoja más llamativa de la carrera de Grimaldo tiene forma de cronología. En noviembre de 2023 recibió por primera vez la llamada de Luis de la Fuente para la selección absoluta española. Tenía 28 años. Pero en 2024, tras liderar al Leverkusen en la primera temporada invicta de la historia de la Bundesliga, fue nominado al Balón de Oro. El mismo futbolista al que España tardó casi una década en descubrir fue reconocido por la prensa especializada internacional como uno de los mejores del mundo.
No ganó el Balón de Oro. Pero su nombre estuvo en la lista. Y eso, para alguien que pasó siete años y medio en Lisboa esperando que el seleccionador español encendiera la luz, tiene un peso simbólico considerable.
A caballo entre Valencia y Alemania
La historia de Grimaldo es también la de alguien que lleva décadas lejos de donde creció sin perder el vínculo. Primero ocho años en Barcelona. Luego siete y medio en Lisboa. Ahora Leverkusen. Pero entre Valencia y Alemania es donde desarrollan su vida él y su mujer. La La Pobla de Vallbona, el pueblo donde empezó a dar patadas en el Atlético Vallbonense, sigue siendo el punto de origen de un recorrido que ha pasado por cuatro países sin que el lateral haya necesitado inventarse una identidad nueva en cada uno.
El mismo jugador que con 16 años batía récords de precocidad en el filial del Barcelona, que tardó once meses en recuperarse de una rotura de ligamentos a los 17, que esperó hasta los 28 para escuchar su nombre en una convocatoria de España, y que firmó con el Leverkusen antes incluso de que su temporada en Lisboa terminara, sigue siendo, según todos los que le conocen, el mismo 'Peque' de siempre. Discreto, familiar, con una mujer criminóloga que prefiere no aparecer en las fotos. Y con 1,71 metros que siguen resultando suficientes para ser el mejor del mundo en su posición.