La afición de España y Portugal vivió un duelo de máxima tensión que acabó desatando la euforia española con el gol de Mikel Merino

Del sufrimiento a la euforia: así vivieron los aficionados de España y Portugal un partido en el mundial de máxima tensión
Aficionados de España y Portugal siguieron el partido con máxima tensión hasta que el gol de Mikel Merino. Informativos Telecinco
Compartir

El tanto del centrocampista en el descuento evitó la prórroga y convirtió los nervios de la afición española en una explosión de alegría, mientras la portuguesa se quedó a las puertas de los cuartos de final.

Cuando todo parecía encaminado a la prórroga, Mikel Merino apareció en el minuto 91 para cambiarlo todo, su gol dio la victoria a España frente a Portugal y desató la euforia entre los aficionados españoles, mientras la hinchada lusa se quedaba sin premio tras un partido igualado, intenso y decidido en el último suspiro.

PUEDE INTERESARTE

Desde mucho antes del pitido inicial, ambas aficiones coincidían en que se trataba de un partido especial. "Dos vecinos muy bien avenidos. Ahora mismo somos rivales, enemigos a muerte, pero hay cariño", explicaba un seguidor español, reflejando el ambiente previo a un encuentro marcado por la rivalidad deportiva y el respeto mutuo.

Noventa minutos de nervios y sufrimiento

Los aficionados también eran conscientes del nivel del rival, "contra un rival técnicamente muy bueno. Uno de los más complicados", aseguraba otro hincha antes de que comenzara el choque. Con el paso de los minutos y el empate en el marcador, la tensión fue creciendo tanto sobre el césped como entre los aficionados. "Estamos viviéndolo con absoluta pasión", comentaban algunos seguidores, mientras otros reconocían que "se vive con mucha emoción al haber tanta gente".

PUEDE INTERESARTE

El partido se fue espesando y ninguno de los dos equipos conseguía imponer su juego. "Estaban un poquito espesos los dos equipos", resumía un aficionado, reflejando la sensación compartida por buena parte de la hinchada.

A medida que el reloj avanzaba, muchos empezaban a asumir que el desenlace llegaría en la prórroga. Algunos seguían confiando en que Cristiano Ronaldo apareciera en el que podría ser su último Mundial, mientras otros recurrían al humor para aliviar la tensión. "San Fermín le echó el capote", bromeaban entre risas.

Merino, San Fermín y una explosión de alegría

La superstición también tuvo su espacio tras el partido, el propio Mikel Merino relacionó su gol con las fiestas de Pamplona: "San Fermín me protege o algo, pero cada vez que hay un día 6 o cerca de las fiestas tengo esa suerte".

Y entonces llegó el minuto 91, el gol de Merino transformó el sufrimiento acumulado durante todo el encuentro en una celebración inolvidable, "es hasta morir, hasta el último minuto", resumía un aficionado, todavía con la emoción.

Otro ponía voz al sentimiento general de la hinchada: "Sufrimos, pero nos venimos tan arriba. Y ahora lo que queremos es ir a por el Mundial". El pitido final dio paso a una celebración que llevaba más de noventa minutos conteniéndose, con España ya clasificada para los cuartos de final, la ilusión vuelve a instalarse entre los aficionados, que ya miran con optimismo el siguiente reto.

"Estamos a tres partidos. Yo creo que, si lo hacemos un poquito bien, ganamos a cualquiera", aseguraba uno de los seguidores, convencido de que la selección tiene argumentos para seguir soñando con levantar una segunda Copa del Mundo.