María Gijón, especialista en educación: "No saques el móvil cuando estés con otras personas, incluida tu pareja y tus hijos en casa"

María Gijón, presidenta de la Asociación Adolescencia Libre de Móviles Madrid ofrece estrategias concretas para reducir la dependencia digital y mejorar nuestra capacidad de atención en esta entrevista
Ana Aznar Botella, psicóloga y madre de cuatro hijos: "Al educar hay que explicar a tu hijo por qué su comportamiento está mal"
Vivimos rodeados de estímulos, bloqueando y desbloqueando nuestro teléfono a la velocidad de nuestros parpadeos. Mensajes, correos, vídeos de menos de treinta segundos… Además, parece imposible desconectar sin pagar un precio: usamos el teléfono para trabajar y también para socializar. Sin embargo, cada vez sentimos menos control sobre esas pantallas. Sobre todo es preocupante el uso de las pantallas de los más pequeños, por eso desde asociaciones como la Asociación Adolescencia Libre de Móviles Madrid se aplauden propuestas como la reciente prohibición de acceso a las redes sociales a menores de 16 años. En 'Tú puedes dejar tu móvil si sabes cómo' (Grijalbo, 2026), María Gijón, creadora de @educarsinpantallas y presidenta de ALMMA (Asociación Adolescencia Libre de Móviles Madrid) ofrece estrategias concretas para reducir, precisamente, la dependencia digital y mejorar nuestra capacidad de atención. A través de 100 herramientas prácticas organizadas por ámbitos —día a día, hogar, trabajo, ocio, viajes y educación—, este ensayo propone acciones concretas y realistas para reducir el uso del móvil sin necesidad de desaparecer del mundo digital. Desde eliminar notificaciones hasta instaurar rituales de inicio y cierre de jornada, pasando por crear espacios sin pantallas en casa o practicar ayunos de dopamina, cada propuesta busca devolver la atención a quien realmente le pertenece: la persona. Charlamos con ella en esta entrevista para que nos ofrezca ideas y nuevas formas más saludables de interactuar con el mundo digital.
Pregunta: En un mundo lleno de pantallas, tú propones frenar el impulso. ¿A qué personas crees que les es más difícil ponerles límites a las pantallas?
Respuesta: En primer lugar, a niñas, niños y adolescentes. Su corteza prefrontal, la encargada de controlar la impulsividad, regular la toma de decisiones, pensar las consecuencias y favorecer el autocontrol, está aún en desarrollo y no madura completamente hasta los 20-25 años. Por eso es tan importante saber que no es posible que los menores de edad hagan un uso responsable de apps y dispositivos diseñados para crear adicción y atrapar su atención. En segundo lugar, a las personas que no son conscientes, para empezar a poner límites hay que ser conscientes del uso y abuso que hacemos, analizar el porqué y en qué apps perdemos más el tiempo. Una vez somos conscientes, entender las consecuencias del uso es muy importante, estamos teniendo una merma cognitiva y de bienestar brutal que hay que atajar cuanto antes.
P: Hay muchos consejos en tu libro 'Tú puedes dejar tu móvil si sabes cómo'. ¿Por cuál crees que es más sencillo empezar?
R: Analiza tu tiempo de uso y a qué lo dedicas, con eso ya tienes un mapa de por dónde empezar a reducir. Después, la regla de la presencia: no saques el móvil cuando estés con otras personas, incluida tu pareja y tus hijos en casa, solo con eso, verás como puedes reducir el uso del móvil una barbaridad.
"Es importante desprendernos de la inmediatez, la mayoría de mensajes no necesitan una respuesta inmediata y si la necesitan, entonces son para una llamada, no un mensaje"
P: Sabemos que los hábitos se crean día a día. ¿Cuánto crees que necesita de tiempo medio una persona para dejar el móvil?
R: No se trata de dejarlo para siempre ya que es una herramienta útil para el trabajo y para muchas cosas del día a día, pero sí de convertirlo en una herramienta a nuestra disposición y no al revés, ahora mucha gente está a merced de lo que le dice el móvil; las notificaciones rigen su orden diario y hay que darle la vuelta.
Las vacaciones son un momento estupendo para hacer pequeñas pruebas de desconexión, puedes empezar los fines de semana, luego hacerlo en un puente o semana y más adelante, en las de verano. En una semana sin redes sociales ni apps adictivas ya notas los efectos de aumento de bienestar, plenitud y mayor tiempo libre.
P: Antes no estábamos en contacto diario con familia y amigos, y ahora parece que tiene que ser a diario, sobre todo con la llegada de Whatsapp. ¿Qué desventajas tiene a nivel social esto? ¿Cómo podemos regular el uso y la cantidad en este sentido?
R: Whatsapp es una red social, es lo primero que hay que tener claro y cada vez implementa más funcionalidades como tal como son los "Estados". Es una de las aplicaciones que más tiempo nos quitan y a la que hay que poner límites. Lo primero, quitar las notificaciones, después eliminarla de la pantalla de inicio (al no verla, pierdes la noción de su existencia y la consultas muchísimo menos) y avisar en tu descripción que para cuestiones urgentes te llamen y para cuestiones de trabajo, te manden un email, así se educa al entorno, también al familiar, para entender que no vamos a contestar a todo, todo el rato. Con esos tres pasos, disminuirás tu tiempo de uso y, por extensión, el de tu entorno, que empezará a comprender que no lees los mensajes en el momento y que tampoco los contestas inmediatamente. Es importante desprendernos de la inmediatez, la mayoría de mensajes no necesitan una respuesta inmediata y si la necesitan, entonces son para una llamada, no un mensaje. Debemos volver a llamarnos más.
P: Hablamos mucho de la adicción a las pantallas de los niños y adultos, pero las personas mayores están muy enganchadas como se ve en varios estudios. ¿Por qué vemos a las personas mayores dejar de lado todo lo que ocurre a su alrededor para estar pegados literalmente a sus teléfonos, incluso en reuniones familiares?
R: Estamos hablando de diseños adictivos para cualquier edad, en el caso de las personas mayores, tienen más tiempo y están más solas, por lo que es un cocktail ganador para las plataformas. Además, es algo novedoso y que genera recompensas inmediatas, aportando sensación de relación ya sea haciendo scroll infinito, reenviar memes, comprar en Amazon o jugar a Duolingo.
Es importante explicarles las consecuencias que tiene ese uso abusivo, tanto directas (merma cognitiva, empobrecimiento cerebral) como indirectas (dejar de relacionarse en persona, con los seres queridos que están en la misma habitación o dejar de hacer actividades manuales mucho más nutritivas para su cerebro) y, a la vez, ofrecerles alternativas; hablar con ellos, jugar o interactuar, que a veces están en una esquina de la habitación y nadie les hace caso y lo fácil es sacar el móvil.
Poner un parking de móviles en la entrada de casa o poner normas sobre el uso de móviles. Por ejemplo, no se utiliza en las comidas, no se lleva al baño, no se hace multipantalla viendo la tele, no se saca en conversaciones con los demás… Eso ayuda mucho a reducir ese uso y que vuelvan a relacionarse con el resto de la familia.
"Es posible no darle una tablet a una niña o niño pequeño y también es posible no darle un smartphone a un adolescente"
P: ¿Por qué es tan preocupante la adicción en estas franjas de edad?
R: Cuanto antes empieza una conducta adictiva, mayor es la probabilidad de dependencia en la etapa adulta. El cerebro es más plástico tanto para aprender como para engancharse, Y eso lo sabe la industria y por eso tiene a los menores en el punto de mira. Entre los 12 y los 18 años existe una mayor sensibilidad a la recompensa, justo lo que ofrecen las redes sociales, los videojuegos, el porno y las apuestas. La corteza prefrontal (control de impulsos y decisiones) aún no está madura y sus sistema límbico está muy activo. Además, el uso de estas plataformas interfiere en su desarrollo social y emocional, afecta al rendimiento académico, les altera el sueño, reduce sus capacidades cognitivas, aumenta el riesgo de sufrir ansiedad, depresión, de practicarse autolesiones, de ideación suicida, tener baja autoestima o sufrir TCA…
Son tantos los riesgos y tan pocos los beneficios a estas edades que un mínimo análisis de coste beneficio ya nos dice que no deberñian utilizarlas pero es que, además, lo respaldan miles de estudios científicos. Yo siempre digo: elige que quieres que le toque a tu hija o hijo; baja capacidad de memoria, de comprensión, de concentración, de frustración, baja autoestima, que sufra cyberbulling, que sufra acoso sexual digital, que utilicen sus fotos, que la amenacen, que se autolesione, que vea porno, que se exponga a imágenes de violencia extrema, que se enganche al juego, que deje de hacer deporte, de salir a jugar con sus amigos, que se empobrezca su lenguaje y pierda habilidades sociales… Algo le va a tocar, y más de una cosa. Por eso es imprescindible proteger a los menores ya.
P: ¿Cómo podemos ayudarles?
R: Alejándoles de los smartphones y de las redes sociales a la vez que les ofrecemos presencia, conexión y actividades de ocio alternativas. Es posible no darle una tablet a una niña o niño pequeño y también es posible no darle un smartphone a un adolescente. Pero hay que explicárselo, hay que hacer pedagogía desde bebés, igual que lo hacemos con la educación vial o con la nutrición. Hay que explicarles mucho las consecuencias, los efectos y el coste de oportunidad que tiene, todo lo que dejan de hacer cuando están con un dispositivo que les atrapa. Debemos fomentar la cultura, el deporte y las salidas a la naturaleza, son nuestros factores protectores y hay actividades para todas las edades en esos tres ámbitos, sólo hay que esforzarse un poco más que dando una tablet para anestesiar al niño.
P: ¿Qué herramientas son más sencillas teniendo en cuenta la edad?
R: Cuando son peques, ni siquiera piden la tele o un dispositivo hasta que no se les ha dado en varias ocasiones, tener una mochila con juegos y materiales para que se entretengan a mano siempre ayuda. Según van creciendo hay que adaptar esas opciones y ofrecer revistas, periódicos (para amantes del deporte, por ejemplo), libros, sets de pintura, instrumentos…y autonomía, mucha autonomía. Que hagan recados de forma autónoma, que vayan en transporte público, queden en el parque o cocinen en casa. La cocina es una alternativa casera fantástica para las personas adolescentes.
P: Muchos abuelos son el ejemplo directo para sus nietos. ¿Qué podemos hacer al respecto?
R: Ver algún documental como “Generación Click” o “El dilema de las Redes” con ellos, mandarles algún video de una conferencia de alguna persona experta para que sean conscientes del daño que hacen. A esta generación se les vendió como progreso y ocio saludable y gratuito y así lo ven, hay que desmontar ese mito. En cuanto lo entiendan, estoy segura de que reducirán el uso del móvil y la exposición a pantallas de sus nietas y nietos. Hace años se mojaba el chupete en anís para que los bebés durmieran mejor y ahora nos parece una barbaridad, ponerle la tablet al niño para que esté tranquilo es igual que mojarle el chupete en alcohol para que duerma mejor, igual con este símil lo entienden.
De todas formas, siempre insisto en que no hay que perder el foco de quienes son los responsables de todo esto: las empresas tecnológicas que, con conocimiento y propósito diseñaron aplicaciones para atrapar la atención y manejar nuestra salud mental. La culpa no es de las familias, abuelos, madres o padres, es de las tecnológicas pero, mientras conseguimos ponerles freno y coto, si es nuestra responsabilidad proteger a los menores de edad.
