Christine Lagarde cobra un 55,8% que el salario básico oficial comunicado por el instituto emisor BCE
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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, cobra unos 726.000 euros anuales, según se desprende de un análisis realizado por el 'Financial Times', lo que supone un 55,8% más que el salario básico oficial comunicado por el instituto emisor (466.000 euros).
De esta forma, la exministra francesa de Economía cuenta con un sueldo que más que triplica los 203.000 euros del presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, y que supera en un 21% la nómina de la líder de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Además del salario base (466.000 euros), Lagarde recibe unos 135.000 euros en prestaciones complementarias para vivienda y otros conceptos. El informe anual del BCE no ofrece un desglose pormenorizado sobre las prestaciones complementarias de los miembros del Consejo de Gobierno.
Lagarde también gana, aproximadamente, 125.000 euros por su cargo como uno de los 18 miembros del consejo de administración del Banco de Pagos Internacionales (BIS). La nómina del BCE no hace referencia a tal concepto. El propio BIS solo divulga la remuneración total del conjunto de los integrantes de su órgano rector.
La Fed ha confirmado al 'Financial Times' que Powell no recibió retribución alguna por su presencia en el consejo del BIS debido a que las leyes estadounidenses prohíbe a los funcionarios públicos percibir salarios de entidades extranjeras.
Los cálculos del 'Financial Times' se basan en los informes anuales del BCE y del BIS, así como en un documento técnico en el que se detallan los "términos y condiciones" salariales de los altos cargos de la primera institución. Las estimaciones no incluyen las contribuciones del BCE a la pensión de Lagarde ni el coste de sus planes de salud o seguros ante la falta de datos disponibles.
El banco ha respondido en un comunicado que el sueldo de su presidente fue fijado por un comité de remuneraciones y el propio Consejo de Gobierno durante la creación del BCE en 1998, habiéndose solo incrementado conforme a las revalorizaciones que afectan a todos sus empleados.
El BCE, a diferencia de las empresas privadas cotizadas, no está sometida a unas reglas tan estrictas que obliguen a proporcionar una "idea completa y fiable de sus remuneraciones".
