Cómo la crisis de la vivienda y el precio del alquiler están perjudicando la salud mental de los jóvenes: "No puedes tener una proyección de vida"

Cómo la crisis de la vivienda y el precio del alquiler están perjudicando la salud mental de los jóvenes en España
Los jóvenes destinan hasta el 80% de sus ingresos al alquiler, una situación que afecta a su bienestar emocional. Informativos Telecinco
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Sentirse en casa y disponer de un hogar propio es una necesidad básica, sin embargo, el encarecimiento de la vivienda y de los alquileres se ha convertido en una fuente creciente de ansiedad, frustración e incertidumbre para miles de jóvenes en España. La relación entre las dificultades para acceder a una vivienda y el deterioro de la salud mental es cada vez más evidente.

La experta Blanca Agost advierte de que esta conexión es clara, "sentirse en casa y tener un hogar es algo tan básico que cuando hay problemas con la vivienda esto acaba afectando a la salud mental, la relación es muy directa", asegura. De hecho, el 42% de los jóvenes afectados por el elevado coste de la vivienda considera que su salud mental es regular o mala.

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Los expertos recomiendan destinar alrededor del 30% de los ingresos al pago del alquiler

La realidad de los jóvenes españoles está muy alejada de esa cifra, quienes comparten piso llegan a invertir la mitad de sus ingresos, mientras que quienes viven solos pueden destinar hasta el 80%. Como consecuencia, la tasa de emancipación juvenil se encuentra en mínimos históricos, con apenas un 14,5%.

Detrás de estas cifras se esconden historias como la de María, de 28 años, que comparte piso en Barcelona, la joven reconoce que la falta de independencia y de espacio propio está afectando a su bienestar emocional: "Mucha ansiedad, mucho malestar por no tener mi espacio, no sentirme suficiente autónoma", explica. La sensación de vivir en una situación permanente de provisionalidad también le impide hacer planes de futuro. "No veo más allá de mes a mes".

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La incertidumbre residencial tiene consecuencias que van más allá del aspecto económico, desde el sindicato de Llogateres Mónica García aclara que "hay un sufrimiento y esto hace que no puedas tener una proyección de vida". Pilar Iglesias, desde su perspectiva de psicóloga añade que esta situación "afecta a nuestra pertenencia y a nuestra capacidad de estabilidad", generando sentimientos de frustración e impotencia incluso entre quienes cuentan con un empleo estable.

La crisis de la vivienda también golpea a familias enteras

Diana vive bajo la amenaza de un desahucio y reconoce el desgaste emocional que esta situación le provoca, "es horrible, horrible", afirma. La preocupación constante llegó incluso a afectar a su rutina diaria: "No tenía ganas de volver a trabajar, yse te va todo".

La presión económica tampoco da tregua a muchas parejas y trabajadores que ven cómo gran parte de sus ingresos se destinan únicamente a pagar el alquiler. "Tristeza, porque no se puede vivir así, vs a trabajar para pagar el alquiler y después nada", resume una de las personas afectadas.

Mientras tanto, muchos jóvenes que continúan viviendo con sus padres sienten que sus vidas se han quedado paralizadas, María describe esa sensación con una frase que resume el sentir de toda una generación: "El sentimiento de quedarme estancada, de decir, no sé, no poder avanzar". Lo que debería ser un espacio de seguridad y bienestar se está convirtiendo para muchos españoles en una fuente constante de preocupación, la crisis de la vivienda ya no es solo un problema económico o social, sino también una amenaza para la salud mental y los proyectos de vida de miles de jóvenes.