Correos sube los precios: enviar cartas y paquetes será más caro en 2026

Otros servicios postales también verán revisados sus precios al alza. Europa Press
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El servicio postal de España afronta un nuevo ajuste de tarifas a partir de 2026. Correos ha comunicado oficialmente a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que aplicará una subida generalizada de precios en el envío de cartas y paquetes, una decisión que afectará tanto a particulares como a empresas y administraciones públicas.

El regulador ha dado luz verde a la propuesta al considerar que se ajusta al marco legal vigente y a las obligaciones del operador público.

La actualización de tarifas entrará en vigor el 1 de enero de 2026 y se suma a una larga secuencia de incrementos acumulados durante la última década.

Aunque el operador insiste en que los precios españoles continúan situándose por debajo de la media europea, la medida refuerza la percepción de que el servicio postal tradicional es cada vez menos accesible para los usuarios recurrentes.

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El precio del sello vuelve a subir en 2026

Uno de los cambios más visibles será el encarecimiento del envío de cartas ordinarias nacionales. A partir del próximo año, mandar una carta de hasta 20 gramos tendrá un precio de 0,96 euros, lo que supone un aumento de siete céntimos respecto a la tarifa aplicada en 2025.

Este incremento llega después de una subida previa del 8,5%, consolidando una tendencia claramente alcista.

El aumento del precio del sello no es un fenómeno puntual. En los últimos años, las tarifas del correo ordinario han registrado subidas continuadas. Desde 2019, los incrementos anuales han oscilado entre el 4% y el 9%, mientras que en ejercicios anteriores se llegaron a aplicar aumentos de dos dígitos.

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Basta recordar que en 2015 enviar una carta costaba 0,42 euros, menos de la mitad del precio previsto para 2026.

Esta evolución refleja un cambio estructural en el servicio postal, marcado por la caída del volumen de correspondencia tradicional y la necesidad de adaptar el modelo económico del operador a una demanda cada vez menor, pero más exigente en términos de sostenibilidad financiera.

Nuevas tarifas para cartas certificadas y envíos internacionales

La subida no se limitará al correo ordinario. Otros servicios postales también verán revisados sus precios al alza. En el ámbito nacional, la carta certificada de menos de 20 gramos alcanzará los 5,74 euros, lo que representa un incremento del 8,51%.

Este tipo de envío, habitual en trámites administrativos y comunicaciones oficiales, será uno de los más afectados por la actualización.

En el plano internacional, las tarifas también se ajustan. El envío ordinario de cartas de hasta 20 gramos con destino europeo pasará a costar 2 euros, tras una subida del 8,11%. En el caso de la carta certificada internacional del mismo peso, el precio se elevará hasta los 7,15 euros, un 5,15% más.

Estas tarifas se aplicarán a envíos con destino a países europeos y territorios asociados, con algunas excepciones específicas.

La paquetería también se encarece

El incremento de precios alcanza igualmente a la paquetería, un segmento clave para el comercio electrónico y las pequeñas empresas. En los envíos nacionales, mandar un paquete de menos de un kilo costará 17,09 euros, lo que supone un aumento del 5,49%.

Para los paquetes de más de 20 kilos, la tarifa se elevará hasta los 48,11 euros, tras una subida cercana al 5,5%.

En el ámbito internacional, los ajustes son aún más visibles. Enviar un paquete de menos de cinco kilos a determinados destinos europeos tendrá un precio de 50,7 euros, un 7,42% más que en la tarifa vigente.

Estas cifras refuerzan la presión sobre negocios que dependen del envío físico de mercancías y que ya operan con márgenes ajustados.

Subidas por encima de la inflación

Las nuevas tarifas aprobadas se producen en un contexto económico de inflación moderada. El último dato disponible del Índice de Precios de Consumo sitúa la inflación en torno al 3%, muy por debajo de los incrementos aplicados por Correos en la mayoría de sus servicios.

Esta diferencia implica una pérdida de poder adquisitivo para los usuarios habituales del servicio postal.

Durante la última década, el precio de los envíos ha crecido de forma sistemática por encima del ritmo general del coste de vida. Esta evolución ha generado críticas entre particulares, autónomos y pequeñas empresas que utilizan el correo como herramienta habitual de trabajo y que ven cómo sus gastos operativos aumentan sin una mejora proporcional del servicio.

España sigue por debajo de la media europea

Pese a las subidas, España continúa situándose entre los países con tarifas postales más bajas de Europa si se ajustan por paridad de poder de compra.

Ya en 2023, el precio medio del envío de una carta se situaba en torno a 1,23 euros, una cifra sensiblemente inferior a la media europea.

Este argumento es uno de los principales utilizados para justificar los incrementos.

No obstante, la comparación internacional no elimina el impacto real sobre los usuarios nacionales, especialmente en un contexto de digitalización acelerada en el que el correo físico ha perdido volumen, pero sigue siendo imprescindible para determinados trámites y sectores.