Violencia de género

Olga Barroso, psicóloga especialista en violencia de género: "Un maltratador físico siempre es un maltratador psicológico"

Olga Barroso, psicóloga especialista en violencia de género
Olga Barroso, psicóloga especialista en violencia de género. Iván Arribas
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Cada día se presentan en España 570 denuncias por violencia de género y 58 por violencia sexual. En 2025, 47 mujeres han sido asesinadas. 1333 desde que comenzó el registro, en 2003. Los datos revelan que estamos frente a una violencia contra la mujer sistémica, que requiere para erradicarla mucha educación y prevención desde edades tempranas. Para poder atajarla, la mayoría de expertas en violencia de género sugieren que necesitamos más información y apoyo a las víctimas, que no se sientan solas y avergonzadas.

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Lo explica perfectamente en su libro 'El amor no maltrata', (Shackleton books, 2024), Olga Barroso, psicóloga especialista en violencia de género e igualdad. Con su libro -que cuenta con testimonio de víctimas reales-, expone y analiza el comportamiento de los hombres que maltratan a sus parejas mujeres, las causas, las estrategias de manipulación, el modo en el que las conductas violentas van sustituyendo a las afectivas. En él, además, se explican las tácticas abusivas que siguen estos hombres a lo largo de la geografía mundial, y que no constituyen casos puntuales ni anecdóticos. Todo lo contrario. Forman parte, como establece la Organización de las Naciones Unidas, de un grave problema mundial: la violencia de género. Charlamos con ella para entender mejor las consecuencias psicológicas del maltrato y cómo este afecta a sus víctimas.

Pregunta: ¿Por qué decides escribir este libro?

Respuesta: En mi opinión, cada vez se habla más sobre la violencia de género que ejercen los hombres contra sus parejas, esto es muy positivo. Pero no siempre se hace de una manera rigurosa, se incurre, a veces, en errores a la hora de definir esta realidad y sus causas. Esto es dañino y un obstáculo a poder reducir la incidencia de esta violencia. Escribí este libro porque quería colaborar a erradicar esta desinformación. Quería acercar a la sociedad información técnica con la que poder identificar el maltrato y entender, a un nivel más profundo, este fenómeno violento producto de una sociedad y una cultura aún organizada de un modo patriarcal. En 2024, 48 mujeres fueron asesinadas por sus parejas, esto haciendo una estimación promediada son 4 mujeres al mes. Esto supone que al menos esas cuatro veces al mes la violencia contra la pareja como manifestación de la violencia de género va a estar, tanto en los medios, como en boca de las personas, creo que es una responsabilidad de toda sociedad en su conjunto, que se hable y opine de un modo correcto. Por respeto a las víctimas y para contribuir a que no existan más. Obviamente, las víctimas de esta violencia son muchas más que las mujeres asesinadas, son alrededor de un 30% de mujeres en España según estadísticas oficiales (Datos de la Macroencuesta de Violencia contra la mujer 2024).

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P: ¿Qué crees que es necesario transmitir sobre la violencia de género que aún falta? 

R: Como decía, afortunadamente cada vez se habla más de esta violencia. Creo que esto es importante para que no se niegue e invisibilice que esta violencia ocurre, además con una altísima incidencia estadística. Especialmente dado el repunte negacionista de esta violencia presente en este momento de nuestra historia. Cada vez más mujeres sacan a la luz que la han sufrido, algo que no ha sido nada fácil en nuestra historia. Las mujeres no contaban la violencia que sufrían porque se normalizaba, porque se decía que lo correcto era no contarlo, dejarlo en el ámbito de lo doméstico y porque no se las creía. Si extendemos información veraz sobre el maltrato será más fácil creer a las mujeres, asimilar que lo raro estadísticamente es que se lo inventen o mientan, y, de este modo, acercarles la ayuda que necesiten. Además, las mujeres, muchas veces no cuentan el maltrato que sufren o han sufrido porque sentían vergüenza al entender que sufrir esta violencia hablaba mal de ellas. Con la información científica sobre esta violencia comprendemos que no se produce por un fallo en las mujeres sino en los hombres que violentan. Si esta idea se extiende, las mujeres no tendrán vergüenza ante contar sus historias porque sufrirla no refleja haber hecho algo mal, ser en algo fallida. Refleja que el hombre con el que estaban tenía algo mal: un funcionamiento afectivo violento. Con esto la vergüenza puede cambiar de bando, como decimos desde el caso de Gisele Pelicot.

P: ¿Qué primeros síntomas suelen tener y cómo actuáis en esas primeras semanas y meses?

R: Estos síntomas y la intervención dirigida a eliminarlos dependen mucho del momento en el que se inicie la intervención. Hay mujeres que tienen mucho malestar psicológico y por esto deciden comenzar una terapia o pedir ayuda psicológica, pero que no identifican que este está causado por la violencia que sufren en la pareja. Estas mujeres pueden considerar que no pasa nada anómalo en su pareja, que el comportamiento de su pareja está dentro de lo adecuado, pero manifestar las secuelas derivadas de estar siendo tratadas de un modo violento. Algo que cuesta ver porque inicialmente es sutil, indirecto, aplicado de un modo tan manipulador que impide pensar con claridad. Estas mujeres no piden ayuda para entender lo que sucede en su pareja, sino para encontrarse mejor. Si ellas no quieren hablar de lo que sucede en su pareja porque no ven un problema, ahí es importante respetar esto, centrar el trabajo en cómo están ellas y, en principio, no tanto en lo que hacen ellos.

P: ¿Qué es importante en estos casos?

R: En estos casos es muy importante conectarlas con su malestar, para que puedan detectar que aparece, no en cualquier situación, sino en situaciones que tienen que ver con su pareja, para que puedan ver que no aparece causado por fallos suyos, sino por comportamientos que emite contra ella su pareja. Posteriormente, tendremos que ayudar a la mujer a tomar conciencia de qué comportamientos son adecuados en una relación y cuales son violentos, algo que parece fácil y obvio, pero que no lo es cuando nos tratan a cualquiera de un modo manipulador. Para después ayudarla a que piense en lo que sucede en la relación con esta información. En otras ocasiones, las mujeres ya vienen a terapia planteando que algo inadecuado pasa en su pareja, que creen que están sufriendo maltrato.

P: ¿Qué pasos se siguen en terapia?

R: En general, una mujer no diría esto si no fuera cierto que está sucediendo, por lo que lo primero es tomarnos esto en serio, creerla, validarla. Lo segundo es reforzarla en que lo adecuado es lo que está haciendo, es decir, mirar de frente a que hay un problema serio en su pareja y buscar ayuda para manejarlo. Lo tercero, pero más importante es mostrarle que ha sido muy valiente para dar este paso de reconocer lo que le pasa y tratar de entenderlo y protegerse.

"Si consigo que creas que te pego porque te amo más que a nada, más que a nadie, más de lo que he amado nunca, puedo conseguir que no me veas como un maltratador"

P: La violencia de género muchas veces no se ve, porque, como explicas, hay distintos tipos de maltrato. Un maltratador físico suele serlo también psicológico, es decir, van de la mano, ¿no?

R: Sí, un maltratador físico siempre es también un maltratador psicológico. En todas las relaciones de maltrato se da maltrato psicológico. Este es el primero que aparece y lo hace para conseguir dominar, controlar, instrumentalizar a una persona. Primero es necesario hacerla sentir menos valiosa que aquel que impone la violencia. Con la violencia psicológica, el maltratador trata de conseguir que su pareja piense que ella es menos capaz, menos valiosa; es quien se equivoca, quien falla, quien pide de más o espera cosas inadecuadas y que por este motivo él se enfada, se molesta, explota, no porque sea una persona violenta. En resumen, el maltratador utiliza la violencia psicológica para “darle la vuelta a la tortilla”, para usurparle a su pareja el papel de víctima, erigiéndose él en quien ha sido violentado, primero por el fallo de ella y quien, por este motivo, sufre o se enfada, impidiendo, de este modo, que su víctima pueda ver el maltrato que está sufriendo.

Por todo esto, las mujeres que estén sufriendo este maltrato van a estar muy confundidas, van a tener dificultades para confiar en su propio criterio, van a ponerse en dudas, van a sentirse mal por equivocarse, van a sobre cuidarle, agradarle para compensar lo que creen erróneamente que han hecho mal. En definitiva, en general, van a pensar que el problema en su relación son ellas de un modo u otro.

P: Parece obvio pensar que un hombre que pega a una mujer es un maltratador, pero, sin embargo, seguimos viendo casos en los que se sigue dudando. ¿Por qué?

R: Porque para definir a alguien usamos lo que hace y la explicación a por qué lo hace. No nos basamos solo en lo que hace. Si alguien hace algo horrible, pero entendemos que su causa es noble no consideraremos, necesariamente, que sea una persona horrible. Si alguien roba, pero lo hace porque no tiene más remedio, porque necesita dinero para comprar medicinas a su hijo, que de lo contrario moriría, si robando este dinero no hiere irreversiblemente a alguien, muy probablemente, a esa persona no la consideraremos una ladrona. Si un hombre pega, pero consigue explicarlo o lo explicamos desde estaba muy enfermo y sufriendo mucho, pero defendemos que era un gran hombre, que lo hizo porque la sociedad no le ayudaba a eliminar su malestar, no será definido como un maltratador. Si consigo que creas que te pego porque te amo más que a nada, más que a nadie, más de lo que he amado nunca, puedo conseguir que no me veas como un maltratador.

P: ¿Quiénes son los maltratadores?

R: Los maltratadores son los hombres que cuando se enamoran, cuando les gusta una mujer, lo que esto les suscita es querer controlarla, dominarla, poseerla e instrumentalizarla. Son hombres que en una relación afectiva quieren ser ellos los importantes, la autoridad, que desean ser “por quien viva su pareja”, o a quien su pareja acabe dando más importancia. Son los hombres que están dispuestos a aplicar violencia para tener este estatus en una relación afectiva. Que utilizan las ideas, aún vigentes en nuestra sociedad, que sostienen que esto es lo correcto en una pareja heterosexual, para legitimarse en su ejercicio violento y justificarlo. Si alguien duda de que estas ideas aún están entre nosotros, bien extendidas, que se de un paseo por la 'manosfera' o entre las 'tradewifes'. Estos son los maltratadores. 

P: ¿Por qué es importante saber por qué maltratan? 

R: Es importante saber que la causa de que aparezcan malos tratos en una relación está dentro de ellos que los emiten, no dentro de las mujeres que los sufren. Que la causa es esta estructura emocional que tienen y desde la que funcionan. Una estructura emocional que hace que esto sea lo que quieren cuando están con una mujer. Y esto no es querer amar, esto no es amor. Porque si conocemos la causa podremos dar con la solución. Las ideas machistas y patriarcales hacen que se emplee una crianza, socialización y educación para “cuidar” a los niños que desarrolla esta estructura psíquica incapaz de amar. Y, después, que estos niños convertidos en adolescentes y adultos asimilen las ideas machistas que justifican o coinciden con como ellos sienten. 

Si sabemos que los hombres violentos con las parejas maltratan por esto, podremos acabar con ellos. Podremos acabar con las crianzas y las ideologías que convierten niños sanos en hombres incapaces de amar a las mujeres y violentos en las relaciones afectivas. 

P: ¿Cuáles son los indicadores de que un hombre quiere someter - maltratar a una mujer? ¿Qué es lo que más le cuesta ver a las mujeres?

R: Un hombre que maltrata, como estamos explicando, tiene la intención de hacer que su pareja viva para él, supeditada a lo que él desea, que asuma que la autoridad en la relación le pertenece a él y ser considerado el más importante, o el que tiene que ser atendido, dentro de la pareja. Cuesta ver esto porque las intenciones no se ven, se ven los actos. El desafío es encontrar los comportamientos que reflejan que tiene esta intención, que es la causa del maltrato. Lo que más cuesta ver es lo siguiente. Esta intención se refleja en acciones concretas que se emiten, pero también en la ausencia de acciones. Las ausencias son imposibles de ver, por esto mismo, porque no están. Por este motivo es muy importante conocer qué es lo sano en una relación y creernos que esto es lo que merecemos dentro de la misma. Para poder cotejar con esto el comportamiento de una pareja poder detectar esa ausencia. Un hombre que no permite que expreses tu malestar, que si lo haces no muestra interés, está siendo indiferente a lo que sucede dentro de ti. De la misma manera que un hombre que no permite que lo importante o positivo que te pase ocupe espacio y lugar en vuestra relación, puede estar queriendo que solo se le atienda a él, que solo sea él quien tenga interés o importancia. Un hombre que no valida e ignora que tú eres también capaz e importante, sistemáticamente, puede hacer que acabes dudando de tu propia memoria y percepción de la realidad. Todas estas ausencias son las que me parecen más difíciles de ver. 

"La mayoría de las mujeres que cuentan lo que están sufriendo salen de la relación"

P: ¿Cómo se ayuda a una mujer que ha sufrido maltrato?

R: En primer lugar, vuelvo a insistir en la importancia de creer a la mujer. La mujer no estaría compartiendo que se está sufriendo algo así y aceptando pasar por el dolor que causa reconocerlo, si no estuviera sucediendo. En segundo lugar, creo que es imprescindible mostrarle a la mujer que esta situación que está viviendo no la condena para siempre, que puede salir de ella, que hay opciones para que pueda estar mejor. A veces las mujeres se sienten tan confundidas por el maltrato psicológico, se las ha hecho sentir con el mismo tan poco valiosas y tan incapaces de salir de esta relación, tan incapaces de tener algo mejor, que pueden abatirse y no ver la salida. Por tanto, podemos ayudarla mostrándole que de esta situación se puede salir y que merece la pena hacerlo para volver a tener una vida satisfactoria, que muchas mujeres han pensado que no iban a poder salir y lo han conseguido, y que ella es una de estas mujeres también.

Y, en tercer lugar, hay que hacerle sentir acompañada, si se sabe sola no se verá capaz de salir, pero si ve que tiene personas que pueden estar a su lado, de un modo que le hace sentir bien, se hará posible que salga. A veces no podemos conseguir que la mujer rompa inmediatamente la relación, pero si podemos conseguir que hablé de lo que está viviendo y rompa primero el silencio para poder romper la relación más adelante. La mayoría de las mujeres que cuentan lo que están sufriendo salen de la relación, por tanto, ayudémoslas a hablar sabiendo que van a ser escuchadas respetuosamente como la mejor ayuda que les podemos prestar. 

P: Dices que de media una mujer puede tardar entre seis y 10 años en salir de una relación de maltrato. Son muchos años... ¿Qué es aquello que hay que intentar reparar de inmediato? ¿Cómo se trabaja para la recuperación?

R: De inmediato creo que hay que intentar facilitar, como explicaba en la anterior pregunta, que la mujer pueda pensar en lo que está viviendo. Si piensa en lo que vive de una manera racional podrá darse cuenta de que no está bien, que no es lo que merece y que tiene a su alcance una vida mejor. Para que pueda pensar de una manera racional puede necesitar nuestra ayuda, que le facilitemos la perspectiva adecuada desde donde mirar lo que le está sucediendo. Porque el maltratador va a conseguir que no tenga perspectiva, que si la tiene sea la suya, que es una perspectiva donde a ella se la culpa, se la quita el valor y se le hace sentir que esto es lo que merece y de lo que no puede escapar.  

P: Vemos que cada vez más esta violencia empieza en las relaciones más tempranas. ¿Qué tipo de violencia es? ¿Qué les puede ayudar a las jóvenes a detectarla?

R: La violencia en la pareja que sufren las adolescentes es la misma que sufren las mujeres adultas. Es decir, sucede por los mismos motivos y sigue un patrón prácticamente semejante. Para detectarla las adolescentes necesitan lo mismo que hemos ido explicando que necesitan las adultas. Para detectar esta realidad creo que es fundamental que dejemos de negar que existe y que hablemos y hablemos de ella. Solo con información estaremos protegidas de la desinformación, solo con conocimiento veraz estaremos protegidas de la manipulación.