El tamaño sí importa... La regleta que puede salvar la vida de tus dispositivos, según un electricista: "Incluso con un cortocircuito"
Las regletas básicas a menudo brindan una protección contra sobretensiones mínima o nula, siendo tan solo cables de extensión de múltiples salidas
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Hay objetos en el hogar que se compran primero mirando su precio y pensando en la comodidad, pero sin pensar demasiado en lo que hacen (o en lo que no hacen). La regleta es uno de ellos. Ricardo Abellán, electricista autónomo de Albacete con más de 15 años de experiencia y conocido en redes sociales como @dombydomotica, lleva tiempo advirtiendo sobre un error que la mayoría comete al comprarlas: confundir un simple multiplicador de enchufes con un protector de verdad. Por eso es importante saber la diferencia, y la razón por la que el tamaño, que en este caso va medido en julios, importa más de lo que parece. Detrás de la advertencia hay una explicación técnica sólida que conviene entender.
Parecen iguales y no lo son
Las regletas básicas a menudo brindan una protección contra sobretensiones mínima o nula, siendo tan solo cables de extensión de múltiples salidas. Lo que las diferencia de una regleta con protección real es la presencia en su interior de unos componentes llamados MOV, varistores de óxido metálico.
Cuando llega un pico de tensión, ya sea por una descarga de rayo, la conmutación de un transformador de la compañía eléctrica o el encendido del compresor de un sistema de climatización, los componentes internos cambian de alta resistencia a baja resistencia en nanosegundos, desviando la energía de la sobretensión a tierra y limitando la tensión que ven los dispositivos.
Las consecuencias de esto es que al enchufar los dispositivos electrónicos en la regleta de protección contra sobretensiones, esta los protege contra sobretensiones inesperadas como cortocircuitos y rayos. La regleta también protege contra fluctuaciones súbitas del voltaje o picos o caídas de tensión de bajo nivel que a largo plazo pueden dañar o incluso destruir los aparatos electrónicos.
La cifra que hay que buscar en la caja
El número clave es la clasificación en julios, y aquí es donde el tamaño empieza a importar de verdad. Los julios miden la cantidad de energía que el dispositivo puede absorber antes de fallar. Pensad en los julios como en una barra de vida. Los julios miden la cantidad de energía que una regleta puede absorber antes de fallar. Una cifra más alta indica un mayor nivel y duración de la protección. Para equipos caros y sensibles como ordenadores o televisores, se recomienda una regleta con una clasificación de al menos 600-700 julios o superior.
Los julios indican la energía máxima que puede absorber la regleta antes de que falle la protección. Para equipos domésticos, busca mínimo 400 julios. Para equipos caros como TV OLED, NAS o PC gaming, elige 1000 julios o más. Dicho de otro modo: una regleta básica sin clasificación en julios no protege nada, por mucho que en su caja aparezca la palabra "seguridad".
El error de creer que sigue funcionando
Aquí reside el peligro más silencioso de estas regletas. Los MOV tienen una vida útil. Cada vez que paran un golpe, se degradan un poco. Es como el blindaje de un tanque en un videojuego; aguanta varios impactos, pero llega un momento en que se rompe. Por eso, muchas regletas tienen una luz piloto. Si esa luz se apaga, significa que el portero de la discoteca se ha jubilado y, aunque la regleta siga dando electricidad, ya no te está protegiendo.
Los componentes de protección en el interior de los protectores contra sobretensiones absorben los picos de voltaje para preservar los dispositivos conectados. Esto implica que estos componentes se irán deteriorando con el paso del tiempo. Sustitúyelos cada 3 años o de forma inmediata si se produce un pico de voltaje de importancia, como por ejemplo durante una tormenta o un apagón de luz.
Otro error frecuente es conectar una regleta a otra para ganar enchufes. Nunca conectes en cadena regletas con o sin protección, nunca los sobrecargues y nunca enchufes aparatos de alta tensión.
El perfil de un divulgador que lleva años avisando
Ricardo Abellán comenzó su andadura en redes hace poco más de dos años. En poco más de dos años ha conseguido superar los 100.000 seguidores en redes sociales como TikTok, Instagram y Facebook. Su éxito radica en la naturalidad con la que muestra el día a día de su profesión, desmintiendo mitos, compartiendo trucos y exponiendo chapuzas eléctricas que se encuentra en su trabajo.
En un sector donde la divulgación técnica rigurosa escasea, su cuenta se ha convertido en un recurso habitual para quienes quieren entender qué pasa realmente detrás de los enchufes de su casa. Que un vídeo sobre regletas concentre decenas de miles de visualizaciones dice algo sobre el tamaño del desconocimiento que existe. Y también sobre el coste que puede tener ignorarlo.