El mantenimiento del aire acondicionado que puede evitar averías y reducir el consumo eléctrico
Un equipo con filtros sucios consume entre un 15 y un 30% más de electricidad
Usar el aire acondicionado por la noche, un error que está disparando el consumo en muchos hogares
Existe una curiosa ironía cuando se habla del aire acondicionado. Se invierten miles de euros, se usa al máximo (y casi sin parar) durante 3 meses y no se vuelve a tocar hasta que un mediodía de agosto deja de enfriar, desprende un olor peculiar o gotea. A partir de ahí toca hablar con un técnico que, posiblemente, tenga la agenda desbordada y nos dé un precio estratosférico, para que venga, haga un apaño rápido y desaparezca.
Un split bien cuidado dura entre 12 y 15 años, pero uno abandonado a su suerte, apenas entre 8 y 10. Un equipo con filtros sucios consume entre un 15 y un 30% más de electricidad que uno bien mantenido. Esto, traducido a euros, supone un extra de entre 20 y 45 euros cada mes de verano, para un total que supera con facilidad los 100 euros por vivienda.
El punto de partida: los filtros, cada dos o tres semanas
El punto clave que debemos cuidar son los filtros de la unidad interior. Este elemento es la barrera contra ácaros, polvo, polen y pelos de mascota, y su obstrucción supone un cuello de botella que obliga al ventilador y al compresor a trabajar por encima de lo necesario para mover el mismo caudal de aire.
En general, se recomienda limpiarlos cada dos o tres semanas durante la temporada activa, aunque esta frecuencia se reduce si hay mascotas en la vivienda o si el equipo funciona a diario. El modus operandi es sencillo: apagar el aparato, abrir la tapa frontal de la unidad interior, extraer con cuidado los filtros y lavarlos con agua tibia y jabón neutro. Si están poco sucios, una simple pasada con la aspiradora basta.
Existen, no obstante, tres puntos a los que debemos prestar atención al realizar esta operación: jamás usar cepillos duros, ya que deforman la malla filtrante, nunca secar al sol dado que el calor directo alabea el plástico y las piezas dejan de encajar y no volver a colocar el filtro hasta que esté absolutamente seco. Esto último es probablemente el fallo más frecuente y más consecuente: instalar un filtro con humedad residual provoca, en cuestión de días, la aparición de moho y malos olores.
El mantenimiento anual
Más allá del filtro, un split acumula suciedad en el evaporador, que es la parrilla de aletas metálicas por donde pasa el aire enfriado, y en la bandeja de condensación, donde se recoge el agua residual del ciclo. Ambas requieren una limpieza anual, que debe hacerse preferentemente en abril o comienzos de mayo, antes del pico de calor.
Sobre las aletas del evaporador debe aplicarse un espray específico de espuma que actúa unos minutos y escurre solo hacia la bandeja. Aplicar agua de forma directa está desaconsejado porque puede alcanzar el circuito eléctrico. La bandeja de condensación es uno de los focos principales de moho y bacterias en el aparato. Olvidarse de ella deja intacta la fuente principal de olores desagradables.
La unidad exterior, el otro gran componente, trabaja a la intemperie soportando polvo, lluvia, hojas y sol. Requiere una revisión anual en primavera con tres pasos muy determinados:
- Retirar cualquier obstáculo alrededor: debe tener al menos 30 a 50 centímetros libres en los laterales y en la parte superior para ventilar
- Limpiar las aletas del condensador con manguera a presión moderada de arriba hacia abajo: una presión excesiva puede doblar las láminas metálicas.
- Comprobar que el tubo de desagüe no esté atascado: un desagüe obstruido puede provocar que el agua de condensación termine goteando sobre la pared o el suelo del salón, una avería tan aparatosa como frecuente en pleno agosto.
El mantenimiento que requiere de un profesional
Existe una frontera clara entre el mantenimiento del usuario y el del técnico. La normativa española exige que si la instalación supera los 5 kilovatios de potencia, el mantenimiento debe realizarlo un profesional autorizado, según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). Además, la manipulación del gas refrigerante está regulada por ley y solo pueden realizarla instaladores con certificado F-gas.
Cualquier intento del usuario de recargar gas por su cuenta es ilegal y potencialmente peligroso. Los síntomas que nos avisan de que es necesaria una llamada al técnico son estos: que el equipo enfríe mal a pesar de tener los filtros limpios, que se forma escarcha en los tubos, que gotee agua dentro de la vivienda, que haga ruidos eléctricos anormales o que haga que los fusibles salten de forma habitual.