Calentar habitaciones vacías, mantener temperaturas excesivas y descuidar el aislamiento son algunos de los hábitos que aumentan el gasto energético
Cerrar las puertas de casa en el momento adecuado ayuda a mantener la temperatura sin gastar más
Tenía que llegar y llegó. El frío ya está aquí y, con las primeras bajadas de temperatura, muchos hogares empiezan a pensar cuál es la forma más económica para combatirlo.
Encender los radiadores de gas, utilizar el aire acondicionado en modo calor o recurrir a un calefactor eléctrico son algunas opciones, aunque elegir una u otra puede suponer diferencias importantes en la factura energética.
¿Qué sistema de calefacción resulta más barato en octubre de 2026?
Una cosa hay que tener clara: no todos los hogares necesitan la misma cantidad de energía.
Una vivienda de 100 metros cuadrados con varias habitaciones presenta necesidades diferentes a las de una persona que únicamente quiere calentar su despacho durante unas horas.
Desde el comparador de tarifas Selectra, explican que la bomba de calor parte con ventaja, aunque conviene analizar las circunstancias particulares de cada vivienda. "El aire acondicionado con bomba de calor puede ser la alternativa más económica para calentar una estancia, especialmente si tenemos contratada una tarifa eléctrica competitiva”
Sin embargo, no existe un sistema que sea siempre el más económico: también hay que tener en cuenta “la tarifa contratada, el aislamiento de la vivienda y, sobre todo, si necesitamos calentar una habitación o toda la casa".
Cuánto cuesta calentar una habitación durante cinco horas
Una de las cuestiones más importantes es conocer el desembolso diario. Los expertos han calculado el coste de utilizar cada sistema durante cinco horas, concretamente entre las seis y las once de la mañana, cuando las temperaturas suelen ser más bajas.
"Si consideramos que queremos calentar la casa cuando las temperaturas son más bajas, el gasto sería de aproximadamente 1,29 euros con un aire acondicionado con bomba de calor, 3,60 euros con un calefactor eléctrico y 1,53 euros con calefacción de gas”, comentan y añaden, “en el mercado libre, los costes serían de 0,69 euros para la bomba de calor, 1,91 euros para el calefactor eléctrico y 2,11 euros para el gas".
De esta forma, las estimaciones diarias quedarían distribuidas de la siguiente manera:
Con tarifas del mercado regulado:
- Bomba de calor: 1,29 euros por cinco horas.
- Calefactor eléctrico: 3,60 euros por cinco horas.
- Calefacción de gas: 1,53 euros por cinco horas.
Con tarifas del mercado libre:
- Bomba de calor: 0,69 euros por cinco horas.
- Calefactor eléctrico: 1,91 euros por cinco horas.
- Calefacción de gas: 2,11 euros por cinco horas.
Estas cantidades corresponden a un gasto variable estimado y no incluyen necesariamente todos los conceptos de la factura energética.
Los expertos añaden que, manteniendo ese uso durante 30 días, "el gasto variable mensual oscilaría entre los 20,70 euros de la bomba de calor en el escenario de mercado libre y los 108 euros del calefactor eléctrico en el escenario de mercado regulado".
¿Compensa utilizar un calefactor eléctrico para una sola habitación?
Los calefactores portátiles resultan especialmente habituales durante el otoño porque permiten obtener calor sin poner en funcionamiento una instalación centralizada. Sin embargo, su comodidad no siempre se traduce en un menor consumo.
"Sí, puede resultar más económico cuando necesitamos calentar una única habitación durante un periodo corto de tiempo. Sin embargo, los calefactores eléctricos convencionales consumen bastante energía. Uno de 2.500 vatios encendido durante cinco horas supone un gasto de entre 1,91 y 3,60 euros diarios, dependiendo de la tarifa eléctrica".
La bomba de calor puede reducir considerablemente el consumo
Los equipos de aire acondicionado reversibles aprovechan la energía térmica del exterior para calentar el interior. Esta tecnología explica su elevada eficiencia frente a los aparatos eléctricos de resistencia.
"La principal ventaja de los aires acondicionados con bomba de calor es que necesitan mucha menos electricidad para calentar una habitación. De hecho, pueden proporcionar entre tres y cuatro veces más calor que un radiador eléctrico convencional utilizando la misma cantidad de electricidad”, comentan.
Esto significa que, para producir la misma cantidad de calor, “el consumo eléctrico puede ser entre un 65% y un 75% inferior al de un calefactor convencional".
No obstante, advierten de que el rendimiento cambia según las condiciones meteorológicas, las características del equipo y el aislamiento del inmueble.
¿Es mejor mantener la calefacción encendida o apagarla?
Otra duda frecuente es si conviene conservar una temperatura estable durante toda la jornada o programar la instalación únicamente cuando la vivienda está ocupada.
"Como norma general, resulta más económico adaptar el funcionamiento de la calefacción a las horas en las que estamos en casa que mantenerla encendida permanentemente”, explican y añaden, “si dejamos la vivienda vacía durante varias horas, podemos apagarla o reducir la temperatura del termostato para evitar un consumo innecesario.
Para conseguir un equilibrio entre confort y ahorro, es recomendable “mantener la temperatura entre 20 y 21 grados cuando estamos en casa pues cada grado adicional puede incrementar el consumo de calefacción alrededor de un 7%".
Por la noche, la recomendación es reducir la temperatura o apagar el sistema cuando las condiciones de la vivienda lo permitan.
Los errores que pueden disparar la factura este invierno
Calentar habitaciones vacías, mantener temperaturas excesivas y descuidar el aislamiento son algunos de los hábitos que aumentan el gasto energético.
Los expertos insisten en tres medidas fundamentales:
1. Controlar la temperatura: mantener el termostato entre 20 y 21 grados y adaptar los horarios de calefacción a nuestras rutinas.
2. Evitar las pérdidas de calor: cerrar persianas y cortinas durante la noche, comprobar que las ventanas estén bien aisladas y ventilar solo el tiempo necesario.
3. Revisar la tarifa y aprovechar el sistema más adecuado: comparar los precios de luz y gas que tenemos contratados y, si disponemos de aire acondicionado con bomba de calor, valorar su uso para calentar las habitaciones que realmente ocupamos.
También recuerdan la importancia de “consultar diariamente los precios horarios de la electricidad cuando se dispone de una tarifa regulada, ya que las diferencias entre franjas pueden ser considerables”, concluyen.
