Pensiones

Hacienda se quedará con casi la mitad de la nueva subida de las pensiones: así afectará a los pensionistas

Un hombre saca dinero en un cajero automático en Madrid
Un hombre saca dinero en un cajero automático en Madrid. Europa Press
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La subida de las pensiones aprobada por el Gobierno no va a llegar íntegra al bolsillo de los pensionistas, sino que lo hará muy recortada dado que el Ejecutivo se resiste a deflactar o trasladar el bocado de la inflación, o lo que es lo mismo: equiparar las retenciones de Hacienda y la cuota que pagamos con la subida de los precios. Además, si esa subida implica situarnos en un tramo de ingresos superior, el tipo aplicado a esa cantidad que excede será superior.

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Una de unos 570 euros de subida para la pensión media

De acuerdo al nuevo decreto del Gobierno, las pensiones contributivas y de clases pasivas suben este año un 2,7 % y las pensiones mínimas, más de un 7 %. No obstante, las pensiones con cónyuge a cargo y de viudedad con cargas familiares aumentan un 11,4 %, igual que las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital (IMV), que también se revalorizan un 11,4 %.

Este incremento del 2,7 % para 2026 beneficia a los 9,4 millones de personas que reciben más de 10,4 millones de pensiones contributivas, además de a los más de 734.000 perceptores del Régimen de Clases Pasivas del Estado, cuyas pensiones también se revalorizan un 2,7 %.

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Según cálculos del Ministerio de Inclusión, la revalorización del 2,7 % para este año supone, aproximadamente, 570 euros adicionales al año para una pensión media de jubilación, mientras que las pensiones medias del sistema aumentan en cerca de 500 euros anuales.

Por qué algunos jubilados podrían cobrar menos pese a la subida

A pesar de estos incrementos , muchos jubilados podrán descubrir, al recibir la carta con su pensión actualizada, que el aumento real en su bolsillo es mucho menor del esperado. La razón está en el IRPF: la falta de actualización del impuesto y la progresividad del sistema hacen que Hacienda absorba una parte importante de la subida.

El ejemplo más repetido estos días es el de una pensión media de unos 1.516 euros mensuales. Con la revalorización del 2,7%, debería aumentar unos 40 euros. Sin embargo, tras aplicar la retención del IRPF, el incremento neto se queda en apenas 23 euros. Los otros 17 euros —un 43% de la subida— van directamente a Hacienda. Es decir, casi la mitad del aumento desaparece antes de llegar al banco del pensionista.

El fenómeno tiene dos causas principales. Según informa el diario ABC, la primera es el propio funcionamiento del IRPF, un impuesto progresivo: cuanto más se ingresa, mayor es el porcentaje que se paga. El sistema funciona por tramos, como si fueran escalones. Si una pensión sube y supera un límite, aunque sea por unos pocos euros, la parte que queda por encima tributa a un tipo más alto. Esto hace que pequeñas revalorizaciones tengan un impacto fiscal desproporcionado.

  • Pensión de 1.166 euros: con la subida del 2,7%, debería pasar a unos 1.197 euros. El aumento bruto es de 31 euros, pero el pensionista solo recibe 17. Los otros 14 euros se los queda Hacienda.
  • Pensión media de 1.516 euros: la subida bruta es de 40 euros, pero el aumento neto se queda en 23.
  • Pensión de 1.900 euros: el incremento debería ser de 52 euros, pero tras retenciones se queda en 37. En este caso, el impacto fiscal es menor proporcionalmente (alrededor del 30%), porque las rentas más altas ya están en tramos superiores y la subida no les empuja a un escalón nuevo.

La segunda causa es la falta de deflactación del IRPF. Deflactar significa ajustar los tramos del impuesto a la inflación para evitar que los contribuyentes paguen más solo porque los precios suben. Como el Gobierno no ha actualizado esos tramos, cada subida de pensiones empuja a más jubilados hacia tipos impositivos más altos. Es lo que los expertos llaman “progresividad en frío”: el Estado recauda más sin cambiar la ley, simplemente dejando que la inflación haga el trabajo.

Solo los pensionistas que cobran menos de unos 1.134 euros al mes —unos 15.876 euros al año— quedan exentos de retención. Son más de cuatro millones de personas, alrededor del 40% del total. Para ellos, la subida se cobra íntegra.

La inflación acumulada en los últimos cinco años supera el 23 %. Las pensiones han subido en esa proporción, pero el IRPF no. Eso significa que, aunque nominalmente los pensionistas cobran más, su poder adquisitivo real sigue cayendo. Y mientras no se actualicen los tramos del impuesto ni el mínimo personal, cada revalorización seguirá perdiéndose en parte por el camino.