Trabajar durante años y no tener jubilación: los problemas a los que se enfrentan las empleadas del hogar todavía hoy
La profesión no cuenta con coeficientes reductores a pesar de que un 90,6% de las trabajadoras de hogar y cuidados sufre dolores musculares
Más de la mitad de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años quedará fuera de una pensión contributiva, según Oxfam
Oxana lleva 39 años trabajando en la casa de Françoise, desde que se conocieron cuando la primera era una refugiada rusa que no hablaba francés y la segunda una acomodada parisina que buscaba personal de limpieza. “Sabe que cuando se muera, Oxana trabajará para su hijo y sus nietos. Ellos se encargarán de Oxana, y le asegurarán un retiro tranquilo”. La historia la cuenta en ‘Servir a los ricos’ (Península, Rinoceronte en gallego) la socióloga Alizée Delpierre.
La idea de heredar trabajadores y ‘ocuparse de ellos’ puede parecer sacada de una novela decimonónica, digna de una trama de Benito Pérez Galdós. Sin embargo, es algo con lo que Delpierre se encontró mientras investigaba cómo es trabajar en el servicio doméstico de las grandes fortunas. Se tropezó con vidas dedicadas a tiempo completo a "los señores" que no han dejado margen para crear una existencia propia, pero, sobre todo y para el caso concreto de la jubilación, con trayectorias en las que no ha sido raro cobrar en negro sin que sus jefes declaren por ellas y no coticen así para el futuro.
Aunque pueda parecer una situación excepcional, lo cierto es que no es tan lejana. No lo es ni en el tiempo ni en la geografía. De hecho, no es nada raro entre las profesionales de la limpieza o trabajadoras del hogar descubrir cuando se acerca la edad de la jubilación que no se cuenta con los años suficientes cotizados, lo que también penaliza a la hora de prejubilarse. Quienes se han dedicado al trabajo doméstico habrán acumulado trabajos en B, o incluso cuando estaban dadas de alta en condiciones no siempre correctas.
El sector de la limpieza es una profesión altamente precarizada, incluso a nivel normativo. De hecho, las empleadas del hogar no tuvieron derecho a paro y protección legal completa similar al del resto de trabajadores hasta que se aprobó por real decreto en septiembre de 2022. “Antes de 2022 no tenían obligación, sí de darte de alta, pero la cotización era a cargo de la empleada y el empleador”, explica al otro lado del teléfono Concepción Santodomingo, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO del Hábitat y responsable de trabajadoras del hogar en el sindicato. La situación era compleja, pero el resultado final solía ser que esa cotización no se realizase.
Los problemas actuales de las empleadas del hogar con la jubilación
Incluso ahora que la ley ha puesto las cosas claras, Santodomingo advierte que no todo es tal y como debería ser. “Todo está muy bien sobre el papel, pero la realidad es que, en muchos hogares, muchos empleadores y empleadoras no están cotizando por ellas como deben”. Un ejemplo perfecto de esto son las horas. “Están trabajando a lo mejor 40 horas y cotiza por 10”, explica la sindicalista.
En paralelo, el trabajo en B es muy habitual en el sector, un problema además global, como ya advertía en 2021 el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ‘Making decent work a reality for domestic workers’. El 81% del empleo en el sector era entonces informal: esto es, 8 de cada 10 personas trabajaban en negro, el doble de la media global de todos los trabajos. ¿Son las cifras de España parecidas? Las estadísticas muestran números mejores, pero también confirman que esto ocurre. Las más recientes de la OIT son de 2017 y hablan de un 60,1% de trabajo en b. Las de Oxfam Intermón, de su estudio ‘Trabajo invisible y cuerpos rotos’, son de 2025 y apunta que un 32% de las personas del sector (un 87% de todo el personal de limpieza son mujeres) trabaja de forma informal.
Esto lleva a que el sector sea precario. “La precarización de este sector viene derivada, entre otros elementos, por la amplia presencia de la economía sumergida, lo que deja a las trabajadoras del hogar sin ningún tipo de protección social”, escribe en un artículo en el ‘Anuari del conflicte social’ Rosa Ortiz Monera, de la Universidad de Barcelona. Como suma esta experta, las condiciones precarias existen “incluso cuando se realiza de forma regular”, porque su trabajo suele ser considerado más prescindible y poco valioso.
Según datos de Oxfam Intermón, solo 4 de cada 10 recibe indemnización por despido. El 23,9% de los contratos en el sector son temporales y un 58,84% de las trabajadoras tienen jornadas parciales, suma este informe.
¿Y qué ocurre con la jubilación? El modo en el que se trabaja y la precariedad del sector no ayuda a llegar con buenos datos a la edad de jubilación. Santodomingo habla de “lagunas de cotización, trabajos parciales, interrupciones laborales”, pero también apunta lo que ocurre cuando se alcanza ciertas edades. A los 55 se enfrentan a un mercado laboral que valora más a trabajadoras más jóvenes, pero lo hacen sin los recursos que da un historial laboral sólido (han trabajado mucho, pero no ha dejado rastro burocrático) y con un cuerpo que sufre los efectos de una profesión que, físicamente, es muy exigente. Según Oxfan, un 90,6% de las trabajadoras de hogar y cuidados sufre dolores musculares. Un 74% necesita analgésicos de forma regular u ocasional para poder cumplir con su jornada.
Y mientras esto ocurre no se reconocen sus enfermedades profesionales ni se han aprobado coeficientes reductores. “No lo tiene ni esta profesión ni la ayuda a domicilio, aunque es un trabajo muy sacrificado”, recuerda Santodomingo.