Los dos escenarios a los que se enfrenta Zapatero tras su versión de las joyas

Los escenarios a los que se enfrenta a Zapatero tras su versión de las joyas. Informativos Telecinco
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Zapatero incumplió sus propias normas y ahora se inmola públicamente, con la esperanza de salvarse penalmente. O de recibir la pena más baja posible por el delito fiscal. Pero su versión ha cambiado mucho en estos meses, utilizando siempre a portavoces que han tenido después que pedir disculpas.

Primero les hizo decir que el valor era como mucho de unos 50.000 euros, cuando la tasación es de un 1.300.000. Habló de regalos y de herencias. No solo eso, también negó con rotundidad lo que ahora afirma.

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En mayo, el portavoz Luis Arroyo dijo que de regalos de Arabia Saudí, nada de nada. "Desde luego ha dicho alguien, las joyas son de Arabia Saudita... un regalo de Arabia Saudita, y tal. Eso es falso. Vamos, esto me dice él, que es falso. No ha recibido, que él recuerde, ningún regalo de joyas de Arabia Saudita". Ahora dice lo contrario. Así lo decía en la cadena SER.

Sin embargo, ahora sí apunta a un origen saudí, a un rey que ya murió hace 12 años y, lo más importante, la versión de Zapatero no ha sido corroborada por el país árabe. Ni siquiera le han contestado, dice su abogado. Al margen del daño a la reputación de Zapatero, muchos expertos creen que sí se expone a una sanción.

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Zapatero ante el juez prefirió guardar silencio. Lo rompió un mes después en la televisión pública donde dijo que las joyas eran un regalo de cortesía personal. Ahora, tras 98 días, le amplía esa explicación al magistrado. Asegura que las joyas más valiosas encontradas en su caja fuerte procedían del rey de Arabia Saudí, que se las habría regalado, de forma estrictamente personal, durante su visita a España, en 2007.

La defensa del expresidente asegura haber mandado dos cartas a Arabia Saudi para demostrar que esta versión es cierta, cartas sin respuesta por lo que ahora le piden lo mismo al juez, que solicite una comisión rogatoria para corroborarlo.

Y aquí se abren dos escenarios. En el primero, Zapatero no consigue demostrar que dice la verdad. El delito de contrabando parece, según fuentes jurídicas, tener menos recorrido. Pero seguiría abierta la vía del delito fiscal.

En el segundo caso, consigue demostrarlo. Entonces el contrabando desaparecería directamente. Pero habría que mirar con lupa los últimos años en los que tuvo esas joyas sin declararlas en el impuesto de patrimonio. De nuevo, según fuentes jurídicas, sería difícil que eso acabara teniendo consecuencias.

En cualquier caso, de lo que no hay duda es que Zapatero ya ha sacrificado su propia coherencia ética por su estrategia de defensa judicial. Reconocer que aceptó el regalo, es reconocer no haberlo declarado. Su apuesta por intentar salir judicialmente victorioso pasa por su derrota reputacional.