Tratamientos de belleza

Gisella Gil Buxadé, experta en cuidado de la piel: "Es un error pensar que solo hay que aplicarnos cremas o hacernos tratamientos"

Gisella Gil Buxadé
Gisella Gil Buxadé, autora de Cosmética emocional, el cambio definitivo para la belleza de tu piel.. Lidia Ladera
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¿Uno de tus propósitos del año es mejorar el cuidado de tu piel? ¿No sabes por dónde empezar? Es verdad que, para algunos, la medicina estética es una vía rápida y la más popular actualmente en lo que a cuidado de la piel se refiere. Sin embargo, la cosmética natural y los tratamientos manuales siguen aguantando el tirón, y muchas profesionales aseguran que a la larga son más efectivos para que la piel se mantenga sana y cuidada con los años.

En España, el auge de la medicina estética es imparable. Según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) y su informe ‘Percepción y uso de la Medicina Estética en España 2023’, el 46,6% de la población española se realizó un tratamiento de medicina estética en 2023, siendo los más populares la orientación nutricional (50%), seguido del bótox (39%) y otros inyectables (38%). En cuanto a los tratamientos de medicina estética más demandados están el IPL, rellenos con ácido hialurónico, mesoterapia, PRP y toxina. ¿Cuál es el perfil de los pacientes? La mayoría son mujeres (un 69% de las encuestadas de su consulta), tal y como asegura el SEME, y el 31%, hombres. En ese caso, la franja de edad corresponde a mujeres de 35 a 54 años, pero se está viendo un crecimiento muy grande en jóvenes de 16 a 25 años.

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Como sabemos, cuidarse la piel no es solo aplicarse una crema, tiene mucho que ver con cómo dormimos, qué comemos o cómo nos encontramos anímicamente. Las investigaciones, a día de hoy, revelan que la desesperanza, la falta de sueño o cómo invertimos nuestra energía son determinantes en nuestro proceso de envejecimiento. También lo asegura la experta en el cuidado de la piel Gisella Gil Buxadé, quien ha escrito un libro sobre su método pionero.

'Cosmética emocional, el cambio definitivo para la belleza de tu piel' (Editorial Kôan, 2025) es un libro que pretende que entendamos la relación existente entre afecciones cutáneas como acné, celulitis, ojeras o arrugas prematuras y patrones emocionales y estilos de vida. Hablamos con la experta en naturopatía, con más de 25 años de experiencia, y fundadora de Cosmética Emocional desde donde imparte talleres, charlas y retiros.

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Pregunta: Para quienes quieren empezar el año cuidando su piel. ¿Qué es aquello que priorizarías para empezar y mantenerlo en el tiempo?  

Respuesta: Lo primero, mimetizarse con la estación del año en la que estamos. Es importante que aprendamos a cuidarnos acorde a los ciclos de la naturaleza. Lo segundo, escucharse y priorizarse: una buena piel empieza por una buena coherencia interna y, por supuesto, un estilo de vida saludable. Pensamos que cuidar la piel es solo aplicarnos cremas o hacernos tratamientos estéticos. Debemos empezar a interiorizar que el sustrato que alimenta nuestra piel viene de los mensajes de nuestros pensamientos y palabras.  

P: ¿Qué consejos darías para cuidar la piel en invierno? 

R: El invierno nos exige mirar hacia dentro, hidratarnos profundamente. El concepto nourishing coge más fuerza que nunca. Es tiempo de contemplar, descansar y nutrir, no solo la piel, también nuestra vida interior. Bañeras de agua con sal, infusiones para el riñón (órgano yin de invierno), caldos de huesos ricos en colágeno, alimentos oscuros, raíces, ejercicio suave, bajar el ritmo, muchos mimos, en definitiva, hibernar. Pueden servirnos los tratamientos regenerativos, peelings, radiofrecuencia o HIFU (Ultrasonido focalizado de alta intensidad). Aprovechar para eliminar manchitas o deleitarnos con masajes faciales. El mejor tip: conservar la energía que más adelante debe explosionar. Si hacemos bien el trabajo en invierno, en primavera podremos renacer con nuestra mejor piel.  

P: En este sentido, la cosmética emocional puede ser una buena opción, como tú propones en tu libro. ¿De dónde viene este método? 

R: Es una nueva categoría cosmética que creé en 2016, vincula la cosmética a las emociones estableciendo una conexión entre emociones y piel. No podemos olvidar que piel y cerebro están unidos y transmiten mensajes de ida y vuelta. La piel no responde de forma aislada, actúa junto al sistema nervioso, el sistema inmune y el cerebro. Por tanto, hay que integrarlos.  

P: ¿Por qué decidiste crear tus propios productos? 

R: Vino por casualidad fruto de los fantásticos resultados que vi en mi propia consulta como naturópata. Más tarde cuando abrí la vista al mercado -en 2016- me di cuenta que nadie ofrecía un cuidado holístico real. El cuidado se quedaba en lo superficial. La cosmética natural o química, tal y como la conocíamos hasta hoy, atiende solo a la punta de un gran iceberg. Si queremos transformar la piel, revertir la información celular o alargar los telómeros hay que involucrar la energía, las frecuencias, los neurotransmisores… En definitiva, hablarle su idioma. Cuando ves como responde a ello, ya no hay vuelta atrás. La piel es el órgano que más siente y merece ser tratado como tal.  

P: En un mercado cada vez más saturado de propuestas para la piel. ¿Cómo deberíamos escoger la cosmética? ¿Cómo podemos conocer nuestra piel? 

R: Apostar por el Skinimalismo. Fórmulas multifunción que sean alimento para la piel, olvidarse de interminables pasos y saber interpretarla. Una buena cosmética debe estar viva, ser respetuosa con el planeta, ser lo más pura, orgánica y limpia posible y lo ideal es que traspase el cuerpo físico para incluir mental, energético y emocional solo así llegamos a la verdadera raíz para revertir el deterioro celular.  

P: Se habla mucho del retinol, del ácido hialurónico... ¿Qué debemos tener en cuenta al usar productos con estos ingredientes? 

R: Me gusta llamarles “la brigada”, ellos trabajan muy bien a nivel superficial, rellenan, tapan desperfectos, estimulan a las células cutáneas, aceleran la regeneración, reconstruyen, etc. Qué no es poco, pero que en ningún caso modifican la información celular. No trabajan desde dentro, tampoco está demostrado que aumenten su eficacia con luz roja. Son moléculas muy grandes y llegan hasta donde llegan. Hoy ya disponemos de una cosmética que te acompaña a modificar tu respuesta ante el espejo, que se comunica con el cerebro, que habla con las células para armonizarlas y eso me parece un gran avance en el tratamiento de la piel.  

P: En tu libro también hablas de los neurotransmisores: ¿qué son y cómo ayudan a nuestra piel? 

R: Son biomoléculas que se sintetizan de forma natural en las terminaciones nerviosas y son capaces de ser reproducidos por las células de la piel y del sistema inmune. Me gusta llamarles “mensajeros de luz” ya que transmiten información valiosa entre neuronas, a través de longitudes de onda (energía), asegurando el contacto entre el sistema nervioso y la piel. Son tan importantes que la condición de nuestra piel —su estado y belleza— depende en un 40% de su presencia. Dependiendo de la información que transmitan, el aspecto de nuestra piel puede variar (reluciente, decaída, cansada, tersa, relajada,…) .

P: ¿Qué importancia tiene el sexo en la salud de nuestra piel? ¿Influye tener una vida sexualmente activa? 

R: Todo lo que sea placer nos estimula, la oxitocina generada en nuestros encuentros íntimos nos acompaña a revertir el cortisol, por tanto, actúa como alimento emocional que detoxifica la sangre. Si le añadimos endorfinas, grandes aliadas del glow y la calidad de la piel, y unos toques de dopamina de la buena, que mejora la elasticidad, tenemos la ensalada perfecta para revertir el estrés oxidativo y con ello los temidos radicales libres. Amar(se) es un must para la salud de nuestra piel.