Alimentos que creemos que son ‘malos’, pero que en realidad tienen propiedades beneficiosas: del pan a los pistachos
No sólo es cuestión de comida, se trata también de moderar las cantidades; la dieta Mediterránea se considera de las más óptimas y saludables
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¿Alguna vez has escuchado decir que “el pan engorda”? O que “los huevos producen colesterol”. Desde el jamón hasta algunos lácteos enteros fermentados, hay evidencia científica de que algunos alimentos que se demonizan en la dieta son, en realidad, beneficiosos.
Los que se van a exponer a continuación se pueden encontrar en cualquier tienda o supermercado. Además, se engloban dentro del contexto de la dieta Mediterránea, calificada como “una de las más saludables” por parte de entidades como la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFyC).
Aceite de oliva virgen extra
Es una de las bases de la dieta Mediterránea, además de una de las mejores grasas beneficiosas para nuestro cuerpo. Si bien, es de los que más calorías contiene, es rico en ácidos grasos monoinsaturados y polifenoles -compuestos bioactivos naturales con efecto antioxidante e inflamatorio.
En una de las últimas actualizaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) explican que una de las bases de la alimentación saludable es, precisamente, “preferir optar por aceites ricos en grasas insaturadas”.
¿Y qué dicen al respecto de las grasas saturadas? Son la otra cara de la moneda: no deben aportar más del 10% de nuestra ingesta calórica total.
Pan (pero no cualquiera vale)
Uno de los mitos más extendidos: cenar pan por la noche engorda. O que el pan es malo para la salud. Si bien, la cuestión radica en el cereal refinado que se suele utilizar a escala industrial, el pan, como tal, no es malo si sabemos a por cuál ir.
En este sentido, aquellos hechos con harina 100% integral, masa madre o de fermentación larga -y con pocos, o sin azúcares añadidos- contienen fibra, vitaminas del grupo B y pueden ayudar al control glucémico si se consumen en cantidades moderadas. ¿Y quién avala datos como estos? En este caso es la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria quién lo da a conocer en uno de sus últimos informes.
Pistachos, cacahuetes, anacardos y demás frutos secos
Aquí el tema puede ser controvertido y hay que prestar atención a las cantidades. Los frutos secos, en general, son conocidos por tener un aporte calórico enorme. Sin embargo, si las raciones pequeñas diarias son la clave para tener un mejor perfil cardiovascular.
Grasas insaturadas, fibra, proteínas vegetales, magnesio y otros micronutrientes forman parte del plantel de beneficios que aportan. Eso sí, siempre y cuando sean naturales o tostados sin azúcar ni sal añadida.
Huevos
Nuevamente, es el contexto y los acompañamientos lo que definen a este alimento como ‘malo’. Sin embargo, los huevos no presentan contraindicaciones en personas que no sufren de ninguna patología.
Aunque tradicionalmente se asociaban a un exceso de colesterol, en realidad son una fuente rica de vitaminas -A, D y B12-, además de proteínas como la albúmina y la colina, que forma parte del grupo B, presente en la yema del huevo y que contribuye a una mejor funcionalidad mental.
¿Y qué hay de la cantidad? Ya en 2024 la Universidad de Harvard dio a conocer que podíamos llegar a consumir hasta siete huevos por semana sin que esto supusiera un riesgo para nuestra salud -y siempre y cuando, como antes se ha mencionado, que la persona no tenga ninguna patología que impida el consumo de este alimento-.