Conflictos familiares

Una terapeuta explica qué hacer cuando tu familia no es 'saludable' para ti: "No podemos cambiar el pasado, pero sí resignificarlo"

Fotograma de la película 'Los domingos'. BTeam Pictures
Compartir

Hay veces que la familia duele: la relación con los padres, los hermanos, los suegros... Los expertos suelen referirse a las consecuencias emocionales y psicológicas de vivir en familias disfuncionales, sin embargo, también advierten que la mayoría de las familias lo son en algún grado, y que siempre podemos con la ayuda de especialistas conseguir reparar los daños, por lo menos, los que nos afectan a nosotros mismos; al bienestar de nuestro día a día. "La soledad dentro de la familia puede ser muy dolorosa. A menudo, detrás de esto hay una falta de comunicación emocional o un estilo de crianza que no valida las emociones de las hijas e hijos", señalaba en una entrevista para la web de 'Informativos Telecinco', la psicóloga Nataxa Ruzafa. Y es que, precisamente, una de las señales de alarma más comunes en la etapa adulta es sentirse desconectado de la propia familia de origen, solo o fuera de lugar.

Cada vez es más frecuente, además, escuchar los testimonios de hijos hablando de la relación (inexistente o con problemas) que existen con los padres. Uno de los últimos casos más mediáticos ha sido el de Brooklyn Beckham. "No quiero reconciliarme con mi familia. No me van a controlar. Yo me represento a mi mismo por primera vez en mi vida. En toda mi vida, mis padres han controlado las narrativas en prensa sobre la familia. Los posts simulados para las redes sociales, los acontecimientos familiares y las relaciones falsas han sido los adornos de la vida en la que nací", afirmaba tajante en un comunicado emitido a través de Instagram hace algunas semanas. Lo que ha sucedido durante todos estos años, solo él -ellos- lo saben, pero lo que está claro es que cuando un hijo decide tomar una decisión de manera tan tajante cuando ya es adulto, hay que escucharla.

PUEDE INTERESARTE

Qué hacer si nuestra familia no es saludable para nosotros

¿Qué sucede cuando una relación en nuestra vida no es sana? ¿La podemos sentir en nuestro cuerpo? En 'Ruta hacia las relaciones en positivo' (Plataforma Editorial, 2026), la terapeuta familiar, Carmen Fernández, advierte que sí que, precisamente, empiezan a sentirse en el cuerpo. "Se sienten como un nudo en el estómago antes de ver a esa persona. Como tensión en los hombros después de una conversación, como agotamiento emocional constante, como esa sensación de “no soy yo cuando estoy contigo”. Cuando una relación no es sana, tu sistema nervioso lo sabe antes que tu discurso racional. Yo hablo mucho de la autoconsciencia como punto de partida. Si necesitas justificártelo todo, minimizar lo que sientes o repetirte “no es para tanto”, probablemente sí es para tanto", señala a la web de Informativos. Porque una relación sana o en positivo nos expande, no llena nuestro cuerpo de tensión ni miedo. Pero, sobre todo, no tienes que dejar de ser tu mismo para adaptarte.

La familia es un laboratorio emocional, explica Carmen, pero ese laboratorio debe ser seguro porque es el primero, donde nos vamos a configurar como personas. "Cuando una familia no es saludable, se generan dinámicas de silencio, roles rígidos, lealtades invisibles y heridas que nadie nombra. Muchas veces seguimos siendo “la hija responsable”, “el hermano fuerte”, “la oveja negra”, aunque tengamos 45 años". Para restaurar los vínculos no podemos volver a ser como antes, necesitamos hacer madurar esos vínculos, y eso a veces implica tomar decisiones incómodas. "Dejar de intentar que nuestros padres o hermanos sean lo que no supieron ser. En mi propia historia aprendí que no podemos cambiar el pasado, pero sí resignificarlo". Para ella restaurar un vínculo es poner límites sin culpa, hablar desde el adulto que eres, no desde el niño herido; y sobre todo, aceptar que quizá "la reconciliación no siempre implica cercanía, sino paz interior. A veces restaurar es acercarse, otras es tomar distancia sin odio. Ambas pueden ser actos profundamente sanos".

PUEDE INTERESARTE

Los pasos para reconstruir una relación negativa

Cuando un hijo o hija decide cortar los lazos o marcar sus propios límites o reglas en la familia de origen para proteger su estabilidad emocional, desde los padres eso se suele vivir con desconcierto, culpa o incluso sensación de traición. Sin embargo, para que la relación se repare las dos partes deben estar comprometidas en revisar su responsabilidad, o por lo menos en escuchar. "Una relación sana —también entre padres e hijos adultos— se construye desde el respeto mutuo, no desde la obligación ni el miedo a “qué dirán”. La pregunta no es “¿quién tiene razón?” sino “¿Qué necesita cada uno para estar emocionalmente en paz?”", explica Carmen Fernández, certificada como entrenadora en Disciplina Positiva por la Asociación Americana, además de terapeuta de estrés y trauma infantil.

Además de contar con la ayuda de profesionales, podemos seguir algunos pasos para construir o reconstruir una relación en positivo ya sea con un familiar o con un amigo. Ella misma trabaja con once pilares que forman parte del enfoque de 'Relaciones en Positivo', pero estos son tres de ellos:

  1. Autoconsciencia. Antes de hablar del otro, mírate tú. ¿Qué parte estás repitiendo? ¿Qué herida se activa?
  2. Comunicación consciente. No es lo mismo decir “es que tú siempre…” que decir “cuando ocurre esto, me siento…”. Cambia completamente la energía.
  3. Microacciones sostenidas. No son los grandes discursos los que reconstruyen vínculos, son los pequeños gestos coherentes repetidos en el tiempo.

"Reconstruir implica humildad, implica aceptar que quizá tú también contribuiste al deterioro. Y eso, aunque duela, libera", subraya.

Las bases de una relación en positivo

Tenemos muy claro qué ocurre cuando una relación no es sana para nosotros, pero no hemos hablado de qué es una relación sana y, si en algún grado, debemos aceptar que haya conflicto o problemas, ya que las relaciones entre familia o amigos no son fáciles. Como dice la terapeuta, lo negativo no es solo inevitable sino necesario, porque el conflicto cuando se gestiona bien fortalece a ambas partes y las ayuda a crecer. "Yo no creo en las relaciones “happy flowers”, creo en relaciones conscientes. El problema no es discutir, sino es cómo discutimos y si sabemos volver al encuentro después porque la perfección no une pero la reparación sí".

Las bases de una relación en positivo, entre otras, son:

  • Admiración mutua.
  • Comunicación honesta.
  • Responsabilidad emocional.
  • Capacidad de reparación después del conflicto.

Las relaciones para que duren, además, advierte que necesitan actualizarse porque todos crecemos, es decir, el hermano que te quitaba el juguete, la amiga adolescente con la que compartías secretos, etc. Para ello hay que actualizar la mirada, para que las relaciones perduren en el tiempo requieren espacios de conversación real, respeto por las diferencias y celebrar el crecimiento del otro sin competir. "Y algo que a veces olvidamos: elegir seguir estando. Las relaciones adultas no sobreviven por inercia. Sobreviven por decisión", termina.