Bienestar

Los efectos reales de tomar café por la tarde para el descanso nocturno, según los expertos

El café tiene un efecto acumulativo en el cuerpo. Freepik
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MadridEl café forma parte de la vida diaria de millones de personas. Para muchos es ése pequeño impulso que ayuda a empezar con buen pie el día, mantener la concentración o superar el bajón de la tarde. Sin embargo, hay un momento especialmente controvertido para tomarlo: a última hora del día. ¿Realmente afecta al sueño o es solo un mito?

Aunque hay quienes aseguran que pueden tomarse un café después de comer o incluso por la tarde sin notar sus consecuencias, la evidencia científica apunta a una realidad mucho más compleja. Ésta no es siempre tan evidente. Porque el impacto de la cafeína en el descanso nocturno no se mide solo en si se consigue dormir, sino en cómo se duerme.

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El café por la tarde sí afecta al sueño

Uno de los aspectos más engañosos de tomar café por la tarde es que sus efectos no siempre son evidentes a simple vista. Muchas personas afirman que pueden tomarse un café a última hora del día y dormirse sin problema, lo que refuerza la idea de que no les afecta. No obstante, los expertos insisten en que el impacto de la cafeína no debe medirse solo por la facilidad para conciliar el sueño, sino por la calidad del descanso durante la noche.

Distintos estudios han demostrado que la cafeína puede alterar la arquitectura del sueño, reduciendo especialmente las fases profundas, que son las más reparadoras. Esto quiere decir que, aunque una persona duerma las mismas horas, su descanso puede ser menos efectivo. Asimismo, se ha observado que puede aumentar el número de microdespertares y hacer el sueño más superficial, algo que muchas veces pasa desapercibido, pero que se traduce en una sensación de cansancio al día siguiente.

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A esto hay que sumar otro factor importante: la percepción subjetiva. Algunas investigaciones han encontrado que las personas no siempre son conscientes de que su sueño ha empeorado después de consumir cafeína. Pueden pensar que han descansado bien cuando, en realidad, su cerebro ha pasado menos tiempo en fases clave para la recuperación. Por esto, los expertos advierten que el café por la tarde puede actuar como un interferente silencioso, afectando al descanso sin que necesariamente se note de manera inmediata.

La cafeína sigue activa durante horas

Uno de los aspectos más importantes, y que pocos conocen, del café es que sus efectos no desaparecen rápidamente después de consumirlo. La cafeína tiene una vida media relativamente larga en el organismo, por lo que puede permanecer activa durante varias horas después de haber tomado la última taza. En términos generales, su vida media se sitúa entre las 4 y 6 horas, aunque en algunas personas pueden prolongarse incluso más, dependiendo de factores como la genética, la edad, el consumo habitual o el estado de salud.

Esto quiere decir que un café que se tome a media tarde no es un estímulo puntual, sino que tiene un efecto que puede seguir presente en el cuerpo bien entrada la noche. Si una persona toma un café a las 17:00, es posible que a las 23:00 todavía tenga una cantidad significativa circulando en su organismo. Aunque esa cantidad no sea suficiente para impedir el sueño de una manera evidente, sí que puede interferir en los procesos que regulan el descanso.

Por otro lado, la cafeína actúa bloqueando los receptores de adenosina, una sustancia que el cuerpo produce a lo largo del día y que está directamente relacionada con la sensación de sueño. Al interferir en este mecanismo, la cafeína no solo mantiene el estado de alerta, sino que retrasa la señal biológica que indica al organismo que es el momento de descansar. Este efecto puede provocar que el sueño llegue más tarde, sea más ligero o menos reparador.

Otro aspecto relevante es que no todas las personas metabolizan la cafeína al mismo ritmo. Algunas pueden eliminarla rápidamente, mientras que en otras su efecto se prolonga durante más tiempo, lo que aumenta el riesgo de que el café de la tarde afecte al descanso nocturno.

El efecto acumulativo de la cafeína

Uno de los aspectos más importantes del consumo de café por la tarde es su efecto acumulativo. Tomar una taza puntual puede no generar un impacto evidente en una noche concreta, pero cuando este hábito se repite cada día, las pequeñas alteraciones en el sueño empiezan a sumarse. Dormir ligeramente peor cada noche puede traducirse con el tiempo en fatiga persistente, menor capacidad de concentración y una sensación general de descanso insuficiente.

Esto crea un círculo difícil de romper: el cansancio acumulado lleva a consumir más cafeína al día siguiente para compensar la falta de energía, lo que a su vez vuelve a afectar al descanso nocturno. Por lo que el problema deja de ser un café aislado y pasa a convertirse en un patrón.

¿A qué hora se debería dejar de tomar café?

Aunque no hay una regla universal que pueda servir para todo el mundo, los expertos coinciden en una recomendación general: evitar la cafeína a partir de media tarde. Algunas guías de higiene del sueño sugieren dejar de consumirla entre 6 y 10 horas antes de irse a la cama, dependiendo de la sensibilidad que tenga cada uno.