Bienestar

El síntoma silencioso que aparece meses antes de un infarto y que muchos confunden con cansancio

Las mujeres suelen presentar síntomas más silenciosos y menos evidentes
Las mujeres suelen presentar síntomas más silenciosos y menos evidentes. Freepik
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MadridCuando se piensa en un infarto, la imagen más común suele ser: dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar y una situación de emergencia evidente. No obstante, los cardiólogos llevan años insistiendo en algo importante: muchos problemas cardiovasculares empiezan a mostrar señales mucho antes de que ocurra el episodio agudo.

Pero, una de las más frecuentes y también más ignoradas es el cansancio persistenteNo se trata del agotamiento normal después de una mala noche o una semana difícil, sino de una fatiga continua, desproporcionada y difícil de explicar que puede aparecer meses antes de un evento cardíaco importante. El problema es que muchas personas lo atribuyen al estrés, la edad, el trabajo o la falta de descanso, pasando completamente desapercibido.

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El cuerpo rara vez no avisa

Los especialistas en cardiología explican que los problemas cardiovasculares no suelen aparecer de un día para otro. En muchos casos, el organismo lleva tiempo funcionando con dificultades antes de que aparezca un infarto. Cuando el corazón comienza a bombear con menos eficacia o las arterias presentan obstrucciones progresivas, el cuerpo puede empezar a mostrar síntomas sutiles relacionados con la falta de oxígeno y energía en distintos tejidos.

Uno de ellos es precisamente la fatiga persistente. Muchas personas describen agotamiento constante, falta de energía inexplicable, sensación de debilidad, dificultad para realizar actividades cotidianas o cansancio incluso después de descansar. A pesar de que el síntoma puede tener muchas causas diferentes, los cardiólogos insisten en que no debería normalizarse cuando aparece de forma prolongada y sin una explicación clara.

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El cansancio cardíaco no siempre se parece al cansancio normal

Uno de los grandes problemas es la fatiga relacionada con el corazón suele confundirse fácilmente con el agotamiento cotidiano. Vivimos en una época donde sentirse cansado se ha vuelto algo normal a causa del estrés, falta de sueño, jornadas largas, hiperconectividad o sobrecarga mental.

Por eso, muchas personas tardan muchísimo en consultar cuando aparece un cansancio persistente. Sin embargo, algunos especialistas explican que el cansancio de origen cardiovascular suele sentirse de forma diferente: aparece con esfuerzos pequeños, empeora progresivamente, limita actividades habituales y no mejora realmente con el descanso.

Subir una escaleras, caminar distancias cortas o realizar tareas cotidianas puede empezar a requerir un esfuerzo desproporcionado. El problema es que ese cambio al ser gradual muchas veces pasa desapercibido porque ocurre lentamente.

Las mujeres suelen presentar síntomas más silenciosos

Uno de los aspectos más importantes que destacan los especialistas es que las señales previas a un infarto no son siempre iguales en hombres y mujeres. En ellas, los síntomas pueden ser mucho más difusos y menos evidentes que el clásico dolor intenso en el pecho.

De hecho, diversas investigaciones muestran que las mujeres presentan con más frecuencia fatiga extrema, dificultad para respirar, náuseas, molestias en la espalda o mandíbula, mareos o sensación general de malestar antes de un evento cardíaco. Es precisamente por eso, por lo que muchos casos tardan más en detectarse.

¿Por qué el corazón puede provocar fatiga?

El corazón es el encargado de bombear sangre y oxígeno a todo el organismo. Cuando existe algún problema cardiovascular, el cuerpo puede recibir menos oxígeno del necesario para funcionar de manera correcta. Por lo que hay menos energía disponible.

Además, cuando el corazón trabaja con dificultad, el organismo necesita realizar un esfuerzo extra incluso para actividades normales, lo que genera sensación continua de agotamiento. En ciertos casos, la fatiga aparece porque el cuerpo entra en un estado constante de estrés fisiológico intentando compensar el problema cardiovascular.

Aunque el cansancio puede ser una de las señales más silenciosas, rara vez aparece completamente aislado. Los especialistas aconsejan más prestar atención cuando se acompaña de dificultad para respirar, presión o molestia en el pecho, palpitaciones, mareos, sudoración, hinchazón de piernas o dolor en espalda, cuello, mandíbula o brazos.

El problema es que muchos de estos síntomas pueden parecer poco específicos al principio, lo que hace que algunas personas retrasen la consulta médica por no darles importancia.

Una de las cosas más importantes que hay que entender es que los problemas cardíacos no siempre empiezan con síntomas dramáticos. A veces el cuerpo habla mucho antes y de maneras mucho más silenciosas. Puede ser un cansancio más raro de lo normal, una fatiga que no encaja, menos resistencia física o sensación de agotamiento constante.

El objetivo no tiene que ser alarmarse por cualquier episodio de cansancio, sino prestar atención cuando hay algo extraño, sobre todo, en personas con factores de riesgo, como puede ser hipertensión, colesterol elevado, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. Cuando el cuerpo cambia de manera persistente y sin una explicación clara, conviene escucharlo y acudir a un profesional.