Bienestar

Beber café cada día sí tiene efectos en el cuerpo: la ciencia por fin llega a una conclusión al respecto

La cantidad consumida importa mucho
La cantidad consumida importa mucho. Pexels
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El café es una de las bebidas más consumidas del mundo, pero también una de las más estudiadas. Durante décadas, diversos estudios parecían enviar mensajes contradictorios: unos afirmaban que tenía muchos beneficios para la salud mientras que otros alertaban sobre sus posibles efectos. El resultado fue que muchas personas comenzaron a cuestionarse si tomar café todos los días era realmente bueno o malo.

Sin embargo, hoy la evidencia científica es mucho más sólida que hace unos años. Aunque todavía existen matices importantes según la cantidad consumida, la sensibilidad a la cafeína de cada uno o cierta condiciones médicas, los expertos coinciden en una idea general: el consumo moderado de café forma parte de un estilo de vida saludable para la mayoría de las personas y puede, incluso, aportar ciertos beneficios a largo plazo. Esto no quiere decir que sea una bebida totalmente inocua o que cuanto más se consuma mejor.

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El café: de sospechoso habitual a aliado potencial

El café siempre ha estado rodeado de dudas. Primero se le relacionó con problemas cardiovasculares, hipertensión, nerviosismo y también con algunas enfermedades crónicas. No obstante, a medida que las investigaciones han mejorado y los estudios han seguido a grandes poblaciones durante años, la visión sobre esta bebida ha cambiado significativamente.

Hoy en día, numerosos trabajos científicos sugieren que un consumo moderado de café puede asociarse con una reducción del riesgo de diversas enfermedades, sobre todo cuando está integrado dentro de un estilo de vida saludable. La razón es que el café no contiene únicamente cafeína. También aporta cientos de compuestos bioactivos, entre ellos antioxidantes y polifenoles, que pueden ejercer efectos beneficiosos sobre distintos procesos del organismo.

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El cerebro es uno de los grandes beneficiados

Uno de los hallazgos más interesantes de los últimos años tiene relación con la salud cerebral. Un estudio publicado en JAMA y analizado por investigaciones de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard siguió a más de 130.000 personas durante varias décadas. Los resultados mostraron que aquellos que consumían entre dos y tres tazas de café con cafeína al día presentaban un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia en comparación con las personas que apenas lo consumían.

Los investigadores observaron una reducción cercana al 18% en el riesgo de demencia entre los consumidores moderados de café. Asimismo, los beneficios parecían estar relacionados principalmente con la cafeína, ya que el café descafeinado no presentaba la misma asociación protectora.

Los expertos piensan que compuestos como la cafeína y los polifenoles podrían ayudar a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, dos procesos relacionados con el envejecimiento cerebral y el deterioro cognitivo.

La cafeína sigue siendo la protagonista

Cuando se piensa en café, inevitablemente también se piensa en la cafeína. Esta sustancia actúa como estimulante del sistema nervioso central y es responsable de gran parte de los efectos que notamos después de tomar una taza.

La cafeína bloquea temporalmente la acción de la adenosina, una molécula relacionada con la sensación de cansancio. Como consecuencia, aumenta el estado de alerta, mejora la concentración y puede ayudar a combatir la somnolencia temporalmente. Debido a ello, muchas personas sienten que no pueden empezar el día sin tomar su café.

Sin embargo, los especialistas recuerdan que esta misma acción estimulante puede ser un problema cuando el consumo es excesivo o cuando se realiza demasiado tarde.

No todos son beneficios

La ciencia parece haber llegado a un consenso bastante claro: el café puede formar parte de una alimentación saludable, pero eso no quiere decir que cualquier cantidad sea adecuada. El exceso de cafeína puede provocar nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, insomnio, palpitaciones, molestias digestivas y alteraciones del sueño.

Las personas que son más sensibles a la cafeína pueden notar estos efectos incluso con cantidades relativamente pequeñas. Por eso, se recomienda prestar atención no solo a la cantidad de café consumida, sino también al momento del día en el que se toma.

Algunos estudios recientes sugieren que el consumo matutino podría asociar con mayores beneficios cardiovasculares y menos interferencias sobre los ritmos circadianos. Sin embargo, consumir café por la tarde o por la noche aumenta las posibilidades de alterar el sueño, incluso en personas que piensan que lo toleran bien.

La dosis marca la diferencia

La conclusión más repetida por los investigadores es precisamente esa: la cantidad de café que se toma es muy importante.

La mayoría de los estudios que encuentran beneficios se sitúan en torno a dos o tres tazas diarias de café con cafeína. Más allá de esas cantidades, los beneficios pueden no solamente no aumentar, sino que pueden comenzar a aparecer efectos negativos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que hasta unos 400 miligramos de cafeína al día son seguros para la mayoría de los adultos sanos, lo que equivaldría a unas 4 tazas de café, dependiendo de su elaboración.