Denuncia que el lugar en el que visita a su hija, con autismo severo, lleva un mes sin aire acondicionado: "Aquello es una olla"
Denuncia que el centro "deja mucho que desear" y que el calor afecta a los niños, "hay hasta bebés"
La lucha de una familia con un hijo con autismo por la creación de más colegios de Educación Especial
BilbaoRaquel García es madre de Irati, una niña de 13 años con autismo severo, un trastorno que provocó que la convivencia en casa de esta familia vizcaína “fuera muy mala”, hasta el punto que se optó porque la menor residiera en un centro para personas con discapacidad de Erandio. Cada semana, Raquel visita a su pequeña en un punto de encuentro de Sarriko, un espacio que denuncia “deja mucho que desear”, pero que estos días se ha convertido “en una auténtica olla”, porque, en plena ola de calor, “lleva un mes sin aire acondicionado”.
La semana pasada, esta madre y presidenta de la Asociación Lagundu Euskadi, acudió al PEFEAE, un punto de encuentro no judicial gestionado por el departamento de Acción Social de la Diputación Foral de Bizkaia, para visitar a su hija y el ambiente era “irrespirable”.
Con temperaturas en la calle de casi 35 grados, en el interior el encuentro se produjo, según relata, en una habitación “que no tiene más de 10 o 12 metros cuadrados” y en la que “o no hay ventanas o si las hay, son cristaleras, que no pueden abrirse”. El calor y la falta de ventilación, “cuando por allí llevan todo el día pasando familias”, colmaron el vaso de la paciencia de esta usuaria.
"No son condiciones"
Tras comprobar que, “esta misma semana siguen sin aire, y que son varias las familias que “se están quejando de lo mismo”, esta madre ha decidido presentar una queja formal. Lo ha hecho en el propio centro y, de manera electrónica, en la Diputación vizcaína.
Raquel puntualiza que la reclamación “no es contra los trabajadores del centro, porque ellos también son víctimas” y recalca que “les han comprado unos ventiladores”, pero esa no es la solución para un centro que “no está adaptado” y no reúne las condiciones para tener allí a los niños y a sus familias, “hay incluso, bebés”.
Denuncia que “aquello es un horno” con “todos allí metidos, durante la hora que dura la visita, sin ventilación ni aire acondicionado”, cuando además el calor hace que niños como Irati se muestren “más irritables”, protesta.