Juegos Olímpicos

El snowboarder donostiarra Álvaro Romero competirá en los Juegos Olímpicos de Invierno: "Esquío desde que tenía dos años y medio"

El snowboarder donostiarra de 22 años sobre su tabla
El snowboarder donostiarra de 22 años, Álvaro Romero, sobre su tabla.. Redacción Euskadi
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San SebastiánTras cuatro vuelos y 40 horas de viaje, el donostiarra Álvaro Romero llegaba a Euskadi: “Por fin en casa”. Cansado y satisfecho tras lograr el pasado domingo, en la última prueba de la Copa del Mundo de China, clasificarse para sus primeros Juegos Olímpicos de Invierno, al joven snowboarder de 22 años aún le dio tiempo de cenar en casa de unos amigos para celebrar, como buen donostiarra, el Día Grande de su ciudad que se ha celebrado este 20 de enero, a ritmo de tambores y barriles.

En menos de una semana, Álvaro viaja a Francia a entrenar y tres días más tarde a Austria para recalar por último en Italia, donde entre el 6 y el 22 de febrero se disputarán los Juegos Olímpicos de Invierno, en Milán-Cortina d'Ampezzo. El jueves 12, es el día marcado en el calendario de este deportista, que lleva desde que tenía dos años y medio deslizándose por la nieve.

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“He esquiado en la estación de esquí de Astún desde muy pequeño, porque a mis padres siempre les ha gustado la nieve, hasta que con 10 años probé a cambiar los esquíes por la tabla de snow”, recuerda. Solo cinco años más tarde y “sin haber visto nunca antes en mi vida un circuito de snowboard cross quedé segundo en la clasificación en Formigal”.

"Me he quitado un gran peso de encima"

Desde entonces, este deportista, al que “todo lo que sea deslizarme me gusta”, y que ha practicado desde skateboard a surf, no ha dejado de saborear las mieles del éxito en el deporte blanco, sumando premios a su palmarés, como su primer podio en la Copa del Mundo, en 2023 en Veysonnaz o, ese mismo año, lograr ser campeón del Mundial Junior.

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Álvaro logró clasificarse este pasado domingo en la última prueba de la Copa del Mundo de China

Pero también ha tenido tiempo de paladear los sinsabores habituales de una práctica deportiva en la que “alcanzamos los 90 kilómetros por hora en descensos, donde hay saltos, curvas y donde coincides con otros corredores”. El resultado ha sido la fractura de dos vértebras de la espalda y más recientemente, la rotura del pubis que le obligó a quedarse fuera la mitad de la temporada, “me perdí la mitad de las carreras” y por eso, este año "he llegado tan justo".

El donostiarra reconoce que ha sufrido para lograr el pase durante la última prueba de la Copa del Mundo disputada en la estación china de Dongbeiya, por la presión autoimpuesto: “No he disfrutado del todo sobre la tabla”, “no era yo mismo”, confiesa. Por eso, lograr este domingo el pase olímpico le ha supuesto quitarse "un gran peso de encima”. La cita italiana se presenta como “una oportunidad para volver a disfrutar, competir y porqué no, hacerlo bien, pero no me marco el reto de conseguir medalla”, puntualiza.

Dejamos a Álvaro que disfrute del “merecido descanso del guerrero” y sobre todo, del Día Grande de su ciudad, San Sebastián, “voy a ir a ver a mi padre que sale en una tamborrada”, confiesa. En unas semanas, serán a él a quien no le quiten ojo mientras desciende por las pistas heladas italianas. ¡Suerte!