El infierno en el que vivía una joven de Vitoria, "aterrorizada" por su pareja: golpes, insultos, amenazas y una brutal violación

El detenido entró en prisión provisional al día siguiente de su detención y ha sido condenado a casi 14 años y medio de cárcel
La joven pactó un código con su madre que debía llamar a la policía si cada día a primera hora no la llamaba por teléfono
Vitoria-GasteizLa Audiencia Provincial de Álava ha condenado a un joven a casi 14 años y medio de prisión por violar a su novia, que vivía "aterrorizada y temía por su vida", hasta el punto de sufrir un "trastorno por estrés agudo", que ha requerido de tratamiento médico, psicológico y psicofarmacológico. Además, el fallo obliga al acusado a indemnizar a la víctima con 30.000 euros por el daño moral y 200 euros más por las heridas que le causó, y le impone cinco años de libertad vigilada. La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV).
La violación a la que la sometió su pareja en 2023 sacó a la luz el infierno que la joven vivía en Vitoria, por culpa del que entonces era su pareja. Tenía "miedo" y estableció un código con su madre conforme al cual, si no se ponía en contacto con ella a primera hora de la mañana, antes de ir a trabajar, debía de llamar a la policía. La relación acabó "abruptamente" el día 22 de octubre de 2023 "después de haber sido amenazada y agredida física y sexualmente por el acusado al que sigue teniendo miedo".
La relación entre ambos empezó cuatro años antes, cuando los dos eran menores de edad. A principios de 2022, se fueron a vivir juntos y desde el principio, él se mostró controlador, celoso y agresivo. “Tras iniciar la convivencia era habitual que le amenazara si no accedía a sus pretensiones fueran del tipo que fueran, amenazas que llegaron a ser de muerte y que hacía extensiva a su familia particularmente a su madre”, detalla la sentencia.
Comenzaron los gritos, los golpes al mobiliario y con el paso del tiempo la situación fue empeorando. El condenado no dejaba a su novia comunicarse con libertad con su familia, le llegó a quitar su teléfono móvil y solo le dejaba recibir llamadas en un dispositivo antiguo, sin acceso a redes sociales. En el trabajo, la vigilaba y no dejaba que ella ayudara económicamente a su familia.
"Te voy a matar"
La escalada de violencia y control lejos de cesar se fue incrementando, tras las amenazas, “te voy a matar, voy a ir a por tu familia”, llegaron los empujones, los tortazos y los golpes en la cabeza. La chica intentó dejarle en varias ocasiones, pero sometida como estaba a su agresor, la relación continuó. La situación llegó a un punto, en el que la víctima pactó con su familia una especie de código para saber si se encontraba en peligro, la chica llamaba a su madre todos los días antes de trabajar.
Una noche de octubre de hace tres años, la pareja salió de fiesta y de madrugada, tras una discusión por bailar en una discoteca con su hermana y unas amigas, regresaron a la habitación que compartían en un piso de Vitoria donde la agredió físicamente y la amenazó con un cuchillo. Entre el rosario de agresiones de aquella noche, la víctima relata bofetadas, golpes con el móvil, agarrones en el cuello, mordiscos y hasta llegó a meterle los dedos en el ojo.
Después ante la negativa de ella a mantener relaciones sexuales, la violó mientras le decía que si chillaba la mataba. No la dejó ir a trabajar y ella no pudo llamar a su madre, como todos los días. Aquello puso en alerta a la mujer que se personó en la vivienda y avisó a la policía. El joven fue detenido y, al día siguiente, entró en prisión provisional en el centro penitenciario de Zaballa.
La magistrada concluye que la víctima vivía “aterrorizada”. Durante el juicio, el acusado alegó que la relación sexual fue consentida. Sin embargo, se le ha condenado por un delito de maltrato habitual en el ámbito de la violencia de género, un delito continuado de coacciones leves en el ámbito de la violencia de género, un delito continuado de amenazas leves en el ámbito de la violencia de género, un delito de maltrato de agresión (maltrato), en el ámbito de la violencia de género; un delito de agresión sexual con penetración cometido sobre persona ligada al autor por una relación de afectividad análoga a la conyugal. El acusado deberá además indemnizar a la joven con 30.000 euros.
