Construido en 1980 supone un peligro para la fauna salvaje, que lleva años cayendo dentro y muchos muriendo allí mismo
Fallecen por agotamiento, por frío o por las heridas sufridas intentando escapar por las resbaladizas y empinadas rampas de hormigón
Vitoria-GasteizParadojas de la vida, el río alavés en el que muchos animales llevan años encontrando la muerte se llama río Alegría. Durante todo este tiempo, agrupaciones ecologistas y vecinos de Argomaniz vienen denunciando que el canal de este río se ha convertido en una trampa mortal para un sinfín de animales que caen a sus aguas y que, en muchos casos, fallecen por puro agotamiento, por frío o por las heridas sufridas intentando escapar por las resbaladizas y empinadas rampas de hormigón, sin lograrlo.
Los vecinos ya han perdido la cuenta de las veces que han tenido que dar aviso al 112 para que los servicios de emergencia acudan al lugar a rescatar a uno de estos animales. El último caso que ha trascendido ocurrió en abril de este mismo año, cuando un corzo murió en este canal tras quedar atrapado.
Sin embargo, ya hace un lustro, Ekologistak Martxan remitía un informe a la Fiscalía con datos de accidentes en los que se habían visto implicados 14 corzos, de los que tres habían muerto, además de erizos y liebres rescatadas por vecinos de la zona.

“Que hagan algo por favor, ya”, “es una desesperación” o “no sé a que esperan para hacer algo”, son algunas de las reacciones de quienes conocen lo que aquí ocurre. "Hasta perros hemos tenido que sacar del canal", añaden.
Atrapados sin poder salir
El Canal del Río Alegría es un río artificial, un desvío de agua, realizado en 1980 y creado para mejorar el abastecimiento de agua de Vitoria. Es propiedad de la empresa municipal de aguas Amvisa y lleva el agua de los ríos Alegría y Añua hacia el embalse, evitando las temidas inundaciones.
Ya sea por caídas accidentales o porque los animales se quedan atrapados cuando se acercan a beber agua al canal, lo cierto es que este lugar lleva años siendo un riesgo para la fauna salvaje. Las paredes de hormigón del canal impiden a los animales salir del canal por sus propios medios. Así, este canal se ha convertido en la sepultura de un gran número de animales salvajes que han encontrado allí la muerte, otros lo han hecho tras ser rescatados víctimas del frío o de las heridas sufridas mientras intentaban salvar la vida.
Tras la sucesión de rescates de animales vivos y muertos, se instalaron barreras olfativas y también unas rampas metálicas de escape en mitad de los cinco kilómetros del canal, que no han evitado que se sigan produciendo accidentes. Estas eran solo una de las medidas propuestas por organizaciones ecologistas que barajaban otras que nunca se han llevado a cabo, como un vallado perimetral.
Hace cuatro años, se descartó desde la Agencia Vasca del Agua (URA) la eliminación del canal porque cumple una función importante en la prevención de inundaciones, pero se propuso que el canal funcionara solo como aliviadero. Algo que nunca se ha llevado a la práctica.

